Todos los años, a partir de la segunda quincena de noviembre, se lleva a cabo un sinnúmero de eventos para presentar los resultados del trabajo de las fundaciones durante el año que termina, así como para recabar fondos para su operación del año siguiente.

Los eventos son engalanados con la asistencia de personalidades de todos los ámbitos de la sociedad; en ellos se dan cita empresarios, directivos de grandes firmas, deportistas y personalidades del espectáculo y la esfera política, entre otros personajes… reunidos todos para celebrar las tareas que las fundaciones hacen en pro del desarrollo social del país.

El trabajo de las fundaciones en México ha cobrado relativa relevancia en los últimos años. Por ello, cada vez es más común encontrar a estas organizaciones en distintos momentos. El ejemplo más reciente son los sismos que sufrió la Ciudad de México en septiembre pasado, ocasión en la que distintas organizaciones sociales y empresas se sumaron para apoyar a las personas damnificadas.

Pese a ello, las fundaciones en México aún operan bajo un manto de duda en torno de sus fines, y buena parte de la sociedad comparte la hipótesis de que varias de ellas fueron creadas y son utilizadas por algunas grandes empresas para evadir impuestos.

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Esa tesis, recurrente entre la opinión pública nacional, se refuerza ante la falta de claridad y transparencia de muchas organizaciones y fundaciones, lo que, a su vez, alimenta el escepticismo de una parte de la sociedad.

Las personas morales que hacen donativos para fines sociales pueden deducir hasta 7% sobre la utilidad reportada, de acuerdo con el Sistema de Administración Tributaria (SAT) y conforme con la Ley de Impuesto Sobre la Renta (ISR), en su título III.

Muchas fundaciones y quienes las representan son señalados por manejo dudoso de los donativos que reciben. Un ejemplo reciente es la Fundación Rafael Márquez, el afamado futbolista de la Selección Nacional, cuya organización fue señalada por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos como indiciada por supuesto lavado de dinero.

El hecho no ha sido aclarado totalmente, pero colocó bajo el reflector a organismos, tanto públicos como privados, con los que la Fundación Rafael Márquez tuvo alguna relación de carácter social o por aportaciones y, por tanto, extendió a ellos las dudas sobre su transparencia, su manejo operativo y sus recursos.

Temas como el anterior se agravan cuando sale a la luz que una cantidad importante de fundaciones tienen en sus cargos directivos o fueron fundadas por cónyuges de gobernadores y políticos (en funciones o retirados) y que, además de ser poco conocidas, no se distinguen por su transparencia. La opacidad con que operan muchas de ellas, generalmente relacionadas con el desvío de recursos públicos, contamina el trabajo de otras organizaciones que sí hacen tareas destacadas para resarcir el tejido social.

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El trabajo que realizan, tanto las empresas, como las fundaciones que conforman el cuarto listado de “Empresas Filantrópicas de Forbes México”, es apenas un apéndice de la labor de transparencia en la que deben operar, sin excepción, todas las organizaciones de la sociedad civil.

En la práctica, muchas empresas operan sus fundaciones de segundo piso para dar fuerza y sustento a los programas de las fundaciones independientes o de primer piso; éstas últimas son las que, en su mayoría, ponen en marcha los programas de desarrollo social en las comunidades atendidas.

Esa relación entre fundaciones de segundo y de primer piso es fundamental para la transparencia. En la mayoría de los casos, los programas, objetivos, proyectos y recursos se llegan a entrecruzar, por lo que suele suceder que más de una empresa pueda estar apoyando a una misma fundación, ya sea en un mismo programa o en uno complementario.

Tan sólo las 28 fundaciones del listado de Forbes México de este año apoyaron, en conjunto, a más de 600 organizaciones, de las cuales, alrededor de siete de cada 10 tienen relaciones con al menos tres empresas distintas y entre cuatro o cinco fundaciones (de nuestro informe) con las que trabajan de manera simultánea.

Este entretejido de tareas se puede prestar para actos de corrupción o de desvío de fondos. En ese sentido, empresas y fundaciones sustentan su capital primordial en la reputación, y ésta es respaldada por la transparencia, que da sentido al trabajo que realizan para fortalecer el tejido social mediante la responsabilidad social y la filantropía.

Consulta el listado a continuación:

Forbes

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