Los desarrollos de los últimos tiempos en ramas como robótica, inteligencia artificial y machine learning han causado mucho ruido en la superficie, que no necesariamente ha sido bien digerido por trabajadores de ciertas industrias. Hemos llegado a la cúspide histórica de la automatización, misma que cada día que pasa alcanza nuevas alturas.

Los robots y las computadoras no sólo pueden realizar copiosas actividades físicas rutinarias mejor y a menor costo que los humanos, sino que también están realizando actividades que se pensaba eran difíciles de automatizar, como hacer juicios tácitos, percibir estados o emociones, y conducir vehículos.

Por ello resulta vital profundizar en el tema del desplazamiento de trabajos por parte de los robots, por lo que vale la pena preguntarse, ¿por qué se dice que los robots ocuparán los empleos de las personas?  ¿Qué definirá y cómo será dicho desplazamiento?

 

Robots: ¿amigos o enemigos?

En semanas pasadas, se hizo viral la noticia que una fábrica de 650 trabajadores en Dongguan, China, despidió al 90% para remplazarlos por robots y tecnología, mientras que los empleados restantes se dedican a garantizar que las máquinas funcionen correctamente.  Los resultados fueron impensables: la productividad aumentó 250% y los defectos cayeron de 25% a 5%.

También hay sonados ejemplos a la inversa. Por ejemplo, Mercedes-Benz determinó que los robots aún no tienen la adaptación y el ritmo de cambio que se necesita para ensamblar coches de lujo, por lo que requiere la flexibilidad y destreza de trabajar en conjunto con los seres humanos.  El ejemplo fue relevante pues la industria automotriz incorporará 1.8 millones de robots para el 2018.

Lo cierto es que la realidad es que sectores como el manufacturero se han vuelto “significativamente más productivos en las últimas décadas… Así, hoy en día la manufactura es hasta 2.5 veces más productiva que hace 35 años, y para ello requiere menos trabajadores,” pues hoy se requieren menos empleados para producir bienes de alto valor.  La cantidad global de empleos manufactureros desaparecidos en estas décadas es del orden de decenas de millones.

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Pero estas cifras pueden ser interpretadas de forma distinta, dependiendo de quién lo haga y desde qué enfoque.  Por ejemplo, los tecnólogos que desarrollan dichas automatizaciones en Silicon Valley, capital del Optimismo de Idealismo Radical, dirían que no hay que creerles a los escépticos y, al contrario, hay que apostarle al optimismo.  Para ellos, siempre hay una mejor solución, prácticamente para todo y para todos, basada en la conjunción de la abundancia existente en el mundo y la creatividad, innovación y comunicación humanas.

Por otro lado, sindicatos y medios sensacionalistas han pintado escenarios apocalípticos, en los que la inteligencia artificial y los robots gobernarán tomarán al mundo a partir de decisiones desastrosas. También se equivocan al dar por sentado que las computadoras han adquirido un sentido común, al estilo hollywoodense, pues para crear ese tipo de Inteligencia Artificial -a nivel humano- aún se requieren muchos pasos que avanzan lentamente.  Estos cambios no ocurrirán de la noche a la mañana.

 

¿Mi empleo está en peligro?

Diferentes organizaciones se han enfocado en tratar de responder esta pregunta, planteando el problema de distintas formas, pero mostrando resultados relativamente convergentes.  Aquí se retoman un par de ellos.

En primer término, se puede mencionar el estudio realizado en la Universidad de Oxford y publicado en 2013, basado en la pregunta, ¿qué tan susceptible es un trabajo a ser computarizado?  Este análisis retomó el modelo de trabajo publicado en 2003 por los mismos autores, que concluyó que “las computadoras son mejores sustitutos de los seres humanos en tareas rutinarias que en tareas no rutinarias; y a mayor intensidad de la rutina, se aumenta la productividad marginal sobre los insumos no rutinarios.”

Este modelo propone los grandes obstáculos que tendrá que sortear la computarización de las actividades para sustituir a los humanos, a saber:

  • a) Habilidades de percepción y manipulación. Destreza en dedos, destreza manual, capacidad para trabajar en espacios de trabajo abarrotados y posiciones incómodas.
  • b) Inteligencia Creativa. Originalidad y Requerimiento de Bellas Artes.
  • c) Inteligencia Social. Percepción Social, Negociación, Percepción, Asistencia y cuidado de los demás.

A partir de un complicado modelo de cuellos de botella y sus correlaciones, encontraron que hasta el 47% de los trabajos pueden ser altamente automatizados en las próximas dos décadas.  Entre los sectores con mayor y menor vulnerabilidad a la automatización se encuentran:

Mayor Vulnerabilidad

  • Ventas y afines
  • Trabajo de oficina y apoyo administrativo
  • Servicios
  • Producción

Menor Vulnerabilidad

  • Educación, Legal, Servicio Comunitario, Artes y Medios
  • Cuidado de la Salud y Medicina
  • Computación, Ciencias e Ingenierías
  • Gestión, Negocios y Finanzas

Más aún, estudiaron más de 700 empleos distintos, de las que se puede obtener los más y menos susceptibles a ser computarizados.  Aquí se presentan las 15 ocupaciones que ocupan ambos extremos:

Muy Difícil de Sustituir

  1. Terapeutas Recreativos
  2. Supervisores de mecánicos, instaladores y reparadores
  3. Directores de Administración de Emergencias
  4. Trabajadores Sociales de Salud Mental y abuso de sustancias
  5. Audiólogos
  6. Terapeutas Ocupacionales
  7. Ortopedistas y Protésicos
  8. Asistentes Sociales de la Salud
  9. Cirujanos Orales y Maxilofaciales
  10. Supervisores de Bomberos
  11. Dietistas y Nutricionistas
  12. Gerentes de Hospedaje
  13. Coreógrafos
  14. Ingenieros de Ventas
  15. Médicos y Cirujanos

Muy Fácil de Sustituir

  1. Auxiliar de Oficina
  2. Agente de Bolsa / Corretaje
  3. Agente de Reclamo y Procesamiento de Seguros
  4. Ensambladores y ajustadores de dispositivos de tiempo
  5. Capturista de Datos
  6. Técnico de Biblioteca
  7. Auxiliar de apertura de cuentas
  8. Empleado de procesos fotográficos y operador de máquinas de procesamiento
  9. Auxiliar o capturista de impuestos
  10. Agente de Carga y Envíos
  11. Reparadores de Relojes
  12. Suscriptores de Seguros
  13. Técnicos Matemáticos
  14. Costurero manual
  15. Vendedor telefónico

Cabe destacar que el hecho de que un empleo aparezca en el listado de sustituibles, no quiere decir que vaya a desaparecer completamente, sino que la automatización reducirá la necesidad de mantener el número actual o histórico de empleos del perfil.  Por ejemplo, si en una organización de un país desarrollado, antes había 1 auxiliar de oficina por cada 3 empleados, ahora es posible que haya 1 auxiliar de oficina por cada 75 empleados.  En este caso, se puede ver la alta incidencia de la automatización.

En segundo término, se puede mencionar el estudio de McKinsey publicado en 2016, que encontró que “si bien la automatización eliminará muy pocas ocupaciones enteras en la próxima década, afectará porciones de casi todos los trabajos en mayor o menor grado, dependiendo del tipo de trabajo que realicen.”

Para la consultora, los empleos pueden ser susceptibles de ser automatizados dependiendo de cuánto tiempo les dediquen a los siguientes factores:

  • a) Altamente susceptibles. Trabajo físico predecible, procesamiento y recolección de datos.
  • b) Bajamente susceptibles. Trabajo físico impredecible e interacciones con diferentes actores.
  • c) Muy poco susceptibles. Aplicación de pericia o especialización, y gestión de otras personas.

Así, entre las industrias más fáciles y difíciles de automatizar se encuentran:

Fácil de Automatizar

  • Hospedaje y servicio de comida
  • Manufactura
  • Ventas minoristas
  • Seguros y finanzas

Difícil de Automatizar

  • Servicios Educativos
  • Gestión de Personas
  • Consultoría Especializada
  • Información
  • Servicios de Salud y Asistencia Social

Así, un soldador, empacador, preparador de alimentos o miembro de una línea de producción podrían ser sustituidos con mayor facilidad que un trabajador de la construcción, una profesora, o un médico.

A partir de estos dos reportes podemos encontrar que, en síntesis, los robots sustituirán a los humanos en aquellas actividades en las que cometan menos errores que las personas, aunado a factores secundarios como la velocidad del desarrollo, el costo de la tecnología, la competencia dada por la dinámica de oferta y demanda en comparación con empleados, así como la aceptación tanto regulatoria como social.

Para complementar esta información, McKinsey publicó un reporte a principios de este año donde analizó la capacidad prospectiva que tienen diferentes tecnologías en rendir mejor que los humanos entre hoy y las próximas décadas, con los siguientes resultados:

  • Los robots son hoy mejores o pronto superarán a los humanos en el reconocimiento de patrones conocidos (y programados), optimización y planeación, uso de información, navegación y habilidades motores gruesas.
  • Los humanos son hoy y serán mejores que los robots por mucho tiempo en encontrar patrones nuevos, razonamiento lógico, creatividad, coordinación entre agentes múltiples, comprensión del lenguaje natural; identificación, respuesta y transmisión de estados sociales y emocionales, así como movimiento y adaptación a distintos ambientes.

Aunado a esto, hay que recordar que los robots no tienen liderazgo, sentimientos, capacidad artística, entre otras características que percibidas como inherentemente humanas.

 

Entonces, ¿me preocupo o me ocupo?

A partir de los factores aquí vistos, más que desaparecer los empleos, la automatización los modificará con diferentes grados de profundidad, sin que este cambio suceda de un día para otro.  Lo más importante es subrayar que la humanidad ha estado aquí antes, y ha salido airosa.

Como lo señaló The Economist, “en la Revolución Industrial, los tejedores artesanales fueron barridos por el telar mecánico.  En los últimos 30 años, la revolución digital ha desplazado muchos de los trabajaos de mediana habilidad que respaldaron la vida de la clase media del siglo XX.  Se ha prescindido de mecanógrafos, agendes de billetes, cajeros de bancos y muchos empleos en la línea de producción.”

Es por ello que las preguntas más importantes no pasan alrededor de la sustitución de los empleos, sino de la preparación que las personas tenemos que tener para la llegada de estas tecnologías y las formas adecuadas para proteger a las personas más vulnerables ante su arribo.  Se trata de que la sociedad sea más productiva y sus habitantes tengan más bienestar, pero también de que las personas más expuestas no se queden atrás, al tiempo que se conserven valores como la dignidad inherente al trabajo y a los seres humanos.

 

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