El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, ha hecho oficial este viernes el avance electoral que venía anunciándose desde este martes, cuando el Congreso de los Diputados tumbó su proyecto de presupuestos generales del Estado.

El 28 de abril ha sido la fecha elegida por el mandatario español para celebrar elecciones generales, después de casi nueve meses de gobierno socialista.

Sánchez justificó su decisión en la voluntad del gobierno de “seguir avanzando” y “dar la palabra a los ciudadanos”, en vez de paralizar el Estado y seguir gobernando con unos presupuestos no progresistas.

En su discurso, considerado el primer mitin de campaña, ha culpado, sin nombrarlos, a los partidos independentistas catalanes por haberle negado el apoyo parlamentario y a los partidos de derechas por bloquear “leyes importantes”, como la de la eutanasia.

El gobierno socialista llegó a la Moncloa tras la primera moción de censura que se aprueba en España, contra Mariano Rajoy. La medida tuvo el respaldo de las fuerzas de centro e izquierda – PSOE y Podemos – y de los partidos nacionalistas catalanes y vascos, que se unieron para echar a el gobierno del PP después de una sentencia del Tribunal Supremo que condenaba al partido por corrupción.

La dependencia de Sánchez del apoyo de los partidos nacionalistas catalanes ha hecho insostenible el gobierno socialista, que de por sí nació débil con sólo 84 diputados en el Congreso de un total de 350.

Más aún, cuando los presupuestos se presentaron la misma semana que comenzó el juicio a los políticos independentistas en el Tribunal Supremo y se rompían las negociaciones entre el gobierno español y el catalán.

 

Las reacciones en el arco parlamentario

El diálogo con las fuerzas independentistas ha sido la diana de las críticas de las derechas en el parlamento.

“Estas elecciones van sobre todo de Cataluña”, afirmó en rueda de prensa el líder del PP, Pablo Casado. El sucesor de Rajoy criticó al presidente de dialogar con los separatistas y aposto por intervenir las instituciones catalanas.

En el mismo tono reaccionó el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. El catalán propuso crear un gobierno que rompiera con 40 años de “PPSOE”, que emprendiera grandes reformas y se mostró abierto a negociar sólo con los que “no quieran romper España”.

Irene Montero, portavoz del principal socio del PSOE en el gobierno, Unidos Podemos, dijo que su formación consiguió poner al frente una agenda feminista y progresista durante estos casi nueve meses de mandato. “El gobierno socialista nunca hubiera aceptado un salario mínimo de 900 euros”, afirmó.

Otras reacciones han venido del diputado por el partido independentista Esquerra Republicana de Cataluña:

Y de los nacionalistas del País Vasco, el PNV:

España inestable

No hay ningún poder libre del aire de inestabilidad y crispación que se respira hoy en España.

Esta semana en el poder judicial comenzó el proceso penal contra los políticos independentistas de Cataluña, cuestionado por la bancada nacionalista catalana como un juicio político, cuya sentencia ya está dictada por unos magistrados parciales.

Mientras, el legislativo debatía y rechazaba la propuesta de presupuestos, “el proyecto de país”, según Sánchez, avocando al ejecutivo en minoría y no elegido por los ciudadanos a las urnas.

Esto llena la primavera de citas electorales a los españoles. Hasta hoy estaba convocado el “superdomingo” del 26 de mayo, para celebrar elecciones europeas, autonómicas y municipales. Ahora se añade la cita a finales de abril, para elegir de nuevo a un Congreso que designe quién será el próximo inquilino de la Moncloa.

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