Por Oscar González Escárcega

A pesar de la conflictiva relación entre Taiwán y la República Popular de China desde 1949, cuando el Partido Comunista conquistó el poder y los nacionalistas fueron obligados a replegarse a la isla de Taiwán, República Dominicana se convirtió en menos de cinco años en un ejemplo de cómo mantener, por un lado, relaciones diplomáticas con Taiwán y, por el otro, desarrollar vínculos comerciales y de inversión crecientes con China continental.

“Taiwán no deja de representar una rivalidad histórica para China, es un forcejeo permanente que sin embargo estaba perdiendo peso antes de las declaraciones del presidente de los Estados Unidos Donald Trump sobre una sola China. Jamaica por ejemplo, rompió relaciones con Taiwán desde 1997” para evitar problemas con China, explica Carlos Quenan, profesor investigador de la Universidad de Sorbonne Nouvelle de París, especialista en la relación China–Caribe.

“Lo que pasa en República Dominicana es novedoso porque en ninguna otra nación se da con tanta claridad; esta convivencia entre China continental y Taiwán se debe a una conjunción de factores derivados de que Dominicana es muy pragmática, practica una política de articulación entre proyectos y naciones muy efectiva y vende muy bien su atractivo geopolítico y comercial de tener múltiples tratados de libre comercio como el DR-Cafta o la alianza conocida como Petrocaribe con Venezuela para la provisión de petróleo en condiciones preferenciales”, dice Carlos Quenan.

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El especialista asegura que China está dispuesta a aceptar una relación de República Dominicana con Taiwán sin que esto planteé un conflicto mayor. “Esto no significa que no exista un interés de China por seguir ganado terreno en su disputa geopolítica con esos veintitantos países que continúan reconociendo a Taiwán, además cada uno tiene su interés en República Dominicana. Para Taiwán su interés es mantener la relación diplomática con el Caribe, no perderla; a cambio, la nación caribeña obtiene proyectos de cooperación en distintas áreas como agroindustria, salud, educación, infraestructura y medio ambiente”, comenta Carlos Quenan.

El interés de China es comercial, dice el especialista. En 2016 tuvieron un intercambio superior a los 2,000 mdd. República Dominicana exporta a China ferroníquel, arroz, tabaco, cacao, café y bananos e importa de China, maquinaria y equipos, herramientas, utensilios de metal, automóviles, motocicletas, textiles, zapatos, juguetes, útiles escolares, teléfonos móviles y computadoras y capta los flujos turísticos que van de China a Cuba.

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El academico recuerda que para China, República Dominicana es el segundo socio comercial más importante en el Caribe. Para República Dominicana, China representa el tercer mercado de destino de sus exportaciones. “Aunque las cifras y el volumen siguen siendo bajos, ya que sólo 4% de las exportaciones dominicanas van al país asiático y 10% de las importaciones de República Dominicana provienen de China”.

En la reciente investigación de Carlos Quenan, La Relación de China con el Caribe, se establece además que para dimensionar las crecientes relaciones económicas del país asiático con el Caribe Insular, se deben considerar los flujos de créditos por encima de los flujos de inversión, ya que estos últimos no son fáciles de establecerse con rigor, por el destino de los capitales que van a los llamados paraísos fiscales.

En el documento se menciona que entre los años 2010 y 2014 los flujos de préstamos de China a el Caribe ascendieron a 740 mdd anuales en promedio, casi el doble de lo destinado a esa región por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que canalizó 400 mdd anuales durante el mismo periodo.

“Es una referencia importante de lo que representa el Caribe para China”, dice Quenan. Este dinero se canalizó a países como Jamaica, República Dominicana, Cuba y Las Bahamas, dadas las necesidades de infraestructura. También para financiar su desarrollo y construir más zonas económicas especiales con el fin de tomar al Caribe como una plataforma regional comercial.

La presencia de Taiwán se ha reducido en el mundo a causa de sus conflictos diplomáticos con China. En 2017 sólo 21 países la reconocieron diplomáticamente en instancias internacionales, de los cuales, 11 de ellos están en Centroamérica y el Caribe y cinco de éstos en la zona Caricom (Comunidad de el Caribe) y particularmente en la Organización de Estados del Caribe Oriental.

 

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