Para Stefan Selig, ex secretario de Comercio Exterior de Estados Unidos en la administración de Barack Obama, las relaciones comerciales entre México y el país vecino del norte, que gobierna Donald Trump, se han tornado turbulentas ante la modernización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), un proceso que ha sido lento.

La primera ronda de este acuerdo comercial comenzó en agosto de 2017 y el pasado 26 de julio fueron retomadas las conversaciones entre los representantes. Entre los temas controversiales dentro de las negociaciones se encuentra la cláusula de terminación anticipada (sunset) establecida por la parte estadounidense y lo relacionado con el sector automotriz.

 

¿Cuál es la situación política y económica entre México y Estados Unidos?

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Ciertamente es más turbulenta de lo que ha sido por un largo tiempo, como sabemos se ha enfocado en la modernización del TLCAN. Había una necesidad de modernizarlo, este proceso ha sido lento y frustrante para ambas partes y creo que ahora estamos esperanzados con las recientes elecciones de México de tener la oportunidad de refrescarlo y tener estas conversaciones.

Es un acuerdo complicado y hay tres partes involucradas, lo cual es más difícil que un acuerdo bilateral. Estados Unidos ha tomado unas posturas muy agresivas en el contenido y mecanismos para solución de conflictos, que son difíciles. Una de las cosas que ha sido consistente es el nivel de incertidumbre.

¿Qué se debe actualizar?

El acuerdo casi tiene un cuarto de siglo y fue escrito en un momento donde la economía global era muy diferente, no había una economía digital. Entonces, actualizar el acuerdo para incluir lo que ha pasado en las protecciones a la propiedad intelectual, esas son áreas que necesitan abordarse.

¿Cuáles serán las consecuencias de cambiar las reglas de origen o cambios drásticos en el sector automotriz?

Entre Estados Unidos y México construimos una cadena poderosa de suministro de autopartes en el mundo e implementar políticas que la hagan menos competitiva ocasionaría dos cosas: automóviles más caros para consumidores norteamericanos y compañías menos competitivas en el mercado global. Vemos mucha preocupación por parte de los jugadores por las políticas y posturas que el presidente está tomando, relacionadas con la industria automotriz.

¿Qué otros países verían afectaciones por un cambio en la industria automotriz?

Estados Unidos fabrica más de la mitad de los autos comprados por norteamericanos, la otra mitad viene principalmente de cinco países: México, Canadá, Alemania, Japón y Corea del Sur, esos son los que están en riesgo con los cambios potenciales en las políticas.

¿Qué pasará con la inversión de automotrices estadounidenses?

En la medida que exista un ambiente incierto en las inversiones y el TLCAN no se resuelva, las compañías se verán renuentes para hacer inversiones a largo plazo en los países hasta que se tenga más claridad sobre las políticas, esto impactará el crecimiento y la productividad de la economía norteamericana.

¿Cuáles serán los países más afectados por esta guerra comercial?

Es difícil decir porque todo el mundo se verá impactado. Si nos convertimos más proteccionistas, eso afectará a todos los países involucrados.

 

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EU continúa fuerte

Por otra parte, a pesar de la incertidumbre que se ha generado ante la renegociación del TLCAN, la economía estadounidense continúa fuerte, influida por las políticas fiscales de la administración de Donald Trump.

“La economía norteamericana sigue siendo fuerte. Quizá por las reducciones fiscales y la disminución de regulaciones promulgadas por el presidente vemos muy alta la confianza del consumidor norteamericano”, dijo Selig tras la plática “The swinging pendulum of Mexican/American Relations” de la American Chamber.

Sobre las reducciones de los impuestos ante la nueva reforma fiscal, éstas han estimulado los mercados bursátiles, aunque todavía queda duda si las políticas serán buenas para todos los negocios.

El pasado 22 de diciembre de 2017, Trump firmó la reforma tributaria que permite un recorte en los impuestos de empresas estadounidenses, lo que incluye la disminución del impuesto corporativo de 35% a 21%, así como la exención fiscal de 20% para los dueños de negocios sobre sus utilidades y renueva la manera en que se cobran tributos a las multinacionales, al exentar dividendos de subsidiarias extranjeras, a través del Sistema de Exención por Participación sobre Rentas Mundiales.

Por otra parte, sobre el nuevo gobierno en México, que liderará el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el especialista señaló que esperan oportunidades buenas.

“Como se sabe, el primer diálogo de alto nivel entre funcionarios norteamericanos fue la reunión con el presidente electo y fueron reuniones muy constructivas y espero que esto establezca el escenario de seis años de una cooperación muy cercana”, comentó.

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