De los cuatro motores que tenía la economía mexicana para dar el arrancón este 2015, tres ya están averiados: mayores inversiones por la reforma energética, el gasto público y el consumo interno. Otra vez sólo quedan las exportaciones para impulsar el PIB este año. ¿Será suficiente para evitar otro año de crecimiento mediocre?

 

Por Francisco Muciño e Israel Pantaleón

 

Mañana viernes 20 de febrero se conocerá el dato de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2014, y probablemente el gobierno ajuste sus perspectivas de crecimiento para este año. Esto dependerá, en parte, del resultado del año pasado.

Pero otros factores también determinarán la trayectoria de la economía en 2015. Dos motores que se esperaba darían más dinamismo, las inversiones por la reforma energética y el gasto público, estarán mermados por la caída en los precios del petróleo.

La demanda interna, tras el pobre desempeño que tuvo en buena parte de 2014, puede crecer a mayor ritmo en 2015. En el tercer trimestre del año pasado, el consumo privado creció 3.5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Aun así, éste no será el motor más fuerte para la economía mexicana, sobre todo si se toma en cuenta que las ventas de tiendas departamentales crecieron 0.9% en 2014, muy por debajo de la meta de 1.7% que tenía la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD).

Nuevamente, el motor más fuerte que impulsará al país será el externo. Sólo en diciembre pasado, las exportaciones no petroleras subieron 2.7%, de acuerdo con el Inegi.

Aproximadamente 40% del crecimiento que registre el país este año se deberá a las exportaciones, impulsadas por un tipo de cambio con un peso depreciado, asegura José Isaac Velasco, analista económico de Ve por Más.

 

1. Exportaciones, el único motor

Este año las condiciones externas serán más relevantes para el crecimiento del PIB, siendo las exportaciones el principal motor, señala Bank of America Merrill Lynch en un análisis.

“Las exportaciones manufactureras, sobre todo a Estados Unidos, han mostrado una tendencia positiva importante, y estimamos que para 2015 haya un crecimiento de 2.8%”, dice José Isaac Velasco, del banco Ve por Más.

Del crecimiento de 2.8% que estima el banco para este año, 40% provendría precisamente de este sector, que también estará impulsado por la moneda mexicana depreciada frente al dólar.

Un crecimiento sólido de Estados Unidos y un tipo de cambio favorable fortalecerían las exportaciones mexicanas, pero no será a así en todos los casos. Aunque éstas crecieron 2.7% en diciembre último en cifras desestacionalizadas, las exportaciones petroleras cayeron 20.5% en el mismo periodo, según reportó el Inegi.

 

2. Inversiones por reformas… para después

Otro motor que se esperaba impulsaría a la economía eran las reformas estructurales, en especial la energética, que comenzaría a atraer inversiones este año.

Pemex anunció el pasado 16 de febrero que renegociará contratos que fueron firmados antes de que cayera el precio del petróleo hasta 60% en los mercados internacionales. Dichos contratos eran sobre proyectos de refinación de la empresa estatal.

“Los menores precios del petróleo también retrasarán una parte de las inversiones esperadas por la reforma energética”, señala Carlos Capistrán, economista en jefe para México de BofA Merrill Lynch.

Isaac Velasco, de Ve por Más, coincide en que se observará un aplazamiento de las inversiones en Pemex.

 

3. Gasto público que no llegó

Aunque el gobierno resaltó que el recorte de 124,300 millones de pesos (mdp) anunciado el 30 de enero no afecta las perspectivas de crecimiento para este año, Banamex rebajó en un reporte su pronóstico del PIB a 3.0%, estimando que el recorte restará 0.4 puntos porcentuales sobre el crecimiento.

Moody’s dijo en otro análisis que los recortes al gasto en inversión afectarán las perspectivas de negocio de las constructoras más importantes en el país, como ICA, OHL México, Pinfra, Alstom y Siemens.

 

4. Consumo débil, el motor que nunca arrancó

Debido a que las condiciones externas se han debilitado recientemente como consecuencia de menores precios del petróleo y, en general, de menores exportaciones petroleras, existe el riesgo de que las condiciones domésticas se debiliten también hacia adelante, dice Carlos Capistrán, de BofA Merrill Lynch.

El crecimiento del consumo interno seguirá siendo débil, debido al lento incremento de empleos y salarios, indicó UBS en un análisis. Para este banco de inversión, el empeoramiento de la confianza local y los escándalos políticos recientes en los últimos meses tampoco ayudarán a que el motor del consumo repunte pronto.

 

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