Por Alberto Torrijos*

Cuando escuchamos el término “ciudad inteligente”, seguramente nos viene a la mente alguna escena de una película futurista en la que las grandes urbes están repletas de innovaciones tecnológicas que van desde autos voladores, hologramas y hasta animaciones de realidad aumentada. Aunque es posible que ese panorama se convierta en una realidad muy pronto; una ciudad inteligente va más allá que sólo los avances en la tecnología.

Estas urbes desarrolladas, están pensadas para conjugar la sustentabilidad, la tecnología y calidad de vida en un mismo espacio de manera funcional que permita, no sólo mejorar la manera en la que se vive a partir de procesos innovadores y herramientas tecnológicas, sino también ayudar a reducir la huella ambiental de todos los que formamos parte de las mismas al aprovechar los recursos existentes.

Un punto esencial en la mayoría de las grandes y no tan grandes metrópolis es la movilidad, si tomamos como referencia la Ciudad de México, la quinta más habitada del planeta y considerada la urbe con mayor porcentaje de congestión vehicular, poner especial atención en este elemento ayudaría a estar en camino a un enfoque de movilidad eficiente e integral.

El transporte tiene un papel relevante en la prosperidad económica que sostiene a una ciudad. Por ello, en nuestra serie de investigación: Future of Mobility, damos a conocer tres puntos que todos los participantes en un ecosistema de movilidad (gobierno, iniciativa privada, academia, centros de investigación y asociaciones) deben tomar en cuenta para definir y construir la movilidad en una ciudad verdaderamente inteligente, habitable y económicamente viable.

  1. Rendimiento y resiliencia. La movilidad urbana debe ser eficiente y para esto, no bastará con tener sólo un medio de transporte que funcione de manera correcta, lo esencial será tener una red de transporte integrado, mantener carreteras y otras infraestructuras para minimizar la congestión y los tiempos de viaje.
  2. Visión y liderazgo. Autoridades, empresas y el resto de los jugadores deberán ser progresistas respecto a sus necesidades de movilidad. La creación de un sistema de movilidad de alto rendimiento, resiliente e inclusivo no sucede por accidente; requiere de innovación, inversión, coordinación entre las partes interesadas y dirección, sin olvidar minimizar los impactos ambientales negativos.
  3. Servicio y accesibilidad. La movilidad urbana debe ser accesible para todos los residentes. Las ciudades ejemplares en esta categoría ofrecen una amplia cobertura de transporte público, opciones asequibles y formas fáciles de usar para acceder a una variedad de modos de transporte.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas se prevé que la población mundial aumente en más de 1,000 millones de personas en los próximos 15 años, esto quiere decir, que para el año 2050 habrá una población de alrededor de 9,700 millones de personas. Actualmente, el 55% de la población mundial vive en áreas urbanas, por lo que para mitad del siglo esta cifra aumentará a 68%.

Por otra parte, en 31 años las grandes urbes concentrarán casi el 35% de las poblaciones mundiales. Es por ello, que será necesario tomar acciones integrales desde ahora que ayuden a redefinir el concepto de movilidad en beneficio de las actuales y futuras comunidades.

*Socio líder del Sector Automotriz en Consultoría, Deloitte México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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