Para el Premio Nobel de Química, Mario Molina, aunque la explotación de yacimientos de gas y aceite shale puede realizarse a corto plazo con el fin de reducir la desigualdad económica en nuestro país, se trata de un riesgo para México si no ocurre como un proceso de transición energética.

“Sí hay el peligro de que se hagan proyecciones a demasiado largo plazo. Estamos trabajando con el gobierno y no tienen muy claro todavía como hacer este balance”, advirtió el científico mexicano en entrevista con Forbes México.

El 1 de marzo de 2017, las autoridades mexicanas presentaron la ronda 3.3 que comprende nueve bloques de exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales (shale) en la cuenca de Burgos, Tamaulipas.

Los beneficios prometidos son 2,300 millones de dólares (mdd) en inversiones y 23,000 empleos directos e indirectos. Además, los recursos potenciales son cuatro veces la producción histórica del megayacimiento Cantarell, equivalentes a 40 años de importaciones anuales de gas natural.

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Molina reconoce que México tiene problemas institucionales que debe enfrentar, como la falta de personal para supervisar las actividades de fracking.

Las autoridades tienen antecedentes que han generado desconfianza. El 13 de octubre de 2016, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó sin marco regulatorio cinco acciones de fracking a Petróleos Mexicanos (Pemex) en Miquetla, Miahuapan, Soledad, Amatitlán y Pitepec, Veracruz.

El energético shale es gas natural que está atrapado en rocas muy apretadas Para extraerlo, la industria energética ha recurrido al fracking, una técnica de perforación horizontal que inyecta arena, agua y químicos para obtener el hidrocarburo.

¿Quieres saber qué es el fracking? Aquí la información: Gas shale, un mal negocio para México

El investigador matiza que desde el Centro Mario Molina se han realizado investigaciones en proyectos con grandes empresas estadounidenses para asegurarse de que el gas shale se extraiga correctamente, con una cantidad muy pequeña de fugas de forma ambientalmente responsable, porque en el pasado hubo “problemas muy serios de contaminación de agua”.

“Lo que hay que hacer es un balance entre el desarrollo económico, los problemas ambientales, el cambio climático y los compromisos que tiene México para reducir sus emisiones”, agregó el investigador.

El gobierno mexicano adjudicará los contratos para explotar los yacimientos de shale el 5 de septiembre de 2018. El Centro Mario Molina presentó una serie de recomendaciones a las autoridades sobre la explotación de yacimientos de shale. Si quieres conocer los detalles da clic aquí.

Originario de la Ciudad de México, el ingeniero químico de la UNAM predijo el adelgazamiento de la capa de ozono como consecuencia de la emisión de ciertos gases industriales (clorofluorocarburos) con el que recibió el Premio Nobel de Química en 1995 junto con su colega Frank Sherwood Rowland.

 

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