El décimo aniversario del iPhone puso a Apple en una situación comprometida: Presentar un teléfono digno de la ocasión, uno que representara la visión a futuro de la compañía (lo que resultaría en un modelo con un precio muy elevado) y al mismo tiempo ofrecer un equipo al nivel de las expectativas de los usuarios de la marca y que pudiera estar más al alcance de su base de usuarios habitual.

El resultado son el iPhone X, que comenzará a venderse el 3 de noviembre, y el iPhone 8, un teléfono que luce y se siente más como una extensión del iPhone 7 que una nueva generación.

No obstante, el iPhone 8 es, para aquellos que no estén interesados en un X por alguna razón, la mejor experiencia que puede entregar un teléfono de Apple en 2017.

Luego de un mes de pruebas, esto es lo que podemos decir sobre el nuevo iPhone.

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Diseño y materiales

Aunque el diseño es prácticamente el mismo que el del iPhone 7, en el 8 los materiales cambian por una simple razón: la carga inalámbrica. Con la tecnología actual, recargar la batería sin la necesidad de un cable es imposible a través del metal, por lo que Apple se despidió del unibody de aluminio y optó por un reverso de vidrio reforzado que la compañía define como “el más resistente hasta ahora en un smartphone”.

El cambio en el material dio también como resultado que el iPhone 8 sea .2 mm más grueso que su predecesor (y 10 gramos más pesado), aunque eso no impide que todas las fundas de la generación previa funcionen con la actual, algo que no había ocurrido antes con un cambio generacional.

El iPhone 8 está disponible en color plata, gris espacial (adiós, black y jet black, los vamos a extrañar) y oro —para fines prácticos, una mezcla de lo que antes era Gold y Rose Gold).

El nuevo acabado viene acompañado de un diseño más limpio en el reverso, donde se eliminaron algunas leyendas legales y sólo quedaron el emblema de iPhone y la cámara principal.

Por supuesto, éste sigue siendo un equipo a prueba de agua (IP67, sumergible hasta 1 metro durante 30 minutos) y polvo.

Fotos. Julio Hernández/Forbes

 

Pantalla

Aunque tiene las mismas dimensiones y resolución, hay un cambio sutil pero poderoso en el display. La tecnología True Tone hace que la pantalla cambie de tonalidades dependiendo de la iluminación del entorno en el que te encuentres, ajustando el balance de blancos para reducir la fatiga visual.

Rendimiento

Al igual que el X, el iPhone 8 es alimentado por el nuevo procesador A11 Bionic, que tiene dos núcleos de alto desempeño (hasta 25% más rápidos que los del A10) y cuatro de alta eficiencia (hasta 70% más rápidos), que pueden ser usados de forma simultánea y permiten una mayor fluidez en operaciones complejas, como el despliegue de gráficos en 3D como parte de una experiencia de Realidad Aumentada, algo que Apple está empujando con fuerza.

El resultado es, como suele serlo con el iPhone, un flujo ininterrumpido en el desempeño de las aplicaciones, ya sea que se trate de un juego en 3D o de la captura de video en 4K en cámara lenta.

El iPhone 8 tiene 2 GB en RAM, mientras que el 8 Plus tiene 3 GB. Ambos modelos tienen una capacidad de almacenamiento de 64 o 256 GB.

Lee también: ¿El iPhone 8 tiene lo que se necesita para ser un éxito?

 

Cámaras

La mejor cámara es la que traes siempre contigo, y en este caso aplica por dos.

La cámara principal del iPhone 8 es de 12 MP, con apertura f/1.8 y 28mm, la cual se complementa con un segundo lente, un teleobjetivo con apertura de f/2.8.

En cuanto al video, el iPhone 8 ahora es capaz de capturar imágenes en 4K a 60 cuadros por segundo (fps).

Al igual que con la generación pasada, la principal novedad de la cámara sólo podrá ser aprovechada por los usuarios de la versión Plus, ya que el lente dual cuenta con un nuevo modo denominado Iluminación de retrato, que combina la información obtenida por ambas cámaras y los sensores, y los procesa con el nuevo chip para dar a la imagen capturada distintos tipos de luz.

El efecto, que aún está en Beta, arroja resultados mixtos en las pruebas realizadas, he aquí un ejemplo:

El otro gran cambio en la cámara (aunque también está presente en todos los teléfonos con iOS 11) es el cambio en el formato de captura de la cámara, que ahora utiliza de forma predeterminada los estándares HEIF/HEVC para imagen y video, respectivamente, en vez del JPEG/H.264, lo que reduce a prácticamente la mitad el tamaño de los archivos capturados.

El usuario puede optar por cambiar a los formatos universales, aunque la mayoría de las aplicaciones (WhatsApp incluida), convierte las imágenes de HEIF a JPEG para asegurar la compatibilidad.

Sonido

Fans de las llamadas en altavoz, regocíjense. El par de bocinas fue rediseñado y ahora entrega un volumen 25% más alto que el iPhone 7.

 

Batería y carga inalámbrica

Ambos modelos vieron una reducción en la capacidad de sus baterías. El modelo con pantalla de 4.7 pulgadas pasó de 1,960 mAh en el iPhone 7 a 1,821 mAh en el 8. Con respecto al Plus, la nueva generación tiene 2,691 mAh, frente a los 2,900 de su predecesora.

Al respecto, la apuesta de Apple va en dos caminos: 1. Aprovechar que tiene un procesador más eficiente (aunque buena parte de la energía es devorada por el display), y 2. Aprovechar la compatibilidad del 8 con carga inalámbrica, una novedad en esta generación.

El uso de carga inalámbrica aprovecha el estándar Qi (algo inusual en Apple, considerando que, aunque también lo usa en el Apple Watch, éste no es compatible con los cargadores universales) y permite cargar la batería de forma mucho más cómoda.

Con respecto a la velocidad de recarga, nosotros probamos el Boost Up de Belkin, de 7.5 watts (disponible en preventa por 1,356 pesos en Amazon), y logramos pasar de 0 a 100% en poco menos de 80 minutos, no es el escenario ideal, pero Apple promete ofrecer carga rápida a través de una actualización en el futuro cercano.

Carga inalámbrica del iPhone 8 con un Boost Up de Belkin. El Apple Watch es incompatible con Qi. :/

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Balance

A pesar de que no representa un cambio drástico en el diseño ni en la experiencia, el iPhone 8 es el mejor teléfono de Apple hasta el momento. A su favor juegan las mejoras en el procesador, la posibilidad de carga inalámbrica, el sistema operativo y la cámara, mientras que en contra tiene el recorte en la capacidad de la batería y la percepción de que Apple no ha entregado con él la innovación que se espera de una compañía de su tamaño.

¿Vale la pena comprar el iPhone 8? Si tienes un iPhone 6 o anteriores y quieres hacer un upgrade, pero no estás dispuesto a ir por un iPhone X, sí. Si tienes un iPhone 7, quizá prefieras esperar a la siguiente generación.

El iPhone 8 es el mejor teléfono de Apple hasta el momento —puede disfrutar de ese título lo que le resta de la semana—, lo cual no significa que sea el teléfono ideal para todos, hay otros fabricantes que han tenido un gran año, pero de eso hablaremos en otro post.

 

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