El expresidente Peña y el gobierno entrante tienen un punto en común: apostaron por una comunicación más humana y colorida en las redes sociales, lo que provocó una sensación de cercanía y humanidad que los usuarios recibieron amablemente.

En el caso del expresidente, todo comenzó con una serie de respuestas que dio el entonces funcionario a los comentarios que los usuarios hacían a sus publicaciones en Facebook. Con un tono bromista, simpático y ligeramente pícaro, Peña Nieto respondía algunos cuestionamientos o bromas que se publicaban en sus redes. Luego, siguieron las historias de Instagram.

Si bien ese tono mucho más cálido lo tomó a finales de su sexenio (en febrero aparecieron las primeras respuestas), fue bien recibido por los usuarios de las redes, quienes ahora comentaban con la esperanza de que el entonces jefe del Ejecutivo respondiera alguna de sus publicaciones.

Los detractores o haters de la presidencia se contaban por millones. Bastaba con que el hoy expresidente hiciera una declaración digital para que sus cuentas se llenaran de comentarios negativos e insultos. Sin embargo, que los usuarios comentaran cariñosamente al expresidente, eso era nuevo. Y no, no eran bots.

PUBLICIDAD

Además, a Peña le tocó dirigir al Ejecutivo justo en el momento en que las redes sociales hicieron explosión, puesto que durante su sexenio la cantidad de usuarios de internet se duplicó de 40 a 80 millones de mexicanos. Paradójicamente, el hecho de que más personas utilizaran las TIC provocó que los críticos digitales del expresidente se expandieran enormemente, principalmente por la forma en la que medios tradicionales apoyaron al entonces candidato durante su campaña.

El hecho provocó dos fenómenos: por una parte, el acelerado abandono de los medios tradicionales en una especie de desencanto masivo, sobre todo por las generaciones más jóvenes; y, por otro lado, que las redes sociales jamás fueron aliadas del expresidente, ni del gobierno saliente; por el contrario, encontraron en las plataformas digitales a un duro crítico que no perdonaba el más mínimo error para convertirlo en memes o notas periodísticas. La desconfianza en el gobierno de Peña siempre mantuvo márgenes históricos. Desconozco si existe algún indicador oficial, pero es probable que Peña Nieto fuera el presidente sobre el que más memes se hubieran hecho.

Por ello, ese cambio de tono elegido para cerrar su sexenio fue notable, ya que suavizó el trato con los usuarios, volviéndolo una figura mucho más amable, cercana y humana. Las ciberconsignas pasaron de “¿Cuántos más, Peña?” a “Peña-bebé”.

Las redes sociales tienen una característica innata: la bidireccionalidad. Toda la comunicación que se ejerce a través de dichas plataformas coloca en el mismo nivel discursivo a los usuarios, puesto que la opinión y la retroalimentación es la condición que posibilita la existencia de las redes.

¿Cuál sería el sentido de tener cuentas en dichas plataformas si no se va a conversar o discutir con nadie? ¿Cuál es el sentido de tener una cuenta que no conecta con nadie en un medio bidireccional?

Ese tono relajado, humano, incluso juguetón empieza a utilizarlo la cuenta Gobierno de México (@GobiernoMX) del presidente López, quienes publicaron un tuit con tono más ligero sobre la venta del avión presidencial y que fue muy bien recibido por los usuarios de las redes.

La idea, en este caso, no es que las cuentan deban hacerse las graciosas, sino que provoquen la interacción y la conversación de forma natural más allá de los bots y las cuentas semiautomatizadas a que nos tienen acostumbrados. La comunicación política digital es bastante deficiente en el país. Cuentas más humanas conectan y acercan. Y sin importar si son de izquierda o derecha, ese resultado es el que todos buscan.

 

Contacto:

Correo: [email protected]

Twitter: @sincreatividad

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

Siguientes artículos

Reto, distinguir inteligencia humana de artificial
Por

En el futuro, lleno de cosas inimaginables, la inteligencia humana pura quedará rezagada como un sastre contra una prend...