Una división entre la administración entrante y saliente de México sobre cómo manejar el tema de la energía en las conversaciones en curso para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), complica los intentos de llegar a un acuerdo.

Según el diario The Wall Street Journal (WSJ), el gobierno entrante encabezado por Andrés Manuel López Obrador desea evitar que un nuevo capítulo sobre el financiamiento de la energía se incluya en el tratado, una cosa que el actual gobierno y sus contrapartes estadounidenses y canadienses ya habían acordado.

El capítulo no se incluyó en 1994, ya que en ese momento México tenía un monopolio estatal en el sector del petróleo y se prohibía cualquier financiación privada.

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“Sin embargo, en 2013, el gobierno federal del presidente Enrique Peña Nieto revisó la constitución para abrir el negocio a fondos no públicos e internacionales. López Obrador se oponía a los ajustes”, dice la publicación.

El equipo de López Obrador no es parte formal de las negociaciones, pero los actuales funcionarios mexicanos asesoran sobre comercio a los asistentes del presidente electo, quienes también están en Washington, D.C.

Según el diario The Wall Street Journal, las autoridades de la Secretaría de Economía se rehusaron a comentar. El equipo de López Obrador no estuvo al momento para hacer comentarios.

 

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