La noche del domingo 1 de julio, después de que José Antonio Meade y Ricardo Anaya reconocieran su derrota, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) dio un discurso que fue calificado como reconciliador. En sus palabras destacaba una frase: No les voy a fallar. Entre los asistentes el grito era el mismo: ¡Es un honor estar con Obrador!

Según lo dicho por expertos, el discurso del político tabasqueño, en el que prometió respetar la autonomía del Banco de México, mantener la disciplina financiera y reconocer los compromisos ya establecidos con las empresas, generó mayor certidumbre a los mercados e inversionistas.

“El mensaje que se transmite busca tranquilizar a los mercados financieros y pareciera ser, según las primeras operaciones de ayer en la noche y hoy, que no tienen dudas de que se mantendrán los elementos de estabilidad macroeconómica, eso se preservará”, dijo José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).

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¿Pero a qué retos se enfrenta el político tabasqueño? Según los expertos, el panorama económico, político y social no es fácil para López Obrador, pues en su camino deberá afrontar una posible desaceleración económica en el país, la inseguridad, problemas de corrupción, entre otros.

“Los retos a los que se enfrenta en el corto plazo es a una posible desaceleración económica, el país sigue creciendo poco, de hecho, en algunos meses por debajo del 2%, donde el sector industrial tiene una debilidad manifiesta…Hay pobreza, informalidad, inseguridad y corrupción. Si bien hay una estabilidad macro, es claro que el bienestar social y el crecimiento son retos que deberá superar y no será fácil”, mencionó de la Cruz.

De igual manera, en medio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el candidato deberá buscar facilitar el comercio desde una integración productiva.

José Hoyos, socio del grupo de Práctica de Comercio Exterior y Aduanas de Baker McKenzie, indicó que se debe buscar que las reglas de origen del tratado no limiten las cadenas de producción que se han creado, con partes tanto de Canadá, como de Estados Unidos y México.

“No podemos mermar la cadena productiva que se ha hecho gracias al tratado”, dijo Hoyos.

Por su parte, Reynaldo Vizcarra, managing partner también de Baker McKenzie en México, señaló que tanto el gobierno como los empresarios deberán trabajar juntos, dentro de un panorama que parece más conciliador que impositivo.

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