La 5G tendrá una propiedad no vista en redes de Internet hasta ahora: las funciones de red no serán dependientes del hardware, sino que serán controladas por un software a través de un Protocolo de Internet común, que en teoría podría ser actualizado cuando llegue una próxima generación de redes, inclusive. Esto permitirá crear redes virtuales privadas y ofrecer nuevas funciones que aún están por definirse.

Ahora, la interconexión de antenas —o backhaul— desde redes de pequeña capacidad a otras de mayor capacidad también será un reto, debido a que la red de menor velocidad será la limitante que marque la velocidad de todo el sistema, lo que requerirá de grandes posibilidades de producir o hacerse de fibra óptica.

Desafíos Regulatorios

A pesar de que la instalación de cada antena pudiera requerir un par de horas, la emisión de los permisos puede durar meses, tanto por los requisitos para proceder como por el mayor papeleo. Es por ello que los reguladores deben lograr un equilibrio entre procesos ágiles y aprobaciones, y orientación sobre seguridad e implicaciones de la tecnología. La mayoría de los reguladores a nivel mundial operan bajo premisas que pronto serán obsoletas y que pueden ralentizar los procesos; esto además del reto de que tienen que entender muy bien el camino a seguir y tomar buenas decisiones.

En todos los países avanzados de cara a la 5G, el avance de las subastas es ínfimo todavía, por lo que el resto de las concesiones serán el esfuerzo más arduo, ya que los reguladores tienen que decidir aspectos como tamaño geográfico de la licencia, niveles de potencia, de emisión fuera de banda, el tamaño de la licencia del espectro, entre otros.

Costos

La Red 5G se parece más a un maratón que a una carrera de velocidad, ya que requiere una gran inversión antena por antena para cubrir bloques de áreas, lo que tomará años. Evidentemente, su dispersión se hará comenzando por las ciudades y años después llegaría a las áreas rurales. En un ejemplo claro, no podremos tener ubicuidad en vehículos autónomos si no hay cobertura muy amplia, o si las carreteras están llenas de baches.

Diversas razones como la zonificación, la guerra comercial, y la propensión a buscar modelos de red de costos independientes para cada operador, han incrementado los costos de la 5G. Debido a los requerimientos de backhaul, los operadores tendrán que invertir mucho en fibra óptica. De acuerdo con McKinsey, la actualización de la red 4G a la 5G en un país desarrollado, para un caso de 25% de aumento en el consumo de datos, requerirá un aumento de 60% de inversión para el periodo 2020-25.

Ciberseguridad

La virtualización de la red vía software y el colosal uso que se le dará aumenta exponencialmente los riesgos de ciberseguridad, lo cual puede comprometer desde información confidencial hasta vehículos autónomos y ciudades inteligentes. Además de la gran cantidad de dispositivos conectados, la red tendrá que ser compatible con el WiFi, la 3G y la 4G actuales, por lo que las vulnerabilidades y riesgos de éstas serán legadas a la nueva infraestructura. Todo esto se deberá atender con criptografía de última generación.

 

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