Los criterios macroeconómicos que se utilizaron para la aprobación de la Ley de Ingresos vigente en este año han permitido que el gobierno transite sin problemas para solventar sus gastos e inversiones, pero los legisladores y el Ejecutivo Federal tendrán que ser muy cuidadosos en la planeación del Paquete Económico de 2020 porque apenas la están librando.

El próximo 8 de septiembre se cumple el plazo para que el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador presente al Congreso de la Unión la propuesta del Paquete Económico 2020, pero las alertas macroeconómicas están encendidas.

Para este año, los legisladores estimaron que la plataforma de producción de petróleo sería en promedio de 1 millón 847 mil barriles diarios y hasta la mitad de este año se produjeron 63 barriles adicionales a ese volumen; proyectaron que la plataforma de exportación sería de 1 millón 192 barriles diarios y se ha vendido un promedio de 1 millón 150 mil barriles al día, es decir 42 barriles diarios menos.

Pese a ese ligero desequilibrio en la venta de crudo al extranjero, el precio de cada barril que se previó en 55 dólares ha mostrado una cotización promedio de 58.36 dólares por tonel, de acuerdo con Petróleos Mexicanos.

Como se puede ver, hasta la primera mitad del año, apenas se han alcanzado los niveles promedio estimados, así que para el próximo año la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que lidera Arturo Herrera tendrá que ser muy cauta y conservadora sino quiere aplicar recortes a los programas y proyectos que inicien o continúen en 2020.

Los criterios de política económica para proyectar el presupuesto de ingresos y egresos del siguiente año se vuelven relevante, especialmente porque López Obrador prometió no aumentar los impuestos, no elevar los precios de los energético y tampoco incrementar la deuda pública.

En contraste mantiene una lista de 25 proyectos prioritarios como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, la construcción de 100 universidades, el Corredor Industrial Transístmico, entre otros.

El gobierno federal debe considerar que los ahorros generados por la reducción en los gastos de servicios personales de los servidores públicos, la retabulación de los salarios, el despido de burócratas y la tijera que aplicó a programas sociales ya no se repetirá el próximo año.

Así que, a las limitaciones económicas establecidas por decisiones políticas del ámbito nacional, la dependencia responsable de las finanzas públicas deberá ser muy certera para calcular el impacto que está causando el nerviosismo en el ámbito internacional que ya empezó a impactar a los mercados mundiales, incluida la Bolsa Mexicana de Valores que el miércoles 14 de agosto registró el nivel más bajo de los últimos cinco años ante los riesgos de crecimiento para China y la Unión Europea.

No deben olvidar que el petróleo y sus derivados aportan 22% de los ingresos a las arcas públicas, pero se trata de commodities que se mueven en función del comportamiento de los mercados internacionales y nada garantiza que los precios del crudo continuarán estables.

 

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