Por Gunther Barajas*

Revisando las estadísticas de empleo de Estados Unidos se puede observar uno de los grandes enigmas a los que se enfrentan las empresas de todo el siglo XXI: la brecha entre los empleos disponibles y los trabajadores con las habilidades para llenarlos.

A fines de junio de 2017, por ejemplo, EU Tenía 6.2 millones de vacantes laborales, muchas de estas oportunidades se quedaron sin cubrir porque las empresas no podían encontrar suficientes trabajadores con las habilidades adecuadas, mientras por otro lado, en julio de 2017, 20.9 millones de jóvenes entre las edades de 16 y 24 años estaban desempleados, una tasa del 9.6%, Fuente: US Bureau of Labor Stadistics (BLS).

Desde el siglo XVIII, la Revolución Industrial comenzó a reemplazar a los trabajadores con máquinas, la tecnología ha estado trasformando la participación del ser humano en el proceso productivo. Sin embargo, por cada pérdida de trabajo, los nuevos procesos industriales crean uno o más empleos, que ciertamente requieren de nuevas habilidades y conocimientos. Los trabajadores para evitar ser desplazados han tenido que capacitarse para las nuevas actividades, pero no se logran cubrir todas las oportunidades, dado que no todas las personas tienen la oportunidad a entrenarse en las nuevas tecnologías.

Un tema muy crítico en la educación superior de México, es la comparativa de cómo ha evolucionado en las fábricas el piso de manufactura, si comparamos una fábrica de mediados del siglo XX, es totalmente diferente a las líneas de producción de esta nueva era industrial, sin embargo, en la academia, comparando un salón de clase de 1950 y de hoy en día, sea en una universidad pública o privada los espacios de educación son muy parecidos, la evolución industrial no ha llegado a permear la academia.

Estamos creando desventajas a nuestros jóvenes en un mercado global de oportunidades laborales, dado que, en el caso de un ingeniero mexicano, en promedio una industria de manufactura avanzada como la industria aeroespacial o automotriz, requieren de una inversión de 2 años adicionales en entrenamiento, para que este joven sea totalmente productivo, lo que puede impactar en que las empresas migren a otras regiones o países donde encuentren el talento necesario.

Las grandes empresas transnacionales, también compiten internamente por atraer nuevos programas de manufactura, esta pugna es con las plantas de su misma compañía situadas en otras partes del mundo, y, una de las principales limitantes que encuentran para expender sus operaciones en el país, es la falta de talento en el mercado mexicano.

Tenemos el ejemplo de un país como India, donde están realizando una transformación total de sus programas académicos, y dejar de ser un exportador de talento para otras regiones, a ser un centro de innovación y que los beneficios de la transformación industrial impacten positivamente al gran porcentaje de su población que vive por debajo del umbral de pobreza (estimado en 26%), para ello, solo entre el 2015 y 2018, se invirtieron en más de 80 centros de innovación y desarrollo de nuevas tecnologías en una colaboración entre las universidades y la industria.

Es claro el camino que tiene que seguir México si queremos realmente generar las oportunidades de empleo de los jóvenes y futuros profesionistas, tenemos que empezar por el sector académico, transformando las habilidades, para lograr realmente un crecimiento equitativo entre el norte y el sur.

*VP de Dassault Systemes. Presidente del CLAUT Edo Mex y Consejero de FEMIA

 

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