A pesar del super dólar y la prohibición del Vaticano para profanar restos mortales, hoy sólo hace falta morir para convertirse en la joya de la familia. En México, todos los días crecen las aspiraciones de ricos y pobres por convertir las cenizas de su fallecido en diamantes, como sucedió con el arquitecto Luis Barragán.

“Mucha gente, no necesariamente de clase alta,  las tiene en su sala o cargan con las cenizas de sus difuntos, pero cuando se les explica que pueden fabricar un diamante les encanta la idea y preguntan incluso si pueden tener facilidades de pago”, cuenta Arturo Lozano, CEO de Algordanza Norteamérica.

La empresa ofrece el servicio de convertir cenizas mortales en diamantes a 40 funerarias de México y al cliente de manera directa.

“Es una opción para cualquier persona, quien lo desee, no sólo para la clase alta”, señala a Forbes México.

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Un diamante controversial

Fue en 2004 cuando nació la idea de convertir las cenizas de un fallecido en Suiza, porque “muchos buscaban conservar un recuerdo de seres queridos a través de un diamante”. Un año después,  la técnica ofrecida por la compañía de origen suizo llegó a México, un mercado que le sirvió para llegar en 2007 a Estados Unidos y en 2010 a Canadá.

“Crear con las cenizas de Luis Barragán  convertidas en un diamante fue uno de los servicios de mayor compromiso y complejidad en el mercado mexicano”, señala el directivo de la compañía.

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El diamante de Luis Barragán es el más grande que hemos fabricado en México, dado que su tamaño es de 2.2 kilates, señala el representante de la firma.

“La artista Jill Magid nos llevó 525 gramos de la cenizas directamente a Suiza” para que se le fabricara un diamante genuino, agrega.

Jill Magid solicitó a Algordanza una pieza con mucho arte y con mucha belleza por ser de las cenizas del arquitecto mexicano de mayor renombre.

“Sobre los permisos obtenidos por parte del gobierno y de la familia, fue un asunto ya me enteré después de realizar el diamante”.

Algordanza realizó un estudio de mercado con entrevistas, encuestas y focus group en panteones, funerarias y joyerías determinar cuánto valen los diamantes en México, una nación donde se piensa que es sólo una joya de millonarios y ricos.

“Un par de miembros de la familia buscaban hacer el diamante grande”, pero “cuando fuimos a recoger cenizas vimos que no era gente acomodada y estaba haciendo esfuerzo” para adquirirlo, cuenta Arturo Lozano. A ellos, nuestra empresa les dio todas las facilidades de pago y se les crearon trajes a la medida.

“Hay personas que pagan 20% de anticipo del servicio, unos meses 20% más y lo demás hacen el pago a un año”, comenta.

“El costo de los diamantes van desde de los 69,000 pesos, lo cual varía según el tipo de cambio, el tamaño y el corte que elijan”, calcula el directivo de la empresa de origen suizo.

Los diamantes ofrecidos a los clientes mexicanos, estadounidenses y canadienses son genuinos, dado que no se les agrega carbono ni tampoco ningún color y “viene la esencia de las personas”, señala.

El directivo dice que un diamante fabricando con las cenizas de un fallecido puede incrustarse en un dije, un anillo o dejarlo en una flor en casa para que no sea robado en las calles de la Ciudad de México.

Al menos 40 funerarias de México se convirtieron en principales clientes, dado que adquieren un servicio diferenciado.

“Contamos con clientes, quienes en vida vieron la manera de que no queden olvidados y adquieren el servicio para convertirse en diamante”, expresa.

 

Estados Unidos, la joya

“En Estados Unidos nos está yendo cinco veces mejor que en México”, asegura el fundador de la empresa en el mercado mexicano.

Mensualmente, Algordanza vende alrededor de 8 diamantes, cuando en Estados Unidos se comercializan un promedio de 40 diamantes cada 30 días.

“En Canadá las ventas son similares al mercando mexicano, aunque piden diamantes de mayor tamaño”, declara.

Según el CEO de la firma, los mexicanos solicitan la piedra preciosa de 0.3 ct, 0.4 ct, 0.5 ct, mientras en Canadá compran ese metal de 0.6ct, 0.7 ct y de un 1 ct.

El dólar provocó el alza de los diamantes a todos los clientes, muchos de ellos se arrepintieron el mandar a fabricarlo. De la noche a la mañana, el precio de esas piedras subió de 20% a 30% de lo valuado a principios de año, todo como resultado de la depreciación del tipo de cambio, manifiesta.

La moneda mexicana se ha depreciado más de 45.93% desde el primer día de gobierno de Enrique Peña Nieto a la fecha. El tipo de cambio interbancario a 48 horas se cotizó el 31 de octubre de 2016 a 18.93 pesos por dólar, cuando el 3 de diciembre de 2012, la moneda mexicana estaba valuada en 12.97 pesos por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).

Durante octubre se vendieron los 8 diamantes antes de lo previsto, especialmente por la cercanía del día de muertos, agrega Arturo Lozano.

Después de que el papa Francisco prohibió esparcir o conservar las cenizas en casa, la compañía vendió el servicio a 3 personas más, algo inusual desde que se está en México.

El mercado ofrece un reto con la nueva normativa de la iglesia, pues ocho de cada 10 mexicanos se consideran católicos, según la encuesta  Nacional de Cultura y  Práctica Religiosa 2014, elaborada por el Instituto Mexicano de Doctrina  Social Cristiana (Imdosoc).

Por otro lado, la población católica representa 92.9 millones de personas en México, según datos actualizados hasta 2010 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

 

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