Softtek

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Softtek nació para sobresalir, no para sobrevivir. Así contesta Blanca Treviño, directora general de la firma mexicana de tecnología, a la pregunta de cómo enfrentan la turbulencia actual que azota el ecosistema de negocios global. Considerada una de las dos principales empresas mexicanas de Tecnologías de Información (TI), Softtek, creada en Monterrey hace 38 años, es una firma que se precia de tener una gran práctica para capturar talento, pero también para invertir con mucho tiento en su expansión.

Así, de una compañía que arrancó con unas cuantas decenas de empleados, se ha convertido en lo que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) denomina como “tecnolatina”, una empresa originaria de América Latina con una huella fuerte que va más allá de su mercado madre.

Desde el año pasado, la empresa ya tiene pies no sólo en la región, sino que atiende a sus clientes globales desde centros de servicio (de entrega, en la jerga de la industria) en India, China y Europa. En específico, se destaca la inversión (siempre privada; por ello, no se reveló el monto) que anunció, a fines de 2019, de la española Vector ITC.

De acuerdo con varios medios especializados, Vector ITC (en la cual Softtek ya tenía una inversión previa) es una firma de “transformación digital” que cerraría 2019 con un ingreso de 150 millones de dólares (mdd).

Con esa adquisición, Softtek estaría llegando a los 16,000 empleados y alcanzaría una facturación de más de 1,100 mdd, con un potencial enorme para atacar el mercado europeo de servicios TI desde su nueva base española.

Global por diseño

Treviño asevera que Softtek fue concebida para ser una empresa global desde el arranque, y que su expansión continuará, ya sea mediante adquisiciones o con inversión propia (tipogreenfield).

“La inversión en Vector ITC no fue casual. Quien conoce la historia de Softtek sabe que, desde que nacimos, hicimos la declaración, quizá medio osada en su momento, de que éramos una empresa global. Nuestra firma tenía muy poquitas personas, sin ningún apoyo económico. Hacer una declaración así de fuerte te marca la forma en la que te organizas; [cómo] estructuras tu mensaje, [cómo] te acercas al mercado”, dice la directiva, quien ha figurado en varias ediciones de “Las mujeres más poderosas de Forbes”, y a quien en Silicon Valley consideran una versión mexicana de Sheryl Sandberg, la segunda de a bordo de Facebook.

En una industria de alta demanda de eficiencia y eterna pelea por los costos, en la que las firmas indias han impuesto su ritmo y sus formas de hacer las cosas, Treviño dice que Softtek se empeña en detonar su propio talento y en llevar su manifiesto a sus clientes (en su mayoría, trasnacionales), donde afirma que la mano (y las mentes) de obra que la regiomontana emplea quizá sale más cara, pero vale la pena, en términos de calidad y capacidad de reacción.

“Para nosotros, es importante creer genuinamente que queríamos abrir oportunidades a nuestra propia gente para la expansión”, dice.

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“Nuestro crecimiento fue primordialmente orgánico, con algunas adquisiciones […] cuando arrancamos operaciones en India o China, pero muchas de las otras [expansiones] habían sido orgánicas. Y no sólo se trata de talento mexicano, sino de talento original en los sitios desde donde Softtek despacha su canasta de servicios, dirigidos ahora a la transformación digital de las empresas y a que enfrenten con menores sobresaltos las disrupciones tecnológicas que suceden de manera cada vez más vertiginosa.

Blanca Trevino Softtek

Blanca Teviño, presidenta de Softtek.Foto: Fernando Luna Arce / Forbes México

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Así, ante la apertura de servicios en Brasil, Argentina o Colombia, “muchos otros, inclusive en Estados Unidos”, la expansión de Softtek se realizó con equipos internos. Con la nueva adquisición en España, la fórmula cambia un poco, ya que los casi 3,000 empleados de Vector ITC se integrarán a una cultura empresarial que a la empresa mexicana le ha costado construir a lo largo de ya casi cuatro décadas. Treviño soslaya el riesgo de que no haya una comunión entre ambas firmas y, más bien, ya hace cuentas con lo que su nueva unidad le representa.

Con ello, Estados Unidos seguirá siendo el principal mercado para la empresa, y Europa será el segundo, dejando el tercer lugar para América Latina, donde se encuentra el negocio de México.

Además, con su nueva adquisición, Softtek refuerza su práctica de transformación digital, un área en la que ya es un jugador de peso y que complementa su presencia en servicios financieros, soluciones en retail, productos de consumo, manufactura, etcétera.

El reto, dice Treviño, es “asegurar las operaciones de nuestros clientes, casi todos globales, con operaciones en China, Brasil, Estados Unidos, México […] y que demandan un servicio bastante uniforme”.

“Apostamos por la cultura. Clientes o rivales resaltan esa parte que para nosotros ha amalgamado nuestro posicionamiento como una compañía que es abierta, incluyente”.

Eso ha llevado a la compañía a destacar en listados como el de “Las empresas donde los mexicanos quieren trabajar”, de LinkedIn. De acuerdo con esta plataforma, la empresa, con 7,700 empleados en México, tiene como principales ubicaciones Aguascalientes, la Ciudad de México y Monterrey. Las áreas que más contrataron el año previo fueron las de Ingeniería, Tecnologías de Información, Gestión de Programas y Proyectos.

Privados pero abiertos

Aunque Blanca Treviño es reacia a considerar a Softtek como un unicornio, es decir, una empresa privada de corte tecnológico con un valor de más de 1,000 millones de dólares, no son pocos quienes la ubicaban en esa taxonomía, muy infrecuente en tierras mexicanas, inclusive antes de la compra de Vector ITC.

De hecho, en el panorama empresarial de firmas de tecnología, tomando en cuenta el estudio del BID, se considera que México apenas tiene dos: Kio Networks y Softtek. En contraste, Brasil y Argentina tienen 60 y 23 compañías en ese rubro, por lo que México, con la segunda mayor economía de Latam, está subrepresentado. Algunas empresas que tienen el potencial de volverse unicornios mexicanos son Best Day, PriceTravel, Linio, Konfio y Clip, sobre todo por las recientes rondas de inversión que han recibido.

Treviño se jacta del carácter “privado” de Softtek. “Somos una empresa privada, contra todo pronóstico. Casi todas las empresas de esta industria, y no sólo las latinoamericanas, sino indias, estadounidenses, europeas, hacen algún tipo de colocación [de capital], o se hacen públicas muy temprano”. Softtek, en sí, es un caso de estudio de cómo logró globalizarse a tal nivel siendo una firma privada.

“Yo me animaría a decir que somos de las mayores empresas de TI privadas en el mundo. Si analizas la industria y ves una empresa de 15,000, 16,000 personas con un componente de soluciones [como las nuestras], las hay indias o de Estados Unidos de este tamaño. Verás que ahí somos una empresa importante, sin duda, y, por mucho, la latina más grande, la única global por su presencia”.

Me dueles México

Softtek enfrenta, además, desde la paradoja, la dificultad de ser global: atender a clientes multinacionales que operan acá y con calendarios precisos sobre el cambio digital. Eso representa una ventaja para la empresa, por ser un first mover (quien hace el primer movimiento), pero también es un lastre, pues muchas multinacionales lo que buscan es que se les atiendan desde clústers donde abunda la mano (y mente) de obra tecnológica.

Treviño asiente con ese diagnóstico y afirma que hay que ver este fenómeno desde dos perspectivas: “Una, tenemos la enorme ventaja de que hay un número muy importante de empresas globales, empresas de cualquier industria, que son globales y que llevan mucho tiempo expuestas a lo que significa esta disrupción tecnológica. Y dos, se pusieron las pilas muy rápido porque sabían que esto venía a exponerlas; eso permite, de alguna manera, un avance importante por ese lado”.

Blanca Treviño Softtek

El reto, refiere, es que en México no se ha creado una cultura o una serie de políticas públicas que apoyen una industria fuerte en provisión de servicios par  las necesidades de esas empresas multinacionales, tanto las que llegan al país a hacer negocio, como las que salen a otras latitudes.

“Tal vez, lo que yo resaltaría como algo doloroso […] es que la participación de empresas mexicanas en la industria de la TI es muy baja, y quizá tuvo que ver con que nunca existieron las condiciones para que crecieran […] Creo que lo doloroso es que, a pesar de que teníamos a un lado el mercado con mayor demanda y [eso] debió y debe representar una gran oportunidad, [muchos no la aprovechan], como sí lo hicimos nosotros. Supimos entender ese potencial, darle una oferta y llevarla al mercado. Y el mercado lo entendió”.

 

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