El resultado de la jornada electoral en Grecia cierra el ciclo de la izquierda y anuncia el regreso del conservadurismo. Como líder la Coalición de la Izquierda Radical, Alexis Tsipras llegó al poder en 2015 de la mano de los Griegos Independientes y con una plataforma política que prometía reformas económicas para sortear la inminente crisis económica de la deuda. Los primeros ocho meses de su gobierno se vivieron en la vasta agitación entre la presión del sistema bancario y financiero internacional, las propuestas de rescate de la Unión Europea y las altas expectativas de la población griega. Justo en agosto, Tsipras decidió arriesgar su carrera política con el anunció de una anticipada dimisión para dar pie a elecciones extraordinarias. Y en esa jornada electoral, el pueblo le refrendó la confianza y le regresó el mandato.

Para ese segundo periodo presidencial, el Primer Ministro anunció una serie de medidas económicas que fueron vistas como únicas y sin precedentes. Dentro de estas se encontraba la controvertida pero necesaria reforma al sistema de pensiones, una reforma fiscal que prometía recaudar más de 3.600 millones de euros al año, con un aumento del IVA al 24% y un impuesto nuevo sobre la gasolina, el tabaco, las bebidas alcohólicas y el café.

Después de cuatro años en el poder, Grecia enfrentó unos comicios en medio de un ambiente de decepción, cansancio y promesas fallidas. El aún Primer Ministro Tsipras llegó con una imagen desgastada, una baja aprobación y una constante improvisación en su gestión.

Con una constante retórica con aires comunistas, buscaba el cobijo de viejos íconos de la izquierda en la historia reciente para justificar y aunque el debilitamiento de la izquierda lo rodeaba a medida que su gestión debilitaba las instituciones, Alexis Tsipras prefirió vivir una realidad alejada a la realidad de su población.

Ante el creciente desempleo y en el marco de la peor crisis económica padecida en Europa en tiempos de paz, el electorado helénico vivió una inédita participación de jóvenes de entre 17 y 22 años que votaron por primera vez. La reforma electoral recientemente aprobada, fue la estocada final al gobierno populista de Tsipras; pues fue justamente el electorado de ese sector poblacional el que con gran entusiasmo votó por un proyecto político que ofrece alejar a Grecia de la retórica populista e iniciar la creación de empleos para satisfacer la amplia necesidad de la clase media que lucha por sobrevivir en aquel país.

La lección es contundente, ojalá no se disipe con el paso el tiempo; ni con la distancia entre latitudes.

 

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