Consolidar o unificar las deudas en una sola, en ciertas condiciones es tu mejor opción: ofrece ventajas como dejar de pagar a varios acreedores y enfocarte en uno. Concentrar todo en una sola cuenta y mantener un ritmo de pago más ordenado es práctico, pero como toda opción financiera tiene sus reglas. Lo primero es conocer que existen distintos tipos de formas para consolidar una deuda.

Las tarjetas para transferencia de saldos son una alternativa para quienes aún tienen un historial crediticio aceptable y son sujetos de crédito. Quizá te estás atrasando en tus pagos o no los estás haciendo en su totalidad. Entonces te queda la opción de acudir a un banco, ya sea con el que tienes la deuda o uno nuevo, y pedir una tarjeta para transferencias. Entre sus ventajas está que suelen ofrecerte una tasa de interés menor. Aquí debes tener cuidado con los costos extra que puedan surgir sobre esta alternativa.

Frecuentemente las tarjetas de transferencia de saldos incluyen cobros adicionales. El interés promocional de la tarjeta suele tener una fecha límite. Si nos has saldado el total de tu deuda cuando se vence este periodo es probable que se te cobren intereses aún mayores que los de tu deuda original. Además, es común que se cobren comisiones por apertura, pagos de anualidad y cargo por cada transferencia que realices. Así, si querías unir tus deudas de 3 tarjetas de crédito pagarás una comisión por apertura, las dos por transferencia, además del cobro que se te hará cada año por manejo de la tarjeta mientras terminas de pagar.

Los préstamos son otra opción para quienes quieren unir todos sus adeudos bajo una misma. Pides la cantidad que necesitas para pagarle a todos tus acreedores y finalmente pagas a quien te prestó. Aquí es importante mencionar que muchas instituciones dedicadas al préstamo evaluarán tu situación de acuerdo con tu historial crediticio; si no te consideran un pagador confiable te rechazarán el préstamo.

Antes de pedir y aceptar un préstamo también considera la parte que no te favorece. Muchas veces el interés sube después de cierto tiempo crecerá. Para aprobar tu préstamo habrá otros gastos. Por ejemplo, se te solicitará un seguro para darte el préstamo, éste seguro genera costos y con frecuencia se renueva automáticamente. Finalmente debes cuidar los periodos de pago, ya que podrías tener cuotas más pequeñas a un plazo mucho más largo y al final pagarías mucho más de lo que obtuviste como préstamo al principio.

El préstamo con garantía hipotecaria es una más de tus opciones para consolidar una serie de deudas. En este caso dejas tu casa como garantía, aquí el riesgo se eleva ya que si no logras pagar la nueva deuda que adquieres, podrías arriesgar tu patrimonio. Es común que en este tipo de préstamos haya un costo de cierre, esto quiere decir que cuando termines de pagar tu deuda se te cobrará un cargo adicional para terminar la operación. Una de sus ventajas es que suelen mantener tasas de interés más bajas que otras alternativas como las tarjetas de transferencia de saldo o los préstamos.

Consolidar una deuda es una forma de reducir la carga ante una serie de deudas. Por una parte, te evitas el recordar todo el tiempo que debes pagar a diferentes acreedores y lo reduces todo a un pago único. Sin embargo, no siempre es una solución definitiva, especialmente si vuelves a caer en las prácticas que te llevaron a endeudarte.

 

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