Por Yvette Mucharraz y Cano* / IPADE Business School

En un país como México, primer lugar en el mundo por el número de horas trabajadas, de acuerdo con la OCDE (2017), hace falta repensar cómo mejorar la calidad de vida y la manera de establecer sistemas de trabajo sostenibles en el largo plazo, que promuevan la prosperidad social.

Desde la Revolución Industrial, pasando por los años 60 y 70 y hacia finales del Siglo XX, con el surgimiento de los grandes corporativos y de la burocracia, la idea del trabajo estaba directamente vinculada con la posibilidad de desplazarse a un lugar para prestar un servicio a cambio de un salario.

La Generación X (los nacidos entre 1961 y 1981) también asoció el éxito con el trabajo, y por el número de horas dedicadas, tenía la aspiración de lograr un balance. Actualmente, no sólo para la Generación de Millennials (los nacidos entre 1981 y 2000) sino para cualquier generación, se están desarrollando nuevos esquemas de trabajo, que son más compatibles con la vida familiar, el bienestar y la movilidad.

Hoy en día, el concepto de trabajo flexible es amplio e incluye aspectos referentes al horario, la forma de contratación, la posibilidad de trabajar en otras ubicaciones remotas además del hogar, y el uso del tiempo personal.

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Una de las mayores ventajas para las organizaciones de implementar esquemas de trabajo flexible es la atracción y retención del talento que prefiere afiliarse a las organizaciones que consideran las necesidades personales con respecto al tiempo y al espacio de colaboración. Por otra parte, al monetizarlo, también hay un impacto en la reducción de costos fijos por la renta de espacios, consumibles, estacionamiento, equipos, gastos asociados con la asistencia del personal a las instalaciones, y la reducción del costo que genera la rotación de personal.

También la reducción del tiempo de traslado tiene beneficios tanto para la organización como para el trabajador e incluso desde el punto de vista ambiental, por la menor utilización de transporte público o privado.

Diane Halpern realizó un estudio (How timeflexible work policies can reduce stress, improve health, and save money, 2005) sobre los beneficios de dichos esquemas y sus conclusiones apuntan al incremento del bienestar para los trabajadores y la reducción del estrés.

Una variable fundamental es la manera en la que la empresa es familiarmente responsable y este tipo de esquemas contemplan esta variable. En otro estudio, de Scandura y Lankau (Relationships of gender, family responsibility and flexible work hours to organizational commitment and job satisfaction, 1997) se encontró que los esquemas flexibles incrementan el compromiso y elevan el nivel de satisfacción de los empleados, facilitando con ello la atracción y retención del talento.

Por otra parte, entre los beneficios también se encuentran la reducción del ausentismo y las enfermedades asociadas con el estrés, además de otras ventajas incuantificables como la mayor participación de los trabajadores (hombres y mujeres) en el cuidado de la familia. Esta variable incluye la atención a los niños pequeños, adultos mayores o familiares con discapacidad o enfermedades crónicas, para lo cual hoy no existe actualmente la infraestructura a nivel social para combinar el cuidado de estos grupos vulnerables con el trabajo.

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Aún cuando no en todos los casos es posible implementar esquemas de trabajo en casa, algunas empresas han optado por manejar horarios escalonados, esquemas híbridos, e incluso el acceso a “horas flexibles” para que los trabajadores atiendan necesidades personales.

Todavía hay mucho por investigar y desarrollar respecto a la flexibilidad laboral y cómo este fenómeno se aplica y se ha desarrollado en México, incluyendo la discusión sobre los aspectos laborales en la Gig-Economy o Economía Compartida, abordando las nuevas formas de contratación y considerando temas como la seguridad social, la oferta referente a la compensación y beneficios, y las pensiones, por mencionar algunas variables. Lo cierto es que para asegurar la sustentabilidad de una organización, es necesario replantear los esquemas de trabajo vistos hasta ahora para ser competitivos, atraer y retener al talento mejor calificado.

*La autora es profesora del área de Dirección de Personal de IPADE Business School.

 

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