Por Jesús Delgado*

Supongamos que una compañía es como un motor formado por diversos componentes y partes. Cada uno de estos se mueve de manera sincronizada, lo que le permite al motor operar de forma eficiente, creativa y con base en acciones compartidas. Si una sola parte se llegara a romper, se alteraría el orden de sus interrelaciones, lo que podría tener un impacto sobre las funciones de la compañía.

Esta imagen describe el uso de tecnologías disruptivas en el negocio, donde las piezas del motor se mueven gracias a que tales apoyan su función, planeadas y diseñadas para un objetivo en común. Su buen funcionamiento dependerá de las sinergias y claridad sobre la importancia de que el desarrollo tecnológico y el negocio hagan sinergia para cocear valor entre ambos componentes.

Para ello, es fundamental incluir el tema tecnología-negocio en la agenda de los altos ejecutivos (C-Suite), además de cuestionarse ampliamente las maneras para obtener nuevo valor y explotar al máximo este binomio.

Frente a tecnologías disruptivas cada vez más inteligentes y que desafían al modelo tradicional de la empresa, es probable que la toma de decisiones empresariales entre altos ejecutivos y líderes del negocio también deba considerar las siguientes cinco fuerzas:

  1. Convergencia. El mundo físico se fusiona cada vez más con el digital, lo que involucra cambiar o innovar en nuestros modelos para reformular la manera en la que se crea valor en las industrias.
  2. La multiplicación de datos. La tecnología nos ayuda a generar grandes volúmenes de datos que, interpretados a su vez por inteligencia tecnológica, son una gran herramienta para apoyar la toma de decisiones y reaccionar más rápidamente ante cambios disruptivos.
  3. Horizontes en competencia. La nueva perspectiva del líder empresarial será gestionar su presente mientras construye su futuro, es decir, las decisiones estratégicas a largo plazo deberán tomarse bajo un contexto de ecosistemas que cambiarán cada vez más rápido y sustancialmente.
  4. Empoderamiento del cliente. La tecnología ha evolucionado de tal manera que pone al centro a los clientes mientras busca maneras de fragmentar sus experiencias de compra, uso, consumo y servicio, con el objetivo tradicional de generar lealtad y ventas.
  5. Rapidez y volatilidad. La nube (cloud) y otras tecnologías, han favorecido el desarrollo de nuevos modelos de negocio y lanzamientos más ágiles. Otra bondad de estas tecnologías es que son accesibles para empresas emergentes, lo que cuestiona las ventajas competitivas tradicionales y modelos establecidos de negocio.

Lo que viene: ¿Cómo y dónde trabajaremos?

El criterio, la creatividad y las emociones, son terreno en el que no pueden competir las máquinas. El acercamiento correcto a la tecnología es el de potenciador de nuestras capacidades, un complemento para mejorar el desempeño y la toma de decisiones estratégicas.

Otro factor determinante es el cambio progresivo de nuestro espacio de trabajo. Gracias a herramientas colaborativas el trabajo a distancia, desde casa y espacios compartidos generan nuevos retos de organización y estructura.

Cuantificar las mejoras en la cultura y el comportamiento de la empresa tras la adopción de nuevas soluciones debe determinarse caso por caso. Quien hoy no esté inmerso en estos procesos, pierde la oportunidad no sólo de crecer, sino de subsistir en un ambiente cada vez más familiarizado con la tecnología y las recompensas que genera.

*Socio de Oracle en Consultoría, Deloitte México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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