El Cobro Digital (CoDi) es una apuesta para avanzar en agendas como inclusión financiera, disminución sustancial del uso de efectivo y mejora de recaudación. Interesantemente, se debe crear un mercado, donde la oferta y la demanda coexistan y se potencien, donde su competencia es el efectivo y la informalidad. En cierta forma, CoDi es una especie de startup que acaba de ser lanzada. Ante ello, vale la pena preguntarse, ¿qué factores serán claves para que CoDi sea tan exitoso como se espera?

Conveniencia igual a la de otras soluciones de pago

Cambiar los hábitos de los consumidores —influenciados por la costumbre y por su idiosincrasia— es muy difícil, por lo que la solución debe prácticamente igualar a la del efectivo. Por ahora, el tiempo de verificación de la transacción, el número de bancos con la solución totalmente funcional y el proceso de enrolamiento tienen áreas de oportunidad, pero estos asuntos se deberían resolver en el tiempo. En el mediano plazo, también será importante que los usuarios puedan tener control sobre parte de su experiencia de pago.

Incentivos para la población ya bancarizada

El incentivo es muy grande: cero comisiones por transacción. Sin embargo, alguien tiene que pagar esto y las instituciones financieras están absorbiendo los costos, por lo que verán mermados sus negocios de transacciones y de captación. Por un lado, pensar en un espectro sin cuotas y comisiones es una solución que ya existe a través del uso de tarjetas prepagadas, que ya son muy populares en México.

Por el otro, también hay implicaciones para la población ya bancarizada —aunque no sea el segmento que es objetivo primario— y de buen poder adquisitivo, que llega a pagar cuotas por sus tarjetas y a cambio recibe servicios como cashbacks, puntos premio, millas de aerolínea y concierge. Será imposible trasladar estos beneficios al CoDi, por lo que los programas tendrán que aumentar el costo de las anualidades o disminuir sus beneficios, y quizá esos usuarios opten por los beneficios en lugar de usar CoDi.

Incentivos para vendedores y no solo para consumidores

Para realmente cambiar los hábitos de los consumidores y crear un mercado, se necesita empujar tanto la oferta como jalar la demanda, por lo que no solo tiene que haber beneficios para los consumidores.

Será importante que los comercios acepten CoDi y le vean beneficios. Tres industrias clave serán la de retail —que siempre está interesada en disminuir sus comisiones por procesamiento de tarjetas—, la financiera —que estará subsidiando parte importante de los costos de transacción a través de sus balances y que está siendo obligada a impulsar el CoDi por regulación— y las empresas tecnológicas —que lo verían con buenos ojos—.

Balance entre obligaciones e incentivos

CoDi se plantea incorporar 1.4 millones de usuarios para el próximo diciembre y 18.1 millones de usuarios para septiembre de 2020. Por ahora, el programa es optativo y su principal gancho es las cero comisiones. Sin embargo, otros países con estas iniciativas se han llegado a plantear la obligación de pagar con QR a partir de ciertos mínimos de pago, lo cual trae problemas de escalamiento de infraestructura, además de que tienen que competir contra el efectivo, mientras que otros países optan por otorgar incentivos fiscales —con la idea de incrementar la base cautiva—.

Campaña informativa, clara y ambiciosa

Se requiere dejar muy claro el proceso de enrolamiento y sus beneficios, ya que la mayoría de las preguntas frecuentes oscilarán alrededor de su uso, si es seguro, qué hacer si hay problemas, y por qué hay que utilizarlo. La situación se complica debido a los descuidos habituales de los usuarios que derivan en fraudes, además de que tienden a culpar a sus bancos de las fallas en el sistema.

Interoperabilidad con otros sistemas

Se ha documentado ampliamente que el CoDi está montado sobre el SPEI, sistema que ha estado en las noticias en los últimos meses. Pero el CoDi también puede tener un área de interés al ser compatible con otros sistemas incluyendo los privados —AliPay, WeChat, entre otros—, otros nacionales —UPI, SGQR— que cumplen en la práctica las funciones del CoDi en sus respectivos países.

Con estos antecedentes, se pueden establecer cuatro escenarios, dependiendo del comportamiento de la oferta y la demanda.

Paso Tortuga: La conjunción de una oferta reactiva y dispersa, y de unos usuarios reacios a usar CoDi derivaría en que hubiera poco interés en el sistema, donde el uso de efectivo seguría siendo fuerte y su implementación no traería una mejora significativa al ecosistema.

Push de Oferta: En caso de que la oferta de comercios sea proactiva y el público sea apático, es posible que exista infraestructura, productos y servicios… pero los usuarios no cambien sus hábitos.

Pull de Demanda: Se daría en el caso de que los usuarios hagan una fuerte demanda para el uso de CoDi, donde exijan nuevos casos de uso a mayor velocidad que el desarrollo por parte de empresas. Aquí se haría un ecosistema de pagos con un valor comercial muy atractivo.

Adopción Rápida: El caso ideal y para el que los jugadores trabajan involucra a una demanda estimulada y una oferta habilitada, donde los proveedores podrían tener visibilidad y los compradores le verían valor. Aquí estarían más cerca de eliminar el uso de efectivo, pasando primero por la desaparición de los billetes grandes.

 

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