Mónica Flores, CEO de Manpower México y América Latina, ocupará un puesto que le traerá uno de los retos más importantes de su carrera: presidir la American Chamber en México (AmCham). Y como nunca antes, este papel cobra singular importancia para los empresarios en Estados Unidos y México por lo tirante que se encuentra la relación con las actuales administraciones presidenciales.

“Tenemos una estrategia sólida y vamos a continuar con esa tendencia; y el desafío número uno será la cámara como un valor importante y estratégico para el gobierno mexicano y para las negociaciones del NAFTA; que, en un modelo superado por ambos países, se pueda tener un acuerdo que permita cada vez más comercio con el bloque norteamericano”, dijo José María Zas, mientras aún era presidente de la American Chamber México.

Zas propuso a Mónica Flores como su remplazo y la propuesta fue aceptada. Él considera que es una gran conocedora de la realidad del país y de la región. “Su visión es amplia y ha venido trabajando con nosotros durante mi gestión en el Comité Ejecutivo. Ella conoce muy bien las líneas de trabajo y el pensamiento estratégico que hemos desarrollado con la cámara como visión de mediano y largo plazo”, dice.

Este año, la AmCham cumple 100 años de existencia en México y, justamente hoy se celebra la asamblea anual, a la que, entre otras figuras, asistirá el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y varios miembros del gabinete, para hablar sobre la relevancia de la relación entre Estados Unidos y México.

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La Cámara Americana tiene más de 1,400 empresas asociadas, que representan el 75% de las inversiones totales en México y el 30% de los puestos de trabajo. Algunas de las empresas que agrupa esta asociación tienen más de 100 años de existencia.

“El NAFTA fue como un catalizador, pero siempre hubo una interacción empresarial entre Estados Unidos y México. Mucho se piensa que fue a partir del NAFTA que las empresas llegan, pero algunas siempre han tenido presencia en el país. El otro tema importante es que, cuando hablamos del 30% de los puestos de trabajo, decimos que es uno de cada tres puestos de trabajo en México que dependen de estas empresas. Y la mayoría son familias mexicanas, profesionales mexicanos”, opina Zas.

El discurso del presidente en turno de Estados Unidos, Donald Trump, pareciera, como explica José María Zas, ubicar a México como el origen de todos los males:

“Estamos en un mundo de cambios donde hay un factor importante, que es el desarrollo social alcanzado durante los últimos 20 años, cuando era una clase media ascendente… El mundo ha crecido menos, se han desacelerado la economía y la creación de trabajos. Hay una insatisfacción social. La reacción fueron los votos. Esto fue el reflejo de que la clase política no está dando soluciones o respuestas que los ciudadanos esperan en cosas básicas, como salud, educación, trabajo y seguridad. Entonces, esto es un efecto de voto castigo antisistémico. No es que se vote porque [alguien] es el mejor, sino porque se está insatisfecho con la clase política, que es la que refleja ese sistema. El nuevo presidente supo leer muy bien esa insatisfacción”, dice.

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Sin embargo, eso no supondrá un rompimiento económico abrupto, como el mismo Donald Trump ha expresado ante diversos públicos. El gremio empresarial, explica Zas, tiene confianza en las negociaciones, porque el modelo económico entre Estados Unidos y México no es un modelo exportador, en donde se produce algo en un país y se exporta a otro.

El modelo NAFTA, agrega, es que, de cada 100 dólares que se exportan al país del norte, el componente americano de esa exportación es de entre 40% y 50%. Es decir, entre 8 y 10 millones de puestos de trabajo en Estados Unidos dependen de las exportaciones a México: “Se mandan las cosas [de Estados Unidos] y se terminan aquí [en México], y se vuelven a enviar. Entonces, es un modelo de integración”, dice Zas.

Para el todavía presidente de la AmCham, Trump ha ejecutado una buena estrategia apostando al sentimiento: “Todo lo habla desde la simpleza de un tuiter, y la gente no sabe si eso es real o no lo es. Su tema central es que los puestos de trabajo los está robando México, a través del NAFTA y a través de la inmigración ilegal. La realidad no es así. Lo que prevalece es ese simplismo y esa comunicación que él sabe hacer muy bien”, dice.

Un ejemplo de lo anterior es, justamente, la industria automotriz, una de las que Trump ha adoptado como bandera. El 75% de las inversiones de esta industria se realiza en Estados Unidos, y el 15% en México: “Por eso digo: es un tema político; y los números no acompañan nada”, comenta.

Sobre el NAFTA, asegura Zas, sí existen oportunidades para trabajar en el futuro. Este acuerdo tiene más de 20 años y hay temas que se deben actualizar. Uno de ellos es el energético.

“Los dos países pueden ganar. Ésa es la perspectiva que tenemos. Esto recién empieza. Él [Donald Trump] tiene un tema muy importante, que es la baja de impuestos para las grandes corporaciones, para los empresarios en Estados Unidos. Esto puede generar condiciones más atractivas para invertir [en Estados Unidos] y acá [en México] también hay oportunidades importantes de joint venture”, dice.

De acuerdo con la Oficina del Censo de Estados Unidos, Oficina de Representación Comercial (USTR) y HSBC Global Connections, Texas, California y Arizona son los estados cuyas exportaciones tienen como destino principal México. Estos tres estados, tan sólo en 2015, sumaron 128,438 millones de dólares como valor de sus exportaciones.

“Para la mayoría de las multinacionales de Estados Unidos, México es el primer mercado después del suyo, debido a la cercanía y a la afinidad histórica y cultural. Yo no veo que nada de eso se pueda hacer realidad [el muro y terminar con el NAFTA]. El presidente [Trump] de todas maneras es un buen negociador que juega fuerte. Pero, de ahí a que realmente pasen las cosas… Cualquier cambio en la cadena de suministro es un tema muy complejo. Hay una confusión tal… que él genera… Éste no es tema técnico; es un tema político”, dice.

 

El gran competidor es China

Para José María Zas, hoy el gran competidor de Estados Unidos no es México, sino China. De este país proviene el 18% de las importaciones de México.

“La disputa con China es más compleja que con México, guardando la magnitud de los países. El gran problema que Estados Unidos tiene es que le ha ayudado a China a crear una factoría impresionante. China ha sido el gran ganador del comercio mundial. Lo que sí tienen que ver Estados Unidos y Canadá es cómo la nueva versión del NAFTA puede ser un factor para competirle a China en el mundo. El problema que tiene Estados Unidos es que se dio cuenta tarde de que le transfirió la tecnología a China; no es solamente ensamblador: hoy le disputa en tecnología. Entonces, eso es un tema”, dice.

Por ejemplo, en la década de los años 80, China inició un momento de apertura comercial que permitió a grandes empresas del sector automotriz ubicarse en aquel país. El control del Estado chino condicionaba la permanencia de estas empresas a la participación del capital chino. El resultado fue un importante desarrollo de la industria automotriz china. Tan sólo durante 2016, de acuerdo con la Asociación

China de Fabricantes de automóviles, se produjeron 28.1 millones de automóviles de marcas chinas.

 

Lo que nos depara el futuro

El resto de 2017 pinta para no tener grandes cambios, sí con desafíos económicos, opina Zas, pero más que el papel relevante que pueda tener el tema del NAFTA, habrá que observar de cerca los niveles de inflación, el crecimiento del PIB, y, más hacia 2018, las elecciones presidenciales: “Yo estaría confiado a que este año será de crecimiento relativamente bajo, pero no un año de crisis”, dice. Durante la primera quincena del mes de febrero, la inflación llegó a una tasa anual de 4.71%, esto de acuerdo con el Inegi.

Desde hace algunos meses, la AmCham comenzó una etapa de planeación para visitar algunos estados y gobernadores de Estados Unidos, con el objetivo de tener una única visión empresarial que parta desde México. “Ahora tenemos un objetivo claro: Necesitamos que los estadounidenses hablen a favor del NAFTA como un interés de ellos. Estamos avanzando en campañas de redes sociales en Estados Unidos con los gobiernos afectados”, dice.

 

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