Venezuela estrena el lunes una nueva familia de monedas y billetes, en medio de la incertidumbre sobre si las medidas anunciadas por el presidente Nicolás Maduro contendrán o agravarán la crisis económica del país petrolero.

El llamado Bolívar Soberano (Bs. S) sustituye al Bolívar Fuerte quitándole cinco ceros. Esto significa que si un producto costaba 3,515 millones de fuertes, a partir de este lunes cuesta 35.15 soberanos.

El valor de la nueva moneda está anclado al Petro, “una nueva unidad de cuenta cuyo valor está asociado a la canasta petrolera venezolana”, según explica el Banco Central de Venezuela (BCV) en su página web.

Un Petro son 3,600 bolívares actuales y servirá para fijar el nivel de sueldos y salarios, así como el precio de los servicios y bienes de consumo.

“Con el anclaje del nuevo signo monetario al Petro, se busca combatir las distorsiones producidas en el aparato económico nacional por la especulación en el mercado ilegal de divisas”, afirma el BCV.

 

Transición del fuerte al soberano

El gobierno ha dicho que, para facilitar el proceso, algunos de los viejos billetes, como el de 1,000 bolívares, convivirán con los nuevos por un tiempo y servirán para los pagos de baja denominación o “menudeo”, pero no ha dado detalles.

Los nuevos billetes irán de 2 a 500 bolívares y sustituirán los actuales, cuyo valor asciende desde 1,000 a 100,000 bolívares fuertes. Las notas soberanas, pero, aún no estaban disponibles en los cajeros.

El presidente Maduro declaró el lunes como un día no laborable y la banca dejó de funcionar desde la tarde del domingo por unas horas para adaptar sus sistemas a la reconversión monetaria. Caracas lucía el lunes como en un día festivo, sin mayor tránsito ni filas en comercios o gasolineras.

 

Recepción escéptica de la nueva moneda

Críticos y economistas dudan de la eficacia del conjunto de medidas anunciadas por Maduro el viernes pasado y alegan que ni el gobierno podrá pagar a su nómina de unos tres millones de burócratas con el nuevo salario mínimo. Ese sueldo entrará en vigencia el 1 de septiembre, dijo Maduro el domingo por la noche.

Cada trabajador ganará 1,800 bolívares soberanos, el equivalente de 180 millones de bolívares de la moneda anterior, lo que supone una enorme carga para las empresas, que luchan por mantenerse a flote en medio de estrictos controles de precios y cambio.

Algunos partidos opositores, sindicatos y gremios han llamado a un paro general el martes en protesta por las medidas, que incluyen aumentos impositivos.

En la ciudad central de Valencia, Betzabeth Linares, un ama de casa de 47 años, dijo el domingo que quiso comprar una caja de té de manzanilla y le asombró el precio en el mercado.

“Esto se salió de control. Los precios están por las nubes. Me preocupa mucho lo que veremos desde ahora. No nos da tiempo de adaptarnos. Lo que angustia es pensar qué comeremos, a este ritmo, la verdad no lo sé”, dijo.

Esta es la segunda reconversión en una década en la que el país no ha logrado acabar con una paralización del aparato productivo, y que sufre una recesión desde hace cinco años e hiperinflación desde fines del 2017.

Según el Foro Económico Mundial, hace un año un café costaba unos 2,300 bolívares. Hoy, el precio es de 2 millones. “Lo que estos números significan en la práctica es que la moneda de Venezuela no tiene prácticamente ningún valor”, afirma está institución.

El periodista español Jordi Évole mostrando los billetes necesarios para comprar pañales en Venezuela al presidente Maduro, en entrevista el pasado noviembre. Foto: Cortesía Salvados.

Con información de Reuters.

 

Siguientes artículos

Elba Esther advierte: la reforma educativa se ha derrumbado
Por

Gordillo acusó que fue víctima de una persecución política y que en la misma situación estuvieron los maestros y maestra...