Por Martha Enríquez*

Hace un par de semanas tuve la oportunidad de formar parte de un evento único en su tipo y es que, por primera vez en México, se reconoció a las mujeres que están transformando el campo digital. Sin duda, fue un encuentro magnífico entre tomadoras de decisiones, pero debo admitir que lo que más me alegró es que una de las ganadoras fue una joven profesional de tan solo 25 años.

Me gustaría hacer mención de la participación de las mujeres y otros grupos en la industria de la tecnología. Si bien el número de mujeres y otras minorías en el sector de TI está comenzando a aumentar, y muchas organizaciones han intensificado sus esfuerzos de reclutamiento para lograr mayor diversidad, todavía queda mucho trabajo por hacer. Actualmente, las mujeres representan solo alrededor del 25% de la fuerza laboral en la industria tecnológica a nivel global; en cuanto a las profesionales afroamericanos e hispanos, las cifras son mucho menores: solo el 9% y el 7%, respectivamente, ocupan cargos dentro de esta área. 

Hablar de diversidad e inclusión va mucho más allá de mencionar las políticas en implementación para contratar sin importar la raza o género, también se relaciona con las diferencias generacionales y cómo hacemos para lograr la integración entre cada una de ellas para impulsar un objetivo en común, pero, sobre todo, para tener una sana convivencia y un espacio de trabajo en el que se puedan aprovechar las fortalezas de cada miembro. 

Esto da paso a un elemento relevante para las empresas: culturas inclusivas, es decir, aquellas organizaciones que apoyan la diversidad de pensamiento; que hemos comprobado tienen el doble de probabilidades de alcanzar o superar los objetivos financieros; tres veces más de tener un alto rendimiento; seis veces más probabilidades de ser innovador y ágil; y ocho veces más probabilidades de lograr mejores resultados comerciales.

Para crear culturas de TI inclusivas que permitan a todos los empleados prosperar independientemente de su género, raza, edad, orientación sexual, discapacidad u otras características, considero estas cinco prácticas como esenciales:

  1. Predicar con el ejemplo. No basta con comunicar que somos una organización diversa e inclusiva, hay que vivirlo como una de las prioridades del negocio, hacerlo parte de los objetivos corporativos. 
  2. Incluir talento diverso. Una mayor diversidad puede ayudar a los equipos a superar la persistente escasez de talento en TI. Investigaciones han demostrado que la heterogeneidad de las ideas en equipos diversos de tecnología, contribuye a mejorar el desempeño operativo y financiero, la innovación, entre otros indicadores.
  3. Establecer métricas y responsables de los resultados. Los datos sobre diversidad en materia de talento, contratación y salario ayudan a los CIOs a crear medidas de referencia, establecer objetivos, comparar el progreso entre equipos y promedios de la industria. 
  4. Impulsar a las personas. En ocasiones, las empresas se enfocan solo en reclutar poblaciones diversas, pero no dan seguimiento. Para lograr una verdadera inclusión, es necesario conocer a su talento para ofrecerle lo que en verdad corresponda con sus necesidades personales y profesionales.
  5. Generar networking, mentoring y desarrollo profesional. Este tipo de actividades no solo ayuda a lograr la integración de las mujeres u otros grupos minoritarios, también ayuda a nivelar el camino hacia el éxito al crear un ambiente óptimo para tener acceso a las mismas oportunidades de crecimiento.

Considero que a partir de estas pequeñas pero relevantes acciones, podremos contribuir e impulsar a los talentos de varias edades a destacar en TI o cualquier otra área y darnos cuenta que no necesitas ser un profesional con más de 30 años de experiencia para lograr destacar e incluso ser acreedor a un premio. 

En este mundo digital y de inmediatez ya no se trata solo de experiencia, sino de contar con los mejores elementos para hacer frente a los retos del mercado que cambian día a día, ser diverso e inclusivo puede ser la respuesta para lograr destacar de entre los demás.

 

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*La autora es Líder de Diversidad e Inclusión en Consultoría, Deloitte México.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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