Por Moisés Pérez*

Hoy en día, la adopción de nuevas tecnologías exige diversos y poco convencionales perfiles. Y en este sentido, uno de los principales retos a vencer es definir, desde el interior de las compañías, las características que deben tener los nuevos colaboradores para alcanzar el principal objetivo empresarial: prevalecer en el mercado.

No es un secreto que, en el corto plazo, las empresas se enfrentarán –o ya lo están haciendo– a la escasez de talento, a pesar de que los esquemas educativos, prácticamente en todo el mundo, están evolucionando. Así, la edición mexicana de la Encuesta de CEO de PwC, afirma que para el 67% de las organizaciones es más difícil contratar a nuevo personal en su industria, debido al déficit de trabajadores calificados.

Sin embargo, esto no será el único reto que las empresas están enfrentando en la actualidad, puesto que también deben modificar y adaptar las características de sus perfiles laborales, al tiempo que redefinen sus roles, con base en las nuevas necesidades que la aplicación de la tecnología les pone de frente. Esta reconversión demandará talento sin miedo a la tecnología, digitalmente intuitivo, que constantemente busque ser innovador. Es decir, que piense diferente y salga del esquema estructural tradicional. Este es el talento que incrementará las oportunidades de éxito en un mundo disruptivo.

Allá por el año 1980, Giles Ste-Croix tuvo la visión de fundar lo que hoy conocemos como Cirque Du Soleil, un concepto muy lejano a lo que tradicionalmente ubicamos como espectáculo circense. Este tipo de genialidades son las que necesitamos buscar en el mercado. Incluso, como ha pasado en Estados Unidos, veremos que muchas organizaciones buscarán talento en el exterior para satisfacer sus nuevas necesidades.

Capacitar a los colaboradores, se antepone también como una de las acciones más importantes que llevarán a cabo las empresas, para cerrar la brecha entre el talento y las habilidades requeridas, como también mencionamos en nuestra pasada edición de encuesta aplicada a los CEO. En este sentido, no podemos ignorar la clara tendencia de la generación millennial: valorar tanto la capacitación técnica, como la que procura el desarrollo personal.

La tecnología, en sí misma, también se convertirá en una herramienta para identificar el tan ansiado talento. Ya existen algoritmos para detectar ciertas habilidades o capacidades en los candidatos en función de ciertas necesidades. Esto permite, incluso, eliminar sesgos naturales que existían en el proceso de selección, como: universidad de procedencia, domicilio y género, entre otros. Sin embargo, no debemos omitir la experiencia profesional de los expertos en procesos de reclutamiento y selección.

En todo este proceso el líder tiene un papel primordial, porque deberá ser lo suficiente humilde para reconocer que modelos anteriores deben cambiar, por muy efectivos que hayan sido. Este nuevo líder debe acercarse a su fuerza laboral para ser más sensible sobre las nuevas necesidades en cada una de las áreas de la empresa y comprender qué es lo que ha dejado de funcionar. Esto es un acelerador importantísimo en cualquier industria.

*Socio Líder de Workforce of the Future en PwC México.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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