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Por Ángel Martí

Charles Nader es un apasionado de los foros en internet. Participa en ellos al menos tres veces a la semana. Siempre lo hace antes de dormir. Lo mismo le da que hayan tenido su origen en Estados Unidos o India; a él lo que le importa es ponerse al día en temas tecnológicos en estas comunidades de internautas.

Fue en uno de estos foros donde el emprendedor de 34 años se enteró, en 2013 (cuatro años después de haber sido creada) de la existencia del Bitcoin, la moneda virtual más conocida del mundo, cuyo valor entonces era de 15 dólares y hoy ronda los 7,000 dólares por unidad.

Su interés fue tal que, de inmediato, se inscribió en cursos sobre la moneda virtual. Formó parte de la primera generación del Massive Open Online Course (MOOC) de la Universidad de Nicosia (Chipre) sobre blockchain (cadena de bloques) y criptomonedas, impartido nada menos que por Andreas M. Antonopoulos, reconocido especialista en el tema y autor de los libros The Internet of Money y Mastering Bitcoin.

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Fue durante esta capacitación que Nader tomaba online cada viernes de manera ininterrumpida (al mismo tiempo que 400 personas situadas en diferentes partes del mundo), cuando cayó en cuenta que estaba frente al futuro del dinero y de un nuevo “oro”: la data, su almacenamiento y gestión.

Con un mejor entendimiento sobre el funcionamiento de monedas virtuales y blockchain, lo único que le faltaba a Nader era el vehículo para convertir su conocimiento en negocio. Se inclinó por la salud. Los criterios para hacerlo fueron dos: que es un sector con alta capacidad de innovación y que se encarga de cuidar lo más preciado de las personas: la vida.

El resultado fue Docademic, una plataforma remota de asistencia médica gratuita que opera las 24 horas del día desde cualquier teléfono celular, respaldada financieramente por criptomonedas, y donde el verdadero negocio está en la gestión de datos de los pacientes y la venta de esas bases de información (no de las personas de manera individual) a gobiernos y empresas.

Hasta el cierre de esta edición, el valor de las criptomonedas de Docademic era cercano a los 30 centavos de dólar, lo que le da a la firma un valor aproximado de 300 mdd (cuenta con 1,000 millones de criptomonedas). Esto ubica a la moneda en el puesto 164 entre las de mayor volumen generado a nivel global.

Cabe decir que, apenas a principios de mayo pasado, la moneda no alcanzaba ni los 10 centavos de dólar.

“De mantener una tendencia similar”, comenta Nader, ésta “nos permitiría, al finalizar 2018, estar en el top 20 en los rankings de criptomonedas”. Todo depende de los vaivenes del valor de este tipo de monedas, que suele subir o bajar de acuerdo a la percepción del mercado hacia el proyecto y el uso de esa moneda en la criptoeconomía.

El proyecto de Docademic no se concibió de la noche a la mañana. Fueron varios días de trabajo en una pequeña oficina en la colonia Hipódromo Condesa, en la Ciudad de México, que, años antes, fue el cine privado del actor mexicano Mario Moreno “Cantinflas”.

Al planteamiento del proyecto en ese lugar, le siguieron las aulas de la Universidad de Stanford, donde Nader presentó su plan de negocio para recibir retroalimentación de personajes como Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, y John Lilly, CEO de Mozilla, la organización que desarrolla el navegador Firefox.

“Recuerdo que lo que les entusiasmaba de mi proyecto era que iba a ser gratuito y ayudaría a muchas personas. Me decían de manera recurrente: ‘Sólo ve y hazlo’”, asegura Nader.

Como todo nuevo negocio, el de Nader requirió inversión, y ésta vino de ahorros propios y de otros socios, como Yves Savoir, un empresario con 12 años de experiencia en la industria farmacéutica, que vio en la propuesta de salud de Docademic una oportunidad para meterse de lleno a la era digital.

“La industria farmacéutica se mueve lento”, dice Savoir. “Aunque se hacen descubrimientos cada minuto, pasa mucho tiempo antes de que lleguen a los pacientes. La tecnología se mueve rápido, impacta a mucha población y es una prueba para ver sus beneficios en la salud. De ahí, mi apuesta como inversionista”.

En Estados Unidos, el número de startups en salud vinculadas a aplicaciones e Inteligencia Artificial fue de 218 en la última década. Genética, hospitales, analítica, gestión de vida y telesalud son algunos de los rubros donde están presentes los principales desarrollos. En este último es donde se asienta la apuesta de Nader.

La salud del modelo de negocios

El pasado jueves 7 de junio, Nader salió de su casa muy temprano, pero esta vez no se dirigió a sus oficinas, sino a las de Televisa, en la Ciudad de México. Ese día desempeñó, en la televisora, uno de los papeles más importantes de su vida: el de negociador. Cerró con la empresa de 45,000 empleados un acuerdo para dotarla de analítica en tiempo real sobre la salud de sus colaboradores.

Esto sucede gracias a una consola de Inteligencia Artificial que Docademic provee, como parte de sus servicios, a los médicos de planta de empresas y gobierno, quienes pagan una mensualidad por ello. La consola, además de dar sugerencias a los médicos respecto a la salud de los pacientes, también permite dar seguimiento a sus tratamientos, prever situaciones que impactan en su productividad y mandarles mensajes desde el área médica.

Una modalidad de pago que pueden usar las empresas con la firma fundada por Nader y sus socios es la de las criptomonedas. La información que se desprende de este tipo de servicios a corporativos o instituciones públicas pasa a formar parte de una gran base de datos de salud. Ésta también se alimenta de las personas que hacen uso de su app, en la que médicos de Docademic les ayudan a deducir qué tipo de malestar pueden padecer y a qué tipo de especialistas deben acudir. La empresa llama a este servicio “asistencia médica primaria”.

Los doctores de Docademic dan asistencia médica primaria de forma gratuita, a través del teléfono, a quien lo solicite.

El 47% de las personas que contactan a un médico de Docademic a través de la aplicación lo hace para pedir apoyo en casos pediátricos. Lo novedoso es que los “pacientes” también se benefician con criptomonedas.

A las personas que hacen uso de este servicio de manera gratuita se les paga en monedas virtuales lo equivalente a 50 centavos de dólar y hasta 2 dólares. Ellas pueden cambiar sus criptomonedas por dinero físico o utilizarlas en otros servicios médicos especializados.

Para algunos médicos, esta aplicación no podría operar de otra forma que no fuera gratuita. “Estás interrogando a un enfermo al que no tocas, no exploras, no tienes oportunidad de hacer ese intercambio médico-paciente. Qué tal si te duele la cabeza y yo, a distancia, te receto una aspirina, y el dolor se debe a una crisis hipertensiva, y lo que te estoy dando puede ocasionarte un derrame cerebral. ¿Sería ético cobrarle a un sujeto que acabas de revisar por facetime? No lo sé. Son discusiones que vienen y sobre las que hay que legislar”, dice el doctor José Manuel Mier, cirujano robótico de tórax, del Hospital Ángeles, Ciudad de México.

Lo cierto es que son diversos los estudios en salud y tecnología que aseguran que, en menos de 10 años, los principales dispositivos médicos serán los teléfonos inteligentes. Uno de estos trabajos es “From mConsumer to Fast-moving Startups: Consumer Health in the Age of Connectivity”, de Euromonitor.

“Durante esta nueva era de consumismo digital, el mConsumer [consumidor móvil] está abordando objetivos de aptitud física con Inteligencia Artificial [IA]. Los mConsumers envían mensajes de texto a sus médicos las 24 horas del día, los siete días de la semana, y se puede ayudar a muchas personas durante emergencias. Esto lo veremos más, gracias a que las suscripciones a internet móvil pasarán de 3,900 millones a 7,600 millones entre 2016 y 2021”, menciona el estudio.

En este contexto, lo que busca Docamedic es ser la primera organización en tener una gran base de datos universal de salud. “Son datos estadísticos”, comenta Nader. “No manejamos nombres ni edad de las personas, sólo datos útiles que sean relevantes para que empresas tomen sus decisiones de marketing, por ejemplo; o que los gobiernos sepan cuáles son las enfermedades que pueden ser foco rojo, para [considerarlas en] su presupuesto de salud”.

Las empresas que hacen uso de esta data también pagan por ella con criptomonedas; por eso, “entre más grande sea la base de datos, más valor tiene, porque les ofrece [a los usuarios] información más acabada y genera mayores transacciones de compra y venta de monedas”.

“Las farmacéuticas, por ejemplo, con esta información pueden correlacionar recetas con uso de sus productos, porque, dentro del sistema, nosotros sabemos cuál es el padecimiento, qué se recetó, si se compró el producto, si le hizo bien y qué tan rápido. Esto es muy valioso para las firmas”, dice Alejandro Meza Ramos, CFO de Docademic.

Además de Televisa, Nader ha tenido conversaciones con los gobiernos de los estados de Hidalgo y Tamaulipas, así como con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). “El proceso electoral en México frenó acuerdos con instituciones de gobierno, pero creemos que la alianza con Televisa nos puede abrir las puertas de otros corporativos”, dice Nader.

Las posibilidades de escalar el proyecto en Latinoamérica le parecen enormes. Tan sólo el país azteca es el segundo de la OCDE con el mayor gasto de bolsillo en salud, al tiempo que el presupuesto de la Secretaría de Salud ha decrecido más de 20% durante el actual sexenio, lo que se traduce en carencias hospitalarias y de servicios, según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

“En el actual gobierno, sólo 61% de las personas con diabetes, hipertensión y dislipidemia [males de la sangre] que acudieron a los servicios estatales de salud salieron con todos los medicamentos”, se lee en el informe del Imco. Hacen falta muchos pasos para transformar el sistema de salud.

¿Esto en qué se traduce? “En filas enormes en los sistemas de salud y en la posibilidad de que las personas que presentan un problema no tan grave opten por [usar] Docademic para que un doctor nuestro las asista”, dice Nader. Y a esto hay que añadir otra oportunidad que él observa: en ciertas poblaciones de la región, la gente tiene que desplazarse de sus poblados por varios minutos o hasta horas para llegar a un hospital, por lo que Docademic, según él, puede ser de gran apoyo.

La objeción a esta última posibilidad, que no es menor, es que es en los lugares lejanos a las urbes donde las personas tienen menos acceso a internet. “La infraestructura de ancho de banda en poblaciones remotas es una limitante. Y, por otra parte, se requiere que la gente tenga acceso a teléfonos inteligentes de una manera más democrática”, apunta Luis Calderón, especialista de la firma en megatendencias de salud, Innova Salud.

Perú, Colombia y Argentina son los países donde más se ha descargado la aplicación de Docademic, después de México. En Venezuela hay un crecimiento constante, que Nader adjudica a la situación cada vez más precaria de los servicios de salud en ese país. Y dice que en Estados Unidos la empresa acaba de instalar una oficina para su presunta expansión hacia el norte del continente.

“Fuera de la región, también tenemos lugares con medicina universal, como Canadá o Reino Unido, donde hay una gran oportunidad de trabajar con los sistemas de salud y desahogar la saturación que llegan a presentar”, asegura el socio y cofundador de Docademic, Yves Savoir.

Otro plan de Nader es ampliar la oferta de servicios con un modelo parecido al de Docademic. Esta idea lo llevó, hace unos días, a poner en marcha, junto con su socio Fernando Chacón, una nueva app, a la que nombraron Cool Emotions, enfocada en terapia psicológica, sobre todo para jóvenes. “Es un proyecto que se ideó a finales de 2017. El reto más grande fue metodológico. Muchos psicólogos se oponían a dar en línea una terapia de 15 minutos, pero encontramos otros que sí se interesaron y creamos una metodología (cognitiva- conductual) que lo que busca es sacar a la gente de momentos de crisis”, señala Chacón.

Esta iniciativa se acompaña de la reciente compra del dominio doc.com, que se asocia internacionalmente a servicios de doctores, lo que podría traerle a la empresa de Nader visitas desde los buscadores más importantes. “Esto nos puede llevar a otras latitudes; es nuestra intención. De ahí la reciente puesta en marcha de una oficina de Docademic, semanas atrás, en California. Y para 2019, buscaremos instalarnos en Europa”.

La pregunta, como sucede en una industria naciente como la de las monedas virtuales, que tiene más de 1,000 jugadores a escala mundial, es si la de Nader podrá lograr sostenibilidad.

El plan de Docademic es integrar una gran base de datos de salud universal que puedan consultar gobiernos y empresas, a cambio de un pago con criptomonedas, y, con ello, diseñar sus estrategias de cobertura.

Las dudas alrededor de esta industria crecen, cuando el Bitcoin ha caído a su peor nivel en los últimos meses, producto de supuestos hackeos, pero también de una posible manipulación de su precio en cuatro de las principales bolsas de criptomonedas (Bitstamp, Coinbase, itBit y Kraken), algo que ya está bajo investigación en Estados Unidos.

“Cada vez vamos a ver más negocios utilizando criptomonedas, pero hoy no veo madurez en el cuidado de riesgos del mercado. Hay unas que son bien vistas porque tienen una serie de características de fungibilidad y habilidad en los sistemas de pago, y otras que son más fáciles de usar para transacciones [pero] que no necesariamente son lícitas”, señala el experto en monedas virtuales y director de EGADE Business School Ciudad de México, José Antonio Tame.

En defensa de las criptomonedas, y en especial la suya, Nader quiere que la gente entienda que las monedas virtuales son dinero de verdad. “Tú, mañana, puedes cambiar tus criptomonedas por dólares. Hay varios sitios en internet donde puedes cambiar lo equivalente a 300,000 dólares, por poner un ejemplo, en cuestión de pocos minutos”, arguye.

Sobre la seguridad de hacer transacciones con su moneda, menciona que blindarla con blockchain ofrece la certeza de la rastreabilidad de las operaciones, lo cual las protege de posibles hackeos.

Un aspecto relevante del blockchain en la industria de la salud es que la información se encripta, pero permite hacer un seguimiento histórico de la evolución de los pacientes.

Nader confiesa que no ha calculado cuánto vale su firma, pero asegura que, si alguien intentara comprársela, tendría que pagar los casi 300 mdd que valen sus criptomonedas, más el valor de la firma en sí.

Y asegura que no le importa vender la empresa, al menos por el momento. Sueña con seguir los pasos de Facebook y Twitter, hasta llegar a una mayor monetización de la data, sin necesidad de la intervención de fondos.

Ansía convertir su esfuerzo en una startup unicornio (es decir, llegar a un valor de 1,000 mdd). La madurez del mercado de criptomonedas y de su proyecto serán las que definan esta posibilidad.

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Apps de la salud

La ola creciente de aplicaciones vinculadas con la salud ha producido cinco desarrollos ya muy reconocidos. Ninguna de estas apps da atención médica a distancia.

  • Vademecun Mobile 2.0. Pone a disposición de los profesionales de la salud una gama de medicamentos existentes en el mercado para todas las enfermedades conocidas: sales, principios activos, reacciones secundarias, contraindicaciones, interacción con otros medicamentos, dosis, cómo actúa y por qué. Disponible para Android e iOS.
  • ECGinMotion. A pesar de estar dirigida a estudiantes de la especialidad en Cardiología, esta app es utilizada con frecuencia por médicos ya titulados. Identifica los múltiples modelos de  electrocardiogramas empleados por los profesionales y muestra el movimiento del corazón en diversas etapas y padecimientos: desde un corazón sano, hasta uno con bloqueo arterial, enfermedades valvulares, infartado, etc. Bajarla te costará cerca de 20 dólares.
  • iDoctus. Bajo el eslogan: “La medicina en la palma de la mano”, esta app ofrece documentación científica de todas las enfermedades conocidas por el hombre. Auspiciada por Bayer, es una herramienta global para ayudar en la toma de decisiones clínicas a lo largo de todo el proceso: desde los tratamientos y la evolución del padecimiento, hasta la conclusión del caso. Dispone, además, de acceso a fuentes bibliográficas para la actualización científica a través de revistas médicas y monografías. Para bajarla, debes ser médico titulado con cédula profesional e invertir cerca de 275 dólares.
  • ePSS. Es una aplicación de descarga gratuita desarrollada por el Departamento de Salud de Estados Unidos de América, diseñada para proporcionar a los médicos apoyo oportuno en la toma de decisiones con respecto a la prevención, detección y tratamiento de enfermedades, así como para su actualización continua. La app, sin embargo, especifica claramente que no pretende reemplazar el juicio clínico del médico ni la atención individualizada del paciente.
  • MediCloud. Desarrollada en 2013, en Guatemala, esta aplicación pone a disposición de los profesionales de la salud expedientes e historial clínico de los pacientes a cualquier hora y desde cualquier lugar del mundo. En cuatro años, pasaron de tres a 20 países, y de 80,000 a 240,000 pacientes. Apoyada, en sus inicios, por Microsoft, ahora ofrece planes gratuitos abiertos y planes personalizados con un costo de 10 dólares mensuales.

 

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