La lucha contra el cambio climático es algo que no debería de competer solamente a los gobiernos sino a cada uno de los que habitamos este planeta. Esa premisa es la que llevó a Al Gore a crear un movimiento que busca identificar aquellos líderes que pueden generar un cambio en el comportamiento de los humanos para disminuir nuestro impacto ambiental a través de su Climate Reality Project. En marzo de este año se realizó el entrenamiento del Climate Reality en este país, generando 1200 líderes que salen a sus comunidades a hablar sobre el cambio climático.

No basta con hablar del cambio climático, es necesario hacer acciones para frenarlo. México ha sido líder en contrarrestar el impacto ambiental no solamente con políticas públicas como los incentivos al uso de automóviles eléctricos o los créditos verdes para mejoras de la vivienda con enfoque ambiental, también la misma población ha generado una demanda suficiente para disminuir los costos de algunos paneles solares hasta en 30% o incluso generar un nuevo mercado de renta de los mismos.

Un aliado clave sin duda es el sector privado, las empresas pueden –y deben– eficientar sus procesos, buscar alternativas sustentables para sus insumos de materias primas y entender que los residuos no son basura sino incluso posibilidades de nuevos negocios, como lo ha hecho REMSA en México, quienes reúnen residuos electrónicos para darle una nueva vida a sus componentes.

El ciudadano tiene varias posibilidades: como demandante de estas opciones sustentables genera cambios en el mercado, contribuye también a la exigencia de disminuir empaques y productos dañinos o cuya utilidad no justifica su impacto ambiental. Un claro ejemplo de ello es la creciente exigencia por eliminar el uso del popote en los restaurantes.

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Las acciones diarias son las que empiezan a tener cada vez más peso: por ejemplo, disminuir los materiales de un solo uso como las botellas plásticas o los productos de uso íntimo femenino que han encontrado un buen sustituto en las copas menstruales, cada vez más existen opciones sustentables pues cada vez más hay compradores dispuestos a hacer ese cambio.

El ciudadano tiene un doble compromiso: por un lado debe exigir al gobierno que existan incentivos fiscales y de inversión para temas sustentables como las energías limpias, el fomento al trabajo en casa para eliminar traslados, transporte más eficiente y ecológico. Pero también debe comprometerse a hacer cambios en su comportamiento individual: a dejar de usar desechables, disminuir su propia huella de carbono y, como lo hace el Climate Reality, hablar fuerte y claro sobre el cambio climático, la responsabilidad del hombre en ello y las maneras en que podemos todos contribuir a frenarlo.

Por Odile Cortés, consultora de responsabilidad social, directora de Estrategia de IntegraRSE y profesora del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

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