Creo que ni tú ni yo nos salvamos de esto: la tarjeta de crédito (o débito) está conectada a cinco o 10 aplicaciones del celular o la tablet. Así que basta un clic para comprar un viaje, un libro, pagar un pedido a domicilio e incluso una película. Y parece que es gratis.

Pero, para que te des una idea, los creadores de apps en todo el mundo ganaron 89 mil millones de dólares en 2016, de acuerdo con un reporte de App Anie. Esta ganancia incluye tanto las compras en las mismas plataformas como publicidad. Ahora piensa que poco menos de la mitad de esa cifra fue la suma de “pequeños gastitos” por parte nosotros, los usuarios.

En México, Spotify y Netflix fueron las aplicaciones que más ingresos tuvieron el año pasado (incluye iOS y Android), según este mismo reporte.

Visto de otra forma: una suscripción anual a Spotify cuesta alrededor de 100 pesos mensuales, es decir, 1,200 pesos al año; mientras que una cuenta básica de Netflix cuesta 109 al mes (1,308 anual). Si usas estos servicios varias veces a la semana valen la pena, pero si un mes tienes mucho trabajo y ni los abres, tu dinero va directo a tu basura (un tesoro para sus creadores).

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Estos son gastos que olvidamos, pero también hay otros que conscientemente hacemos porque son compras baratas en apariencia y de un solo clic (ejemplo: Amazon, Rappi, Uber).

Hay grave peligro aquí: no ver tu dinero irse de tus manos físicamente te da la ilusión de que no estás gastando tanto.

Si una de las ventajas de las aplicaciones y de toda esta nueva economía digital es poder elegir, aprovéchala. Por ejemplo, no pagar todos los meses la mensualidad de Netflix contra un servicio por cable que te obliga a gastar cada mes.

El truco que te ofrezco es que cada mes (o un mes) quites la tarjeta de crédito de todas las apps. Al siguiente, revisa cuáles sí utilizaste y seguirás pagando. Puedes sorprendente de que quizá no usaste alguna app tanto como crees, o ni siquiera la abriste.

Otra opción más rudimentaria es ir al Oxxo por tus tarjetas para pagar ciertas apps.

El hecho de que ya no tengas que moverte a las tiendas, ni hacer un esfuerzo físico por sacar la cartera te priva de pasos muy necesarios como consumidor, por ejemplo, pensar y comparar antes de pagar.

La economía digital y la desaparición del efectivo tienen su lado bueno, pero definitivamente no te harán ahorrar si no tomas tú el control del dinero.

Así como la vez pasada te recomendé no caer en la tentación de las tarjetas de lealtad, hoy te recomiendo no caer en el one clic. Si eres indisciplinado, sálvate y corre a borrar todas tus tarjetas de tus apps.

 

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