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Marinela Servitje, presidenta de Sietecolores y una de las herederas de Grupo Bimbo, es una asidua visitante del Parque Bicentenario, ubicado en el norte de la Ciudad de México sobre lo que alguna vez fueron terrenos contaminados que albergaron la antigua Refinería 18 de Marzo, de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Esta filántropa fue una de las principales promotoras de la conversión de este viejo espacio industrial en un complejo con jardines, canchas y juegos recreativos, que son visitados a lo largo de la semana, de manera gratuita, por familias, deportistas y muchos jóvenes. Ella ha sido pieza clave en otros proyectos de corte social, como la construcción de Papalote Museo del Niño o la conversión del Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el Museo Nacional de Energía y Tecnología (Munet).

En una de las ocasiones en que visitó el Parque Bicentenario, Servitje se encontró con que había 20,000 jóvenes presenciando un concierto. La llenó de satisfacción ver a las familias felices y a los visitantes jugando voleibol o futbol. “Es cuando digo que valió la pena, porque fui una persona que se tomó muy en serio el Parque Bicentenario. Por eso, pienso que es muy importante que haya más de estos espacios en la ciudad”, explica, en entrevista con Forbes México.

Actualmente, Marinela Servitje encabeza un equipo de especialistas que han participado en la creación de una veintena de museos y exposiciones temporales en México y otros países; esto, a través de la empresa Sietecolores, que se especializa en el diseño de áreas públicas para la convivencia, el esparcimiento y el aprendizaje.

La creación, inauguración, operación e, incluso, renovación del museo interactivo más grande de América Latina, Papalote Museo del Niño (que abrió sus puertas al público en noviembre de 1993), fue el primer contacto que tuvieron Servitje y un grupo multidisciplinario de expertos en diseño industrial, gráfico, electrónico y pedagogos, con esta labor.

En los ocho años que lleva operando Sietecolores, el equipo ha abierto nueve espacios importantes y colaborado con proyectos ejecutivos para otros museos, además de que ha hecho propuestas conceptuales y exposiciones temporales que han viajado por el país.

El Trompo Museo Interactivo de Tijuana, La Rodadora Espacio Interactivo en Ciudad Juárez, el Trapiche Museo Interactivo de Ciudad Juárez, el Museo de Historia Natural en la Ciudad de México, Papalote Museo del Niño Monterrey y el Zig Zag Centro Interactivo de Ciencias de Zacatecas son algunos de los proyectos que han visto la luz gracias al impulso de la empresa Sietecolores y al apoyo económico, tanto de la iniciativa privada, como de los gobiernos locales y federal.

La integración de recursos y apoyo de los particulares y del sector público es fundamental para la puesta en marcha de este tipo de proyectos que tienen estándares internacionales, señala Servitje, maestra en Desarrollo Internacional de la Educación por la Universidad de Stanford.

“El museo de La Rodadora, en [Ciudad] Juárez, por ejemplo, tiene un patronato de empresarios de Juárez muy comprometidos, pero hubo apoyo del gobierno del estado y apoyo federal; son museos que se hacen siempre con apoyo, porque la iniciativa privada no puede financiar absolutamente todo”, recuerda.

Luego de las elecciones del año pasado en el país, la presidenta de Sietecolores se muestra abierta a seguir colaborando con los nuevos responsables de estos espacios a nivel estatal y federal, toda vez que, desde su punto de vista, la creación y renovación de museos, la generación de exposiciones y la adaptación de zonas públicas para el disfrute de los habitantes del país, debe seguir en marcha.

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Por ejemplo, Sietecolores continúa con la intervención del Museo de Historia Natural, en colaboración con el gobierno de la Ciudad de México que encabeza Claudia Sheinbaum, además de apoyar con la conversión del Museo Tecnológico de la CFE en el Museo Nacional de Energía y Tecnología.

Pero la empresa dirigida por Servitje no se limita al territorio mexicano: su participación cruzó fronteras el año pasado, cuando inauguraron el Early Childhood Exhibit, en el Children Discovery Zone de Dhahran, en Arabia Saudita.

Más espacios de encuentro

Servitje, quien tiene 42 años dedicada a la filantropía, recaudación de fondos y promoción de la educación de calidad en México, está convencida de “las bondades” que existen en la conformación de espacios públicos y de encuentro en las ciudades y, por ello, ha buscado incidir en proyectos que tengan este objetivo.

“Sí creo que esta ciudad da para hacer más parques. Me encanta el Parque de La Mexicana, que ha ayudado a la convivencia de todos, de personas que habitan en diferentes colonias aledañas a Santa Fe; pero creo que existen más lugares en donde se pueden seguir haciendo estos espacios; por ejemplo, en unidades habitacionales”, apunta.

Un caso: Durante la gestión de Alejandro Murat al frente del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), de 2012 a 2015, Servitje propuso crear espacios lúdicos para niños, adolescentes y adultos mayores dentro de las unidades habitacionales, que sirvieran para transformar y fomentar la convivencia de sus habitantes.

“El objetivo es ver cómo podemos hacer más amables las unidades habitacionales, tal vez con el apoyo de organizaciones civiles que hagan actividades para niños en la mañana, ludotecas… Transformar en la tarde estos espacios para jóvenes, escuelas para padres, ejercicios para adultos mayores; todo, con el objetivo de poder ayudar a mejorar el tejido social”, describe.

Desde su punto de vista, es un proyecto que se podría revivir con el Infonavit y después buscar mecanismos para que los propios vecinos se comprometan a cuidarlo.

Servitje nunca se queda en los logros del pasado: afirma que está dispuesta a cooperar en el programa Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (Pilares), que encabeza el gobierno de la Ciudad de México, el cual consiste en la puesta en marcha de centros de educación, cultura y deporte en las 16 alcaldías capitalinas.

“Es el gran proyecto de Claudia Sheinbaum en la ciudad. Ella habló que su meta es la creación de 100 [Pilares]. Hasta el momento, lleva 25. Son muy buena idea y van a ayudar a cambiar el entorno, y nosotros estamos abiertos para colaborar en la adaptación de espacios para los niños”, asegura.

 

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