Sin duda alguna, Nintendo es la compañía más peculiar entre los líderes de su industria. El impacto cultural que han generado durante las últimas tres décadas pone cada uno de sus movimientos en la mira del mundo, además de tener un ejército de los fanáticos más aguerridos. Sin embargo, es también una compañía críptica, celosa y empecinada, así como la más criticada de la industria por sus decisiones en cuanto a productos y negocios.

Durante el año y medio en que Nintendo ha estado bajo la dirección de Tatsumi Kimishima —luego de la trágica muerte de su anterior presidente Satoru Iwata—, se han visto varios cambios que pocos creyeron posibles. El cambio más notable es la incursión de la compañía en el mercado de los móviles, gracias a lo cual esta semana vimos la esperada llegada del fenómeno mundial Super Mario Run a los dispositivos Android, luego de poco más de tres meses de exclusividad para iOS.

Nintendo tiene la capacidad de proveer un ecosistema completo para los jugadores: fabrica hardware y también hace software para sus propios sistemas. Tradicionalmente, los mejores títulos para sus consolas son hechos por Nintendo mismo. Durante las últimas generaciones de consolas esta situación se ha enfatizado gravemente con la pérdida del apoyo de terceros desarrolladores. La compañía posee una larga lista de franquicias o propiedades intelectuales que le han servido para mantener a flote el negocio: Mario, The Legend of Zelda, Donkey Kong, Pokémon, Metroid, Kirby, Star Fox, Splatoon, y varias más. Por cada unidad de hardware que distribuye, hay varias más de software propio que vende sin tener que compartir los derechos y ganancias con terceros. A eso se puede sumar la licenciación que hace de sus marcas para un sinfín de productos, que van desde ropa y juguetes hasta dulces y objetos de cocina.

Sobran razones para que Nintendo proteja tanto sus marcas, además de mantenerlas dentro de su ecosistema. A la par de las consolas caseras, la compañía de Kioto también ha puesto en el mercado consolas portátiles, con las cuales ha logrado éxitos más consistentes en los últimos años, coincidiendo con el boom de los smartphones y por lo tanto de los juegos móviles en modalidades como freemium, free-to-play, o pay-to-win. Para su mala fortuna, mientras la portátil Nintendo 3DS disfrutaba de ventas sanas, la casera Wii U, lanzada en 2012, sufría por sus números bajos.

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Al contar con un catálogo tan amplio de franquicias y personajes que son reconocidos por incontables jugadores en todo el mundo, lo más lógico parecía el poner esas marcas en las plataformas de mayor crecimiento: lo móviles. Varios de los publishers más grandes comenzaron a llevar sus juegos a móviles, e incluso algunos desarrolladores independientes de consolas y PC lo hicieron. Nintendo alegó por muchos años que no llevaría sus marcas a los móviles por motivos de calidad, ya que solamente sus propios sistemas podrían garantizar a los usuarios la “experiencia Nintendo” a la que estaban acostumbrados. Y, dicho sea de paso, quitarían peso a la única razón que tienen los fans para comparar alguna consola de Nintendo: los títulos first-party.

En 2015 Nintendo anunció su alianza con DeNA, el gigante japonés de aplicaciones y juegos móviles, que les ayudó en el desarrollo y lanzamiento de Miitomo en marzo de 2016 para iOS y Android. El juego tuvo una recepción buena, que capturó la curiosidad de millones alrededor del mundo, pero que a las pocas semanas perdió la atención de una gran parte. Esto sirvió como un buen ensayo para Pokémon GO, en julio del mismo año, que se convirtió en una fiebre global. Este segundo juego fue desarrollado y publicado por el estudio norteamericano Niantic.

El usar una franquicia tan querida como Pokémon, dio a Nintendo un marco de referencia para saltar hacia la más importante y preciada de sus marcas. En septiembre del mismo año, Nintendo sorprendió al mundo con el anuncio de Super Mario Run. Por un lado, rompió el orgullo de los fans más aguerridos, pero por el otro se abrió la oportunidad para llegar un mercado varias veces mayor al que tiene en sus consolas.

Dejar a un lado el orgullo corporativo y sus tradiciones de autosuficiencia fue la mejor decisión que Nintendo pudo tomar. No sólo por cómo se ha visto reflejado en el aumento de sus acciones, sino porque están diversificando su negocio antes de que se haga muy tarde. Aunque Mario tenga 30 años de fama y gloria, los niños de siete años o menos, no están tan familiarizados con él como sí lo están con juegos como Angry Birds o Plants vs. Zombies. Aunque no haya una consola dedicada a videojuegos en sus casas, con seguridad sus padres tendrán un smartphone o tablet donde puedan jugar los títulos virales en turno.

El hecho de llevar a Mario al mundo de los móviles significó dos grandes aciertos: primero el apostar por las nuevas generaciones, pavimentando el camino para seguir siendo relevantes durante otros 30 años más, y además capitalizando en la nostalgia, que motiva a los consumidores de forma emocional más que racional.

Este juego se caracterizó por ser absolutamente simple de entender y controlar. Como el nombre lo dice, es un runner, un tipo de juego en el que el usuario controla a un personaje que se mueve de forma automática. El usuario sólo tiene que presionar la pantalla del smartphone con un dedo para jugar. Este tipo de controles se aleja bastante del estilo tan particular de Nintendo, pero es perfecto para las masas.

Super Mario Run salió al mercado de forma exclusiva para iOS en diciembre pasado con un precio de 10 dólares por su versión completa, y batió varios récords de la App Store, superando incluso cifras alcanzadas por Pokémon GO. Esta exclusividad terminó esta semana, luego de tres meses, con la reciente salida del juego en Android, lo cual puede significar otro gran éxito para Nintendo, ya que la base de instalación de dispositivos es mucho mayor que en iOS.

Si bien está comprobado que los usuarios de iOS tienen índices de compras más altos que los de Android en promedio, es seguro que las descargas de Super Mario Run durante los próximos días romperán récords, lo cual tendrá un impacto en las acciones de la compañía, y le ayudará a seguir posicionándose en el mercado de móviles como uno de los líderes.

En tan sólo un año y con un puñado de títulos, Nintendo ya se ha colocado entre los proveedores de juegos para móviles más importantes, por lo que habrá que poner mucha atención al balance de sus unidades de negocio, ya que con el futuro esta área ayudará al crecimiento de la compañía, a pesar de que no sean buenas sus ventas de hardware, pues aún es incierto el futuro del Nintendo Switch, que apenas salió al mercado este mes.

 

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