Al momento de emitir un pago a un proveedor, la mayoría de las empresas suele realizarlo con tarjetas corporativas. Sin embargo no es la única opción y ni la más acertada a la hora de comprometer fuertes transacciones financieras.

Jan Smith, fundador de la casa consultora KoreFusion, dedicada a la aplicación de tecnologías financieras, pagos y servicios financieros, explica el modelo de conexión de este tipo de productos como la Purchasing Card (P-Card) de MasterCard, la cual ofrece entre otras soluciones, total seguridad a la hora de realizar cualquier transacción entre dos entes comerciales.

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Por definición este tipo de tarjetas son para uso empresarial. Son para realizar pagos entre dos entidades comerciales establecidas, ya sea para proveedores o compradores de gran escala con la garantía de que es imposible un fraude ya que es en un formato B2B.

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“El sistema mexicano tiene hambre de nuevos servicios de pago, con este tipo de alternativas se reducen los costos de transacción, de eficacia, asegura procesos y sobre los pagos son inmediatos”, señala Smith.

Por su parte, MasterCard señala que este producto que apenas se integra al ecosistema financiero en México, pero que en Estados Unidos ya tiene grandes resultados, está diseñado para ser integrado a las empresas para proporcionar reducción de gastos de procesamiento de pagos, control en el gasto de los empleados y optimizar las cuentas a pagar a través de informes robustos a nivel de transacción.

 

No, no es una corporativa

Sobre la diferencia entre una tarjeta corporativa y la P-Card, el representante de KoreFusion detalla que más que una comparativa, son productos que tiene características diferentes.

Por ejemplo, señala que la corporativa no tiene un nivel de control y que las empresas las adoptan para ciertas jerarquías dentro del organigrama de una empresa, en cambio la P-Card puede ser usada por cualquier empleado de la empresa.

“Las corporativas son usadas por directivos o ejecutivos y no necesariamente por el resto de los empleados. En este sentido, la P-Card puede ser usada por cualquier empleado y el administrador será quien ponga el tope y el techo financiero a cada una de las personas que la ocupen”.

Otro de los factores en los que convergen este tipo de productos es en el rango llamado Gastos Discretos o Viáticos.

Para este uso, la dinámica también es diferente ya que uno de los grandes problemas que surge en la corporativa es su uso ilimitado, sin embargo en la P-Card, el administrador define los topes para gastos con base en las necesidades del viajero.

Jan Smith explica que en México el uso de este tipo de productos es naciente pero ve con optimismo al mercado financiero local. Señala que los segmentos que se pueden beneficiar con el uso de P-Card de MasterCard pueden ser los de manufactura, bebida y alimentos, metalurgia, construcción y servicios IT.

“Es necesario que este tipo de productos se utilicen más ya que esto traerá mayor apertura y confianza para las empresas y compañías que buscan transacciones más seguras”, detalla.

 

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