A pesar de la discusión sobre si la decisión de Margarita Zavala de abandonar la contienda presidencial, obedeció a presiones de diversos grupos o se dio en el contexto de una evaluación propia o con su equipo de campaña, es claro que tiene impactos sobre el proceso electoral en su conjunto, que serán evidentes hasta después de la misma elección el primero de julio.

En una primera instancia, su nombre seguirá en la boleta presidencial, por lo que los votos que reciba serán nulos. Seguramente por esa condición, habrá personas que no se hayan enterado de su declinación, o que, a pesar de que lo hayan hecho, decidan votar por ella a sabiendas de que su voto será anulado. Lo segundo posiblemente por el hecho de que los candidatos que se quedan, no representan la idea de país que Margarita enarbolaba para ellas y ellos.

De la misma forma, el porcentaje de preferencias que hasta el momento traía, mismo que se había visto reducido de manera considerable a pesar de que había sobrepasado, para algunas encuestas, el 10 por ciento antes de la elección, se verá repartido entre los contendientes que se mantienen. Pero la forma en que eso sucederá se verá hasta la siguiente encuesta en forma, que las diversas empresas publiquen a finales de mayo o junio. Es aventurado decir quien acaparará las simpatías que Margarita tenía, pero es muy probable que se reparta en tres grupos.

Por un lado, las y los panistas que habían visto en ella una opción, ante un Anaya que les había desplazado en la competencia interna, o que no se sienten representados por él. Por lo que este grupo seguramente preferiría a Meade o López Obrador sobre Anaya, en ese orden. Por otro lado quienes, siendo panistas, habían preferido a Margarita por lo que representaba en términos de un PAN más cercano a la idea de panismo original, pero que no tendrían problema en apoyar a Anaya, pues le identificarían como una opción igualmente panista. Finalmente, el grupo que ya se mencionó, que seguramente seguirá votando por ella, a pesar de que al hacerlo su voto no cuente.

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Uno de los problemas más relevantes, es que las y los electores, verán en la boleta un nombre que ya no compite, por lo que pueden generarse confusiones, dependiendo del nivel de información que tengan en el momento de votar, lo que puede influir en las tendencias que, en el contexto de una elección cerrada, podría ser determinante para declarar a un ganador. Lo anterior se hará más evidente, si Margarita no plantea un apoyo de manera abierta para alguno de los contendientes.

Un tema distinto son los grupos de apoyo que tenía hasta el momento, pues varios de ellos son más afines a Meade que al PAN de Anaya, particularmente por la confrontación que se había dado con este último en el contexto de la contienda dentro del PAN. Margarita Zavala pudo haber configurado un movimiento, más allá de su capacidad de triunfo electoral, que después de la elección, generara las condiciones para ubicarse como un espacio de influencia y definición de política pública.

 

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