Mientras en el pasado mayo, la actividad económica en el país registró una contracción del 0.3%, según datos del Inegi. Esta contracción ha alarmado a diversos sectores, menos al presidente, quien insiste en manejar otros datos y en que la entrada de la economía mexicana en una fase de recesión es parte del complot orquestado por sus adversarios.

No obstante, sabemos que factores como el escaso crecimiento en las actividades comerciales y la desaceleración industrial ponen en riesgo el desarrollo económico del país.

Con este panorama a cuestas, y por una razón que aún no se descifra por completo, se insiste en darle al canciller Ebrard un escenario regional con el que se está haciendo de un capital político en Honduras, El Salvador y Guatemala. Sus constantes intervenciones en actos públicos acompañado de los mandatarios de los países del Triángulo Norte de Centroamérica, llevando una extensión de los programas sociales de la Secretaría de Bienestar a otros países, responde en primera instancia a la presión de los Estados Unidos y al Acuerdo migratorio impuesto a nuestro país, pero el amplio interés en participar de la escena política allende las fronteras no coincide con la visión que ha llevado al presidente López Obrador a ausentarse de reuniones de alto nivel en el escenario internacional.

Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, han prometido a los ciudadanos centroamericanos frenar la migración hacia los Estados Unidos, un mejor porvenir, uno en el que la igualdad, las oportunidades y la generación de empleos lleven a sus comunidades a mejores rumbos.

Mientras en México, hay ocho millones de mujeres que no tienen empleo remunerado para ocuparse de tareas del hogar. Según datos del Inmujeres, hay mexicanas que cuentan con estudios de licenciatura o bachillerato que no tienen acceso a condiciones dignas de empleabilidad por dedicarse al cuidado de hijos y familiares. Las mujeres mexicanas que logran acceder a un empleo ganan menos que los hombres o son despedidas por embarazo.

Realidad similar enfrentarán los mexicanos centennials (aquellos que nacieron después del año 2000), quienes se espera tengan una esperanza de vida de cien años y llegarán a dirigir empresas a partir del 2045, con espacios más automatizados, empleos a distancias y en contextos sin oficinas, incluso con especialidades profesionales que aún no conocemos y para las cuáles el sistema educativo mexicano y el contexto laboral ya debería estar listo e invirtiendo.

En México, este año se graduarán 500 mil jóvenes del sistema de educación superior y preocupantemente, el ritmo de generación de empleo no responde a la dinámica del mercado laboral.

 

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