Por Omar Camacho Martínez*

Actualmente, nos encontramos en una era de sobreexposición mediática, de inmediatez, en donde la mayoría de lo que buscamos está a unos cuantos “clics” de distancia por lo que, según nuestra experiencia, la nueva victoria entre las empresas es la diferenciación. En este punto, podemos pensar en distintas estrategias disruptivas que podrían incluir un mejor Marketing tales como omnicanalidad, analíticos, entre otros, pero ahora me enfocaré en algo que siempre damos por hecho tener como empresa: un propósito.

Este propósito es, por decirlo de alguna manera, el alma de una empresa, los cimientos sobre los cuales se construye una casa y se refleja la identidad de sus propietarios; es la respuesta al por qué de un negocio, la solución que ofrece a través de sus servicios y, sobre todo, lo que ese negocio desea ser o significar para la persona que interactúe con dicha experiencia.

Sabemos que el propósito es la base y razón para establecer nuestro negocio. Sin embargo, la era tan dinámica en la que vivimos ha llevado a muchas organizaciones a cuestionar de raíz cuál es su verdadero propósito, pues una empresa sin esta base bien definida arriesga a convertirse en palabras que no transmiten confianza a los consumidores, afectan la lealtad y, por tanto, la llevarán a perder relevancia.

En resumen, ¿por qué es tan importante? Según el reporte sobre Tendencias en Marketing de Deloitte en su edición 2019, las empresas que se dirigen en función de sus propósitos logran mayor longevidad y autenticidad, además de lealtad de sus clientes, mientras que las empresas de otorguen menor relevancia a tal propósito sobrevivirán solo a corto plazo, ya que con el tiempo sus clientes exigirán más; las marcas ahora se distinguen por cómo tratan a sus clientes.

Con base en estos hallazgos es que presentamos a continuación las siguientes tres razones por las que los negocios se manejan exitosamente con base en un propósito con las siguientes características:

  1. El propósito es el diferenciador fundamental. No solo se trata de identificar conductas de compra, sino también de encontrar distintas maneras de conectarse con las personas. En el estudio de tendencias en Marketing que mencionamos, 55% de los encuestados creen que las empresas deben tomar mayor responsabilidad en el servicio que proporcionan: una marca de cuidado personal también deberá preocuparse por generar cambios en el ambiente, crear productos biodegradables, etcétera, lo que a largo plazo generará mayor credibilidad y lealtad entre los consumidores. Además, las empresas con propósito muestran las mayores tasas de crecimiento y altos índices de satisfacción incluso entre sus colaboradores.
  2. Los consumidores se identifican con el propósito de la empresa. Las personas consumirán productos que reflejen sus creencias y causas, que a su vez pertenecen a empresas que se preocupan por el mayor bien de la sociedad; la empresa se convierte en otro “ente” con quien comparte sus valores. Se trata de crear conexiones significativas con los consumidores, identificarse y pertenecer al propósito de una marca. Esta es una ideología de gente joven que ahora ocupan lugares activos en la economía como consumidores y colaboradores.
  3. El propósito como herramienta. Un producto o servicio deberá ser más que palabras y convertirse en acciones que provoquen un impacto duradero en la vida de las personas. Las empresas no solo deberán buscar vender ensaladas, sino hacer de una zona o país un lugar más saludable y feliz. Como consumidores, no solo buscamos un cereal para desayunar, queremos un alimento que nos ayudará a crecer y nos nutrirá. 

Después de estos tres puntos, quisiera detenerme de nuevo en la idea de que muchas empresas cuestionan de raíz su verdadero propósito, para así proponer este ejercicio de auto-análisis entre quienes se hayan detenido a leer este artículo y regresar a la pregunta fundamental: ¿Cuál es el propósito de mi empresa? La respuesta podrá hacer la diferencia entre ser una empresa que permanece en el top-of-mind por las razones correctas, o una que pasa desapercibida hoy y con pocas probabilidades de trascender mañana.

 

Contacto:

LinkedIn: Omar Camacho Martínez

 

*El autor es Socio Líder de Digital Customer & Marketing en Consultoría, Deloitte México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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