Se cumplieron los primeros 100 días del Gobierno de López Obrador y en un miniinforme presidencial anuncia que la 4T va por buen camino, tal y como fue planeado; además, pronostica crecimiento, ahorros y más trabajo legislativo para cambiar el marco legal de la nación.

En su mensaje habló de que esta es la única transformación que no ha necesitado la creación de una nueva Constitución, pero es claro que con el peso de su partido estará sacando todas las reformas necesarias. Puede encontrar alguna resistencia en la oposición, no obstante, en México y en la política todo es negociable, sobre todo cuando los demás partidos quedaron borrados del terreno político y necesitan de ciertos espacios del gobierno para poder retomar su rumbo.

En la vorágine de estos 100 días muchas cosas se han perdido y no se mencionaron en este informe temas relevantes como la cartilla moral, la descentralización de las secretarías, la política pública para apoyar a las Pymes y la estrategia digital y de ciberseguridad que seguirá el gobierno, entre otros.

Otro tema del que no se ha hablado nada y que tiene un plazo legal de entrega a los 90 días de haber tomado posesión, es la presentación del Plan Nacional de Desarrollo, del cual depende la generación de toda la política pública del Gobierno Federal por los próximos seis años.

Por otra parte, en este período se ha definido una política de comunicación muy clara: sólo el presidente habla diario en sus conferencias de prensa, en caso de necesitar a algún funcionario para alguna explicación él lo presenta y le permite explicar algún detalle, pero la comunicación del gobierno es unipersonal. Hoy, poco sabemos de lo que dicen, hacen o piensan los demás funcionarios, nadie habla sin su permiso. Esta situación provoca que se perciban vacíos de información en sectores específicos y que haya varios temas a la deriva, es decir, de los cuales no se ha dicho nada, ya que debido a las prioridades de la agenda no se pueden incluir todos los temas en las mañaneras,

Algunas encuestas miden que la actual presidencia de AMLO ha logrado el récord de aceptación por parte de un mandatario en el país, incluido el récord de aceptación de los mandatarios de Latinoamérica, lo que quiere decir que no tiene oposición ni resistencia social, y que la mayoría del país va a autorizar todo lo que proponga.

Sin embargo, a pesar del nivel de aprobación, se ha intentado organizar algunas manifestaciones sociales en contra, con muy poca concurrencia e impacto en los medios de comunicación. En donde sí se ha llegado a ver una gran polarización de los ánimos es en las redes sociales, especialmente en Twitter, en donde la gente se deja llevar por los apasionamientos extremos, actitud reflejada claramente en la ya acostumbrada y tradicional confrontación entre bots de ambos lados.

El desgaste y la polarización es tal, que una red social está siendo abandonada por algunos de sus seguidores para evitar enfrentamientos de corte personal.

Todos los inicios de sexenio son complejos por naturaleza, siempre se genera un cambio de ideología, eliminación de funcionarios, puestos, recortes, los negocios y las inversiones se detienen en espera de claridad de la nueva política pública. El actual ha sido el más brutal y estamos pasando la aduana de los 100 días, a partir de ahora veremos cómo va caminando el país y a ver si es cierto que con el “abatimiento de la corrupción, más la austeridad y reorientación del gasto” se logra que el país cambie y crezca.

 

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