Los detalles se van acumulando poco a poco, sin embargo, a una velocidad en la que no somos capaces de darnos cuenta como están modificando nuestra vida cotidiana. Hasta que un día ya no hay vuelta de hoja: somos dependientes de nuevas formas de pensamiento y estilo de vida, consecuencia de la acumulación de esos detalles en nuestra cotidianeidad y que sólo descubrimos hasta que, efectivamente, ya vivimos de una forma distinta. Muchas veces, incluso sin darnos cuenta de que ya vivimos una vida distinta. Diariamente convivimos de formas impensables hace diez años, cinco años, dos años, meses a veces, y nos dejamos ir por la corriente y vamos adecuando nuestras perspectivas, nuestro lenguaje, nuestra interacción y sus formas de llevarse a cabo, sin ser conscientes de que estamos inmersos en una revolución, participando en un cambio generacional, y que estamos, con nuestra participación activa en las nuevas formas de vida y comunicación, modificando patrones de conducta tanto de nuestro entorno más cercano, como de las estructuras de comunicación e influencia, más sofisticadas y aparentemente sólidas, con las que manteníamos una relación predeterminada desde prácticamente nuestro nacimiento.

Estos ‘detalles’, mecanismos de interacción que se han desarrollado a través de la redes sociales y la detonación de Internet como medio de comunicación alternativo por el que transita el pensamiento de millones de personas, han creado una nueva generación, no determinada por la edad sino por su incorporación al discurso colectivo de la ‘red’, que al tener un acceso inacabable e infinito a la información, han atacado -sin ser conscientes de ello, sino como consecuencia natural de su entorno de dialogo social, cultural, cotidiano- la esencia misma de las estructuras de poder que, confirmando la teoría de ‘la información es poder’, al no poseer en exclusiva el bien básico para el control y dominio de las mentes -información-, se han visto vulneradas en sus cimientos. Hablamos de la estructura política -partidos, gobiernos, congresos- y de la estructura de la mass media, siempre en coordinación para el sostenimiento del status quo.

La forma como los políticos se ven incapacitados para controlar el discurso popular, o guiarlo hacia los enunciados referentes de ideología con que quieren mantener sus posiciones de mando, es un claro ejemplo de esta pérdida de vitalidad informativa, pues pareciera que siempre llegan tarde, o que no logran sincronizar el ‘te digo’ con el ‘me escuchas’. La manera como, totalmente confundidos por la pérdida de credibilidad, los medios convencionales ‘destruyen’ sus esquemas de contenidos en el intento por crear una nueva forma de comunicación que mantenga su situación de dominancia en el mercado, son ejemplos de la manera como la incorporación de los ‘detalles’ que se han ido sumando a nuestras vidas a través de nuevos medios –redes y apps– que ahora son inherentes a nuestra vida -móviles- ha reintegrado el control de la información a nuestro pensamiento, individualizando el concepto de ‘masa’ pulverizando el bloque anónimo que, como un solo pensamiento, era conceptualizado como el objeto de la información y entretenimiento. La ‘masa’ desapareció para ser sustituida por individuos que ya no son anónimos, ya no son homogéneos, sino pensamientos analíticos cada uno con su propia información y criterio. La mass media paso de ser un modelo vertical en el que políticos y medios se encontraban en la cúspide, a un modelo horizontal en el que los medios se incorporan modestamente. Modelo horizontal que rige nuestra comunicación colectiva, que no masiva. Ese acceso a la información que la Internet nos ha dado, nos ha realmente empoderado como ningún otro movimiento social, cultural o económico lo había hecho a lo largo de la historia.

Sostenidos los medios y las instituciones políticas únicamente por la inercia del uso común que generó un prestigio obtenido por la repetición continua de sus modos de operar y presentarse, y el monopolio de la información, cuando la información se democratiza y está al alcance de todos, el cuestionamiento al prestigio, a la credibilidad, se da, y entonces la única posible vía de sostenimiento de la mass media o de la política en general, sería un regreso a lo básico, ‘back to basics’, que significaría un regreso a la raíz esencial que dio origen a cada uno de los fenómenos a los que nos referimos: que el político organizara a la sociedad sin ningún interés financiero, que la radio informara y entretuviera desde el ‘teatro de la imaginación’, que la tv produjera televisión, cambios que requerirían de parte de las instituciones mencionadas -políticas, radio y tv– la comprensión del nuevo entorno, del nuevo lenguaje, de las nuevas condiciones de la relación ¿emisor?-¿receptor?

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Sin embargo, estamos viendo, en nuestra sociedad, como la incapacidad para comprender el nuevo fenómeno de interacción colectiva con los medios ha dejado al descubierto la limitada creatividad para producir radio y tv de calidad confundiendo el ‘back to basics’ con recurrir a las repetidas fórmulas de hace 50 años -tv/radio novelas, noticiarios, programas de concurso- alejados de la experiencia cotidiana contemporánea. Lo mismo en política, cuando el discurso difundido en compras sistemáticas de los canales de la mass media se confunde con influencia ideológica. En anterior colaboración hablábamos de como el interés por el dinero público, de organismos políticos y de gobierno, había alterado el orden creativo y de producción de la tv y la radio. Hoy lo estamos confirmando con las crisis de contenido de televisoras, de estaciones de radio, con la consecuente pérdida de anunciantes que, tratando de entender los nuevos tiempos y fenómenos de comunicación, buscan certeza en sus inversiones, interés del público en sus anuncios al ser difundidos en espacios que atraigan al público… que ya no está frente al televisor o junto al radio.

La arrogancia del ‘líder’ vertical de opinión impidió que alguien, o alguienes en su interior, vieran el horizonte y como se estaba construyendo, lo que ha tenido como consecuencia que el dia de hoy ya sea muy tarde para salvar el barco de manera inmediata.

La revolución de la comunicación alternativa esta ganando.

La nueva frontera de la comunicación alternativa esta destinada a convertirse en el mainstream en los próximos meses. La línea ascendente de Internet, descendente de media convencional, están en el punto de contacto y en 2017 la línea ascendente de Internet ira separándose aún más de la media convencional porque en su entorno se entiende, se vive, se produce el dialogo, la participación colectiva, la horizontalidad como inherentes a las nuevas aportaciones posibles.

Internet ha resultado la auténtica revolución del conocimiento, de la democratización, en una nueva era de intercambio permanente de ideas que necesitarán un orden, una guía, una orientación, pero que se dará en el entendimiento de la naturaleza desordenadamente colectiva del nuevo medio, y en la aceptación del rol complementario, que no protagonista, que ahora pasarán a tener los viejos y obsoletos modelos de comunicación unilateral que contuvieron y controlaron el desarrollo humano en el siglo XX.

Estamos viviendo cambios de paradigmas, materia esencial del proceso evolutivo… y no, los dinosaurios -electrónicos y políticos- no van a sobrevivir este meteorito que comienza con www.

 

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