Por Jorge López-Cifre*

Las pymes son las grandes olvidadas de las políticas económicas de la mayoría de los gobiernos. Algo cuanto menos irónico si consideramos que, por ejemplo, en México, las pymes generan más de la mitad del PIB.

Además, estas empresas emplean al 72% de la fuerza laboral mexicana, lo que convierte a las Pymes en el primer empleador del país. También lo son de Colombia donde aglutinan al 65% de la fuerza laboral, de Perú donde emplean al 75% y, en general, de muchos países de Latinoamérica y del mundo. Es obvio que aquellas medidas que potencien el crecimiento de las pymes ayudarán a reducir el desempleo y a hacer crecer las economías. Y aquellas que las debiliten, destruirán puestos de trabajo y riqueza.

Las nuevas tecnologías, la internacionalización y unos marcos regulatorios menos intervencionistas, están siendo los principales vectores de crecimiento de estas empresas. También, el incremento de la libertad en los negocios. México ostenta una buena posición en el índice de libertad siendo el sexto país de Latinoamérica con 67,8 y por delante de países como España (66,8). Esto es muy relevante porque ayuda a las pymes mexicanas a competir internacionalmente creando nuevos puestos de trabajo y aumentando los salarios.

También las garantías de las pymes mexicanas con respecto al ejercicio de los derechos de propiedad son de los más altos de Latinoamérica. Según el Índice de Derechos de Propiedad, publicado por Heritage.org, es de un 59,1 frente a las pocas garantías que ofrecen países como Venezuela con 7,6, Bolivia (20,5) o Ecuador (35,9).

La posibilidad de ejercitar los derechos de propiedad de forma sencilla es importante porque tiene una traducción directa en la capacidad de acumulación de capital en las pymes, especialmente en las de entre 10 y 49 empleados. La mayor reinversión en medios de producción (capital) se traduce en un incremento de la productividad, aumentando el valor agregado por empleado y los salarios.

Por ello, el crecimiento y tamaño de las pymes de cualquier economía es importante, porque en general a mayor tamaño, mayor productividad y mayor valor añadido. Lo cual se termina traduciendo en unos mayores sueldos para los empleados que trabajan en ellas, un incremento de la clase media y un mayor bienestar social en el país.

Pero según el estudio de EAE Business School, “La importancia de las pymes en la nueva economía española y su influencia en Latinoamérica”, para que las Pymes mexicanas ganen tamaño, eficiencia y rentabilidad, es necesario modernizar el servicio financiero del país. Y es que México falla en el crédito a sus pymes.

Se estima que 8 de cada 10 pymes mexicanas se estancan por falta de crédito y su capacidad de acceder a financiación es muy reducida si se compara con grandes países de su entorno como Brasil y Chile. Otro de los grandes retos de las pymes, tanto mexicanas como del resto de América Latina, es mejorar el volumen burocrático, que detrae recursos de la pyme y penaliza su productividad y rentabilidad.

Las pymes son la columna vertebral de la economía mexicana y la de la mayoría de los países latinoamericanos. De las facilidades (o dificultades) que les brinden sus ordenamientos nacionales, dependerá buena parte del empleo del país, el nivel de vida de sus ciudadanos y el desarrollo de la sociedad en general.

*Profesor de EAE Business School y autor del informe “La importancia de las Pymes en la nueva economía española y su influencia en Latinoamérica”

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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