Nadie puede imaginarse el dolor ni la impotencia de una voz ignorada ante una denuncia que no significa nada. Ciertamente, la indignación, la rabia y la frustración no deben encontrar en la violencia y el vandalismo la forma de expresión.

Sin embargo, las expresiones ciudadanas no son provocación, mucho menos cuando la otrora oposición y hoy gobierno, le enseñó al pueblo bueno y sabio que tanto los plantones como las marchas prolongadas y violentas eran el sustento del derecho a la expresión, inalienable del ciudadano mexicano “abusado y oprimido”.

Nada justifica la violencia, es cierto. Sobre todo, cuando ésta se ejerce desde la autoridad hacia la población, a manos de policías que en un total abuso de autoridad violan a una menor.

El problema de fondo es que seguimos sin entender que la violencia no es normal, es inaceptable, simplemente intolerable.

México es uno de los países más inseguros del mundo para ser mujer. Y los recientes casos han expuesto la forma más ancestral de ejercer violencia contra la mujer, aquella que se ejerce desde una posición de poder.

Sin embargo, el vandalismo pierde proporción ante las denuncias impuestas y carentes de respuesta. La marcha #NoMeCuidanMeViolan nos ha dado el pulso de un país en el que 6 de cada 10 mujeres hemos sufrido un episodio de violencia a lo largo de nuestra vida y en el que vemos día con día que no aumentan las garantías necesarias para nuestra defensa y protección. El pulso de un país en el que nos dicen repetidamente que todo está bien, cuando a todas luces sabemos que no es así y en el que hoy, la autoridad no está reivindicada, ni revalorada y mucho menos restaurada.

La violencia contra las mujeres y las niñas es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendidas, arraigadas y en México y en el mundo. Las mujeres y las niñas sufrimos diferentes tipos de violencia en todos los ámbitos de la vida: en el hogar, en el espacio público, en la escuela, en el trabajo, en el ciberespacio, en la comunidad, en la política, en las instituciones, etc.

En México, a las mujeres nos están matando, nos están violando y nos están ignorando. El 41.3% de las mujeres ha sido víctima de violencia sexual y, en su forma más extrema, 9 mujeres son asesinadas al día. ¿Tiene esto la cara de una provocación? Yo creo que no.

 

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