El 17 de mayo es el Día contra la Homofobia. Lo es oficialmente en México, a pesar de los esfuerzos del gobierno de Felipe Calderón por impedirlo. Se trata de una fecha que sirve para reconocer avances en los derechos de las personas de la comunidad LGBTTTI y para recordar que en 70 países todavía se penaliza y se persigue por ese motivo.

Hace un año, esta conmemoración fue particularmente importante. El presidente Peña convocó a esta comunidad a Los Pinos para anunciar su iniciativa de plasmar el matrimonio igualitario en la Constitución, en el Código Civil Federal y para establecer un proceso federal para modificar la asignación sexo-genérica de las personas. Sin embargo, el presidente no defendió su iniciativa y con los votos de su partido, fue desechada.

El gobierno tampoco cumplió otro compromiso que estaba en sus manos atender, el llevar a cabo campañas y desarrollar contenidos educativos para combatir la homofobia. Peña, como la generalidad de la clase política mexicana, falló en su responsabilidad de garantizar el derecho de las personas a no ser discriminadas por sus preferencias sexuales, tal y como lo establece el artículo primero de la Constitución.

En realidad, la obligatoriedad del matrimonio igualitario la votamos en el Congreso en el año 2011, cuando se establece con todas sus letras, que las personas no pueden ser discriminadas por sus preferencias sexuales. Al ejercicio de tal derecho no se le establece excepciones, por lo que incluye todo acto jurídico, como el matrimonio y la adopción.  Es por eso que la Corte ha declarado como inconstitucionales todos los códigos penales que establecen que el matrimonio es solamente ente un hombre y una mujer.

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En 2009 en el entonces Distrito Federal se estableció el matrimonio igualitario y a la fecha una decena de entidades federativas tienen una disposición similar. El matrimonio igualitario ha servido para combatir la discriminación, mejorar la calidad de vida de las personas de la comunidad LGBTTTI, que tiene acceso a más servicios públicos y en general para que se integren mejor a las sociedades. Ni las familias se han desintegrado, ni se generó un fenómeno en el que las personas decidieran cambiar de manera masiva de preferencia sexual debido a la posibilidad de casarse con una persona del mismo sexo.

A pesar de que el matrimonio igualitario sirvió para que la sociedad capitalina fuera más incluyente, la iniciativa de Peña desató la furia y un intenso activismo por parte de grupos ligados a las Iglesias, en particular la católica. Se utilizaron mecanismos de movilización y frases extrañas (como el rechazo a algo llamado la ideología de género) que corresponden a movimientos similares, financiados por grupos religiosos de élite, en países como Chile o España.

Se desató un debate absurdo con respeto a la posibilidad de las parejas homosexuales de adoptar, cuando hoy adoptar es un derecho de las personas, que no pasa por su preferencia. Al final, el gobierno desistió de su propuesta, consintió el activismo religioso (prohibido en el país) y el propio PRI votó la iniciativa en contra, en la Cámara de Diputados. Se decía que era por evitar costos electorales. No lo creo, no hay evidencia de eso. En realidad, me parece que se pactó el apoyo de grupos de extrema derecha al PRI, como sucede en la campaña de Alfredo del Mazo en el Estado de México.

En este 17 de mayo el tema a desarrollar en la lucha contra la homofobia es el de las personas de la comunidad LGBTTTI y la familia. La que ellos y ellas forman, de la que provienen, de la que forman parte sus hijos, con las que conviven. La familia importa y mucho para que una sociedad sea mejor. Estar en favor de la familia, significa respetar a la de los demás y ofrecer a toda la oportunidad de que sus relaciones personales se desarrollen en un marco de libertad y de respeto.

Este 17 de mayo será un día de reclamos justificados a un gobierno que no cumplió su compromiso. No es el que el gobierno perdiera el debate ante los priistas, simplemente no lo dio y cedió ante el primer reclamo. Ojalá está experiencia sirva para que recordemos que tenemos una deuda con un sector importante de la sociedad, al que podemos ayudar a que tengan una vida mejor, para ellos y sus familias, simplemente garantizando que el matrimonio sea igual para todos.

 

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