Por Francisco Coll Morales*

Tras meses de duras negociaciones, rumores de guerra comercial, rotura de pactos de comercio y grandes tensiones entre países, parece que la desesperada lucha de México por llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos llega a su fin. El país azteca pone fin a una incansable disputa comercial, con el presidente Donald Trump. Para lograr un acuerdo comercial con el país norteamericano. Para el presidente Donald Trump, el cual hace unos meses mostraba una de sus peores facetas, negando por completo la posibilidad de nuevos acuerdos con México, el nuevo acuerdo supone un gran acierto para los dos países y una vía de negociaciones muy próspera para la economía de ambos.

Con este acuerdo, México pone fin a la racha de incertidumbres y miedos por la negativa de Trump a alcanzar un acuerdo comercial con su vecino del sur. Tenemos que ser conscientes de lo que supone para México un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, pues Latinoamérica, por detrás de China, es el segundo socio comercial con mayor importancia de los Estados Unidos. Tanto en importaciones como en exportaciones, Latinoamérica representa el segundo peso más importante en materia comercial con el país. Aunque para estados unidos, el comercio internacional esté perdiendo peso respecto a su PIB, su peso sigue siendo de casi un 30%.

Para Latinoamérica, el 35% de sus exportaciones tienen como destino los Estados Unidos, por lo que una ruptura de negociaciones en el comercio con los Estados Unidos habría una pérdida muy significativa para los países que la integran. Además, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe durante los próximos meses se pronosticaba un gran crecimiento para los países latinoamericanos condicionado, eso sí, a un aumento en las exportaciones. Un crecimiento que no se hubiese dado si Trump hubiese optado por la aplicación de políticas proteccionistas.

Como digo, una ruptura definitiva del TLCAN  hubiese significado un gran lastre para la economía latinoamericana, que supondría para los países grandes riesgos de crisis económica y el estancamiento de sus economías. Más aún para México ya que para un país que el año pasado tuvo un comercio bilateral con los Estados Unidos por valor de 280.000 millones de dólares, unas cifras que representan el 80% de las exportaciones del país, y que, aunque este se esté abriendo a otros mercados en el exterior, una ruptura en el tratado hubiese supuesto una pérdida de casi la integridad de sus exportaciones.

Para México, las exportaciones a los Estados Unidos representan casi el 36% de su PIB, por lo que es un ingreso más que imprescindible. Si Donald Trump hubiese optado por eliminar el TLCAN, esta pérdida hubiese significado, prácticamente, la quiebra del comercio internacional para el país. No obstante, gracias a este acuerdo, la economía Mexicana vuelve a ver la luz al final del camino. El acuerdo con Estados Unidos podría suponer el motor de crecimiento económico para el país, pues el libre comercio entre ambos países supondría un gran aumento en los ingresos para el país, así como en la recuperación de la moneda nacional, la cual se vio lastrada cuando se produjo la ruptura del TLCAN.

Al parecer, el nuevo acuerdo no se llamará TLCAN, sino que se creará un nuevo acuerdo entre México y Estados Unidos, al cual llamarán a sumarse a Canadá, con el fin de hacer un acuerdo a tres bandas para fomentar el libre comercio entre los tres países. El presidente Trump ya ha anunciado que se reunirá con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para comenzar con las negociaciones y proponerle la integración del país a este nuevo acuerdo entre México y Estados Unidos lo más pronto posible, suponiendo así un acuerdo aún más potente que su antecesor, el TLCAN.

Muchas son las propuestas que se han barajado para el nuevo acuerdo, y otras muchas las que quedan por negociar, aunque ya se han filtrado algunos de los requisitos que ha solicitado Estados Unidos para el nuevo marco de acuerdo, como por ejemplo, el aumento del porcentaje de automóviles fabricados entre los dos países, así como que el contenido de estos sea fabricado por trabajadores, los cuales ganen al menos 16 dólares por hora.

Aún quedan muchas cosas por negociar entre ambos países, pero lo que si se puede afirmar es que la nueva presidencia de López Obrador se inicia con la senda de entendimiento entre México y Estados Unidos, un entendimiento más que necesario y que augurará grandes beneficios, tanto económicos como sociales, para ambos países.

*Director de desarrollo de negocio y expansión de HAC Business School de Nueva York.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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