No es un secreto que las máquinas han eliminado empleos en casi todos los sectores industriales en múltiples latitudes del planeta. Pero la nueva ola tecnológica no será del fin del trabajo humano, por el contrario, humanos y robots van a colaborar en la industria 4.0, al menos eso es lo que piensan en ABB.

“Vamos a ver más industrias que demandan la tecnología, pero también personas altamente calificadas que participen en estos planes de automatización”, comenta a Forbes México Vicente Magaña, presidente y director general de la compañía tecnológica en nuestro país.

Un ejemplo de colaboración entre la tecnología y humanos son los brazos robóticos de ABB con sensores para detener sus actividades cuando detecten la presencia de humanos.

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La nueva tecnología se ha posicionado gracias a los beneficios que implica, con diagnósticos más rápidos sobre posibles fallas que deriven en cambios a favor de la productividad manufacturera. Magaña agrega que esto está sucediendo en la industria automotriz mexicana, pero también en otros sectores como la portuaria, como la digitalización del puerto Lázaro Cárdenas, el segundo más ocupado de las costas mexicanas en el pacífico.

 

Un desplazo esperado

El temor de los trabajadores no solo es una percepción, sino una expectativa. Para 2030, habrá 68 millones trabajadores en México, de los cuales, 9 millones serán desplazados por la automatización industrial, según un reporte de la firma consultora MacKinsey Global Institute.

El documento explica que los bajos salarios en nuestro país provocarán una adopción más lenta de tecnologías automatizadas. La consultora lanza un rayo de esperanza en la próxima década, donde pueden crearse hasta 20 millones de empleos mexicanos si se adaptan correctamente a los cambios tecnológicos venideros.

Este fenómeno ha ocurrido en la primera, segunda y tercera revolución industrial en los últimos dos siglos, pero fue hasta la década de los 70 cuando la automatización se hizo más visible y rápida.

La intención de ABB es que la gente local los acompañe en el desarrollo de su tecnología y que no sean desplazados.

“No solo haciendo los equipos e interfaces más fáciles para que no requieran tanta capacitación, sino trabajando con las comunidades locales y de escuelas”, dice Greg Scheu, presidente de ABB para la región de América.

Por ejemplo, la compañía sueco-suiza ha implementado cursos de robótica y automatización para estudiantes de la Universidad Politécnica de San Luis Potosí, además de becas y programas de intercambio con Suiza y Alemania.

Este programa se vincula a su complejo de ingeniería y manufactura en San Luis Potosí donde exponen a los jóvenes a nuevas tecnologías. Estas instalaciones cuentan con dos naves de manufactura y un edificio de ingeniería, administración y mercadotecnia donde 600 personas fabrican productos y diseñan sistemas de alta, media y baja tensión, además de sistemas de robótica y automatización.

“Se trata de traer a la fuerza laboral con nosotros para asegurarnos que puedan seguirle el ritmo a la tecnología “, agrega Scheu.

La apuesta por el capital humano local se gesta en un escenario complejo para nuestro país, pues  aunque cuenta con uno de los sectores manufactureros más dinámicos del continente, México es uno de los países menos preparados para la automatización industrial.

Aquí la información completa: México, reprobado en el uso de automatización industrial

 

 

 

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