Por Eduardo Pérez Figueroa*

Luego de que el gobierno federal se comprometiera a lograr -para finales de este año- un crecimiento económico de 4%, muchas inquietudes y dudas surgieron ante la posibilidad real de llegar a esta cifra. A favor y en contra, especialistas, empresarios y opinión pública coinciden en la necesidad de un cambio tangible y efectivo en la política de recaudación y administración del gasto público. Es decir, en la aprobación de una nueva reforma fiscal.

Ante ello, el Poder Ejecutivo había dicho que esta modificación legislativa vendría a partir de tercer año del sexenio; sin embargo, la situación del país demanda urgencia para proponerla y aplicarla. No sólo porque se requieren mayores ingresos tributarios para poder invertirlos en infraestructura y gasto social; sino también, para darle mayor impulso y crecimiento a la Iniciativa Privada (IP).

En este sentido, la American Chamber of Commerce refirió que un cambio en la política fiscal no sólo permitiría financiar los programas de inversión del nuevo gobierno. También, incentivaría una posible inyección de capital -de hasta 25% del PIB- por parte de las empresas del país.

Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) también se ha pronunciado. Luego de recortar, para éste y el siguiente año, la expectativa de crecimiento para México (en 1.6 y 2%, respectivamente) advirtió la necesidad de una nueva reforma tributaria que contemple, entre otros puntos, el recorte de exenciones y la reducción del número de tasas reducidas.

Según esta organización, la tasa del IVA en México (de 16%) es superior al resto de América Latina (de 15.4%), pero inferior al promedio de otras naciones afiliadas (19.3%) a esta organización.

De acuerdo con la OCDE, además de evitarse la informalidad laboral, se debe hacer una revisión a la Ley de Coordinación Fiscal para otorgar más independencia a los gobiernos locales, con el fin de explotar el Impuesto a la Propiedad.

Otras instituciones y organismos, como la Academia Mexicana de Derecho Fiscal, el Instituto Mexicano de Contadores Públicos y la Confederación Patronal de la República Mexicana, también se han pronunciado a favor de una nueva reforma fiscal.

¿Qué sigue entonces? Como ya se ha visto, la IP ha sido clara en buscar participar en este proceso. Contrario a lo que otros grupos plantean, la capacidad recaudatoria no mejorará si se aumenta el Impuesto Sobre la Renta. Al contrario, este gravamen afecta -directamente- el ingreso de personas físicas o morales.

Incrementar este impuesto provocaría -únicamente- que las personas y empresas, que ya cumplen con sus obligaciones fiscales, se vean más afectadas por una nueva carga. Esto sin que aumentara la base gravable del país. Entonces, planear el aumento al IVA y el número de artículos que lo pagan, parece el paso natural y próximo.

El crecimiento del país va de la mano con el apoyo que se les da a las empresas. Ahí está el caso de las Pymes: poco más de 4.5 millones de unidades económicas, que aportan el 52% del PIB y generan casi el 80% de la ocupación laboral en México. Hoy este tipo de negocios van camino a la digitalización y una mayor carga tributaria podría acentuar su desaparición.

De ahí que sea tan importante impulsar una nueva reforma fiscal. Al tiempo.

*Director General de CONTPAQi

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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