Por Irma Wilde

El desarrollo sustentable busca satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las futuras para hacer lo propio. El daño causado al medio ambiente, acelerado a partir del desarrollo industrial del siglo XX, es motivo de preocupación a nivel mundial.

México es uno de los 194 países comprometidos en el marco de Naciones Unidas a través del Acuerdo de París, que busca limitar el calentamiento global al menos dos grados centígrados. El compromiso de nuestro país es reducir, con relación a las emisiones de 2000, 30% para el 2020 y 50% para el 2050.

De acuerdo con el Inventario Nacional de Emisiones de Gases y Compuestos de Efecto Invernadero (INEGYCEI), emitido por el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC) en 2015, México emite el 1.4% de las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y es el segundo mayor emisor en América Latina, después de Brasil.

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México emitió 683 millones de toneladas de bióxido de carbono equivalente (MtCO2e) de gases efecto invernadero (GEI) en el 2015, en comparación con 445 MtCO2e en 1990. Es decir, entre 1990 y el 2015 las emisiones de México aumentaron un 54%, con una tasa de crecimiento anual (TCMA) de 1.7%. No obstante, la TCMA del 2010 al 2015 disminuyó a 0.8%.

En 2017, Naciones Unidas estimó que en 2030 únicamente se reducirán 30% de emisiones planteadas para 2030, por lo que es necesario actuar, a través de la vinculación interinstitucional y con prontitud; si bien las entidades federativas juegan un papel muy importante en el cumplimiento de los compromisos realizados por el país, alcanzar la meta implica también un compromiso por parte de la ciudadanía y la industria.

Sin embargo, ¿es posible que el propósito de ser sustentable coexista con las ganancias que son la razón de ser de la empresa?

No cabe duda, la respuesta es sí. Hoy día, la sustentabilidad no es únicamente una medida positiva incluida dentro de las estrategias de responsabilidad social de la empresa, sino que es una oportunidad y se convierte en un modelo de negocio, principalmente por dos razones:

  1. Representa eficiencia en la estructura de costos derivado de los ahorros generados por iniciativas como la reducción de consumo de agua, programas de eficiencia energética / uso de energías limpias y manejo de residuos (reciclaje, composta).
  2. Los consumidores están cada vez más informados respecto a las posibles implicaciones que ciertas sustancias o productos pueden generar a su salud o al medio ambiente, tienen mayor interés en conocer el origen de los artículos que compran y favorecen a las empresas que muestran estrategias para alcanzar la sustentabilidad.

Hoy, la confianza es recíproca al compromiso de la empresa por mejorar la salud y la vida de las personas, y tener un impacto positivo en la comunidad. El 40% de las personas están dispuestas a pagar más por un producto o servicio de una compañía que sea socialmente reconocida de acuerdo a un estudio de Deloitte.

Las empresas sustentables pueden y serán empresas más exitosas. Para lograrlo, es esencial que la empresa:

  • Favorezca la innovación disruptiva;
  • Tome la sustentabilidad como un eje rector y no como un apéndice de la estrategia corporativa;
  • Posicione sus productos para el público general capitalizando la oferta y no solo para el sector “ecológico”;
  • Adopte la sustentabilidad como un modelo de conducta. Es decir: la sustentabilidad es su estrategia de negocio principal y es fundamental para obtener ganancias;
  • Para lo anterior, un elemento esencial es el compromiso del liderazgo.

Como resultado, cada vez más compañías implementan sus propios compromisos medibles de sustentabilidad. Por ejemplo, muchas de las más de 170 empresas suscritas al Comité de Innovación de American Chamber/Mexico, tenemos la meta de reducir en promedio 20% de nuestras emisiones de efecto invernadero para el 2025. Más allá de la meta, el éxito está en el monitoreo del proceso y la generación de sinergias entre industrias para capitalizar las experiencias y poder enriquecer las estrategias. La validación de las métricas se realiza por medio de índices como el Índice de Sustentabilidad del Dow Jones, o el IPC Sustentable de la Bolsa Mexicana de Valores.

Las empresas juegan un rol estratégico como agentes de cambio positivo que permea hacia las comunidades, y en muchos casos tenemos estándares de cumplimiento, responsabilidad social y sustentabilidad superiores a los de la media nacional.

* La autora es vicepresidenta de Sustentabilidad del Comité de Innovación de American Chamber/Mexico.

 

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Página web: American Chamber/Mexico

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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