En una tónica muy al estilo de Salinas, que sigue siendo el referente por excelencia de la política mexicana moderna, el primer informe de AMLO estará sin duda dirigido a su base votante y a mostrar fundamentalmente que se ha cumplido con todas y cada una de las promesas de campaña.

Como político antisistema en un mundo dominado por la posverdad, las fake news y las redes sociales, así como con una agenda de propuestas de campaña muy específicas, el informe estará dirigido a hablar sobre el grado de cumplimiento de estas desde una óptica en extremo parcial y desde “otros datos” que retarán a los convencionalismos de la visión tradicional. En forma muy sencilla y directa, sin tecnicismos ni estridencias, hablará directamente al “escuchar” de su base votante y también a aquellos no militantes, pero sí simpatizantes, que le dieron el voto en la búsqueda antisistema. Así, el informe estará directamente dirigido al electorado y bastante menos a los analistas y medios tradicionales, para los que el mensaje puede resultar en extremo alternativo y poco fundado en hechos concretos, carente en una visión balanceada e integral de lo que acontece.

¿Qué esperar?

  • Macroeconomía. En materia macroeconómica sin duda hablará de la estabilidad que se tiene a pesar de los augurios, el nivel del tipo de cambio, así como la disciplina en las finanzas públicas y el superávit creciente en la balanza comercial.
  • Economía. Su mensaje irá sin duda enfocado a destacar el incremento en los salarios mínimos y el crecimiento del poder adquisitivo en el primer semestre del año, destacando que el poder de compra de los mexicanos tiene su mayor impulso en 17 años, del crecimiento del empleo derivado de programas como Jóvenes Construyendo su futuro, así como el hecho de que no ha habido nuevos impuestos.
  • Política social. El desmantelamiento de programas sociales y su reagrupación en programas con pocas reglas de operación, pero dirigidos a grupos muy específicos será puesto como ejemplo de que al pueblo se le ha dado lo que se le ha prometido, directamente y sin intermediarios.
  • Gobierno. Destacará las políticas de austeridad como la reducción de sueldos y prestaciones de los funcionarios del sector público, la reducción de estructuras, así como el fin de despilfarros y privilegios de funcionarios. El combate a la corrupción es la otra cara de la moneda donde buscará rescatar la autonomía de las instituciones, la inexistencia de cacería de brujas y de venganzas.
  • Energía. La relativa estabilidad en el precio de los energéticos sin “gasolinazos”, la construcción de la refinería en Dos Bocas y el “rescate de Pemex” serán las cartas fuertes de un mensaje enfocado a retomar el control del Estado sobre la política energética.
  • Desarrollo para el sureste. El arranque de la construcción del Tren Maya será la punta de lanza del cumplimiento de la promesa de campaña de llevar el desarrollo el sureste del país a partir de la integración a la economía nacional con un corredor turístico-comercial.

De esta forma, podemos esperar que el informe de AMLO sea una narrativa respecto a lo que él quiere, que no presente una perspectiva balanceada del “estado que guarda la administración pública” y que hable directamente al electorado y a sus simpatizantes. En los tiempos de la posverdad y los “otros datos” la realidad es ahora, por definición, alternativa. Eso sí, “palabra cumplida”.

 

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