A Cuba le conviene buscar socios en países de desarrollo intermedio que le ayuden a desarrollar su industria y el sector servicios para generar empleos en lugar de sólo explotarla, es ahí donde México y Brasil han visto oportunidades de hacer negocio.

 

 

Si alguien cree que la condonación de una deuda a Cuba de 500 millones de dólares por parte de México es un regalo o atiende a un asunto ideológico, está en lo correcto. Pero dudo que la mayoría de quienes lo sostienen entiendan la motivación del regalo, ni mucho menos que la ideología poco o nada tiene que ver con el comunismo ni con las izquierdas. Por el contrario se trata de capitalismo liberal puro y llano.

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La transición en Cuba es un hecho, aunque es difícil saber qué rumbo tomará, buena parte de los escenarios que se plantearon en su momento se derrumbaron: Todos partían del presupuesto que Fidel Castro se iba a morir.

Obvio que inmortal no es, pero ya sobrepasó las expectativas que había sobre él. Esto permitió una transición controlada del poder que desde 2006 cedió a su hermano Raúl Castro (de forma temporal y en 2008 total). El nuevo mandatario cubano por su parte ha tenido tiempo suficiente para legitimarse, reducir el excesivo personalismo que construyó su hermano y renovar la cúpula política por una más favorable a él mismo.

Si bien la figura de Fidel aún pesa, al menos en apariencia, las instituciones cubanas y el mismo Partido han tomado un papel más activo, indispensable para una transición ordenada que los analistas han dado en llamar “el modelo chino”, que incluye la apertura económica de la Isla y la recepción de inversiones extranjeras algo que Cuba necesita después de la muerte de su último benefactor, Hugo Chávez.

En el actual mundo multipolar a Cuba le conviene buscar socios en países de desarrollo intermedio que le ayuden a desarrollar su industria y el sector servicios para generar empleos en lugar de sólo explotarla con la llegada de grandes trasnacionales que ahogarían cualquier intento de empresas locales. Es ahí donde México y Brasil han visto oportunidades de hacer negocio.

En 2012, el comercio bilateral México-Cuba alcanzó 403 millones de dólares anuales (y van en  aumento) y hay un acuerdo de complementación que incluye 3,625 fracciones arancelarias entre ambos países. Es por ello que el gobierno decidió condonarle “un crédito que otorgó Bancomext al gobierno cubano hace más de 15 años y que hoy representa un adeudo de 487 millones de dólares como saldo remanente”, o sea los intereses.

Por su parte Brasil invirtió 1,092 millones de dólares para un puerto a pesar de que el comercio entre ambos es apenas de 503 millones anuales. Esto le proporciona al país sudamericano una base de operaciones en el caribe para llegar a Centro América, los Estados Unidos y aprovechar las rutas marítimas que están entre los 40 y 65 grados de latitud norte y que podrían ahorrarle algunos kilómetros rumbo a Europa.

Otro actor importante es España cuyo comercio con Cuba es de 1,136 millones de dólares anuales, que sí bien es del doble del sostenido con México fue debido a la rispidez de relaciones que se mantuvieron casi desde el fin del gobierno de Ernesto Zedillo. En aquel entonces México estaba inmerso en el primer gran tratado de libre comercio del planeta y Estados Unidos promulgó la llamada ley Helms-Burton que recrudecía el bloqueo económico a Cuba. Era obvio que ningún empresario sacrificaría sus futuras inversiones en EU por la isla caribeña.

Luego vendrían 12 años de administración panista con una lamentable política exterior sobre todo en la era Fox, quien buscó a toda costa cobrar el préstamo. Solo le faltó intentar una invasión, un bloqueo económico o romper definitivamente relaciones con Cuba, pero igual no hubieran funcionado.

Fuera de ironías, la condonación de esa deuda es congruente con una política de economía liberal que es la que ha seguido México y el mundo desde la década de 1980. La única ideología válida aquí es el mercado sin importar la derecha o la izquierda o lo que suceda en la política interna de los países. Así que aquellos anticastristas o anticomunistas que aseguran que se le regaló el dinero a Castro en realidad están escupiendo al cielo.

El proyecto mexicano es enteramente liberal (lo digo libre de toda carga peyorativa) quizá como sucede en todo el planeta, busca nuevos espacios comerciales y responde a la interdependencia que existe, sobre todo con los vecinos. La prueba de ello está en que el secretario de Relaciones Exteriores es un gran especialista en comercio y finanzas internacionales en lugar de un diplomático experimentado, lo cual dice mucho de para donde navega el barco.

 

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