Por Manuel Grajales 

La guerra comercial entre Estados Unidos y China; la desaceleración de la economía global, y la duda de si la Reserva Federal (FED) y el Banco Central Europeo (BCE) subirán las tasas de interés, son los principales temas que en materia económica se enfrentará durante 2019. Esto le pondría mayores presiones al ya de por sí pobre crecimiento económico en Latinoamérica, el cual para el siguiente año será de 1.8%, según estimaciones de la CEPAL.

Estas problemáticas han llevado a que algunos analistas hayan pronosticado el estallamiento de una burbuja financiera en los mercados bursátiles a nivel mundial. “Uno podría argumentar que ya experimentaron un estallido en 2018. No obstante, analizando 2019, esperamos que los mercados de renta variable arrojen un retorno positivo”, dice al respecto Esty Dwek, especialista en Inversiones de Natixis IM.

Una de las cuestiones más preocupantes para los analistas, y por lo cual algunos hablan de una burbuja financiera, son los desequilibrios macroeconómicos generados en Japón, la eurozona y Reino Unido, que han visto amenazar sus economías por el creciente aumento de la deuda pública, cuyo pago podría incrementarse de manera importante en los meses por venir, debido, principalmente, al aumento en las tasas de interés.

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Forbes CA y RD.

Además, están los temas políticos como el Brexit en Inglaterra y los problemas en Italia y Francia, lo cual ha tenido un impacto negativo en el sentimiento de los inversionistas. Pese a todo ello, no anticipan que ocurra una recesión a nivel global. Para el analista de Natixis IM, “si bien el crecimiento se está ralentizando, la utilidad corporativa deberá mantenerse saludable”, dice.

Un temor es que la Reserva Federal (FED) continúe con su política agresiva y esto pueda dañar a los mercados. Al respecto, Elijah Oliveros-Rosen, economista senior para América Latina de Standard & Poor’s (S&P) agrega que el estímulo monetario global se viene removiendo debido a que la FED podría continuar subiendo las tasas de interés; además el Banco Central Europeo (BCE) dejó de comprar activos en diciembre de 2018, y posiblemente empiece a subir las tasas en algún momento de la segunda mitad de 2019.

Un tercer factor a tomarse en cuenta —asegura el economista de S&P— es la ola de políticas proteccionistas en el ámbito comercial, que si bien no afectan directamente los flujos comerciales en Latinoamérica, sí impactan a través de un canal financiero, pues incrementan la aversión al riesgo, reducen el apetito por los activos de la región y deprecian la moneda.

Ante ese escenario, se espera que la volatilidad en los flujos de capitales continuará y la percepción de los inversionistas hacia los mercados emergentes se mantendrá frágil.

Ello no quiere decir que vaya a generarse una crisis financiera: “La probabilidad sigue siendo baja. Sí puede haber una recesión en los próximos años y el ambiente global sí se está desacelerando. Estos temas han provocado un ajuste en los precios de los mercados accionarios, con lo cual yo no vería que se esté formando una burbuja”, explica Marco Oviedo, economista en jefe para América Latina de Barclays.

Si bien la remoción del estímulo monetario global es mala para los mercados internacionales, y a ello se le debe agregar la continuación de la disputa comercial entre China y Estados Unidos, “una cosa es que eso genere volatilidad y otra que vaya a provocar un market crash. Eso no lo vemos”, resalta Oliveros-Rosen.

Explica que el estímulo monetario se calibra con base en los datos económicos y estos son un poco más débiles, entonces, la normalización de la política monetaria en las principales economías globales se calibrará tomando en cuenta esa situación; eso llevaría a que la FED no subiera las tasas de interés tan rápido como lo hizo en 2018. “Por eso no estamos tan preocupados de una burbuja financiera”.

Para Oliveros-Rosen el BCE no está mandando señales de tener prisa en empezar a subir las tasas, sobre todo, debido a la desaceleración económica, los problemas fiscales en Italia y el tema del Brexit. Por eso el alza podría llegar hasta 2020.

Retos para la región

 Para Latinoamérica y el Caribe es un hecho que los factores externos afectarán sus posibilidades de tener un mayor crecimiento, junto con otros acontecimientos de índole interior.

Uno de ellos es el aumento no sólo de la deuda pública general, sino de la externa, que en los últimos seis años ha crecido alrededor de 10 puntos porcentuales en la región. Eso representa un problema porque evidentemente esa deuda debe pagarse, y si no se hacen los ajustes fiscales necesarios se encarece el pago de los intereses.

Este incremento de la deuda además ha provocado el aumento en la prima de riesgo, “entonces tenemos que revertir esa parte implementado políticas fiscales que reduzcan el endeudamiento público, porque la forma más directa para que Latinoamérica enfrente los factores globales es reducir la prima de riesgo, y eso se logrará mejorando el panorama fiscal”, argumenta el especialista de S&P.

Otros temas decisivos para la economía latinoamericana este año, que en el caso de Sudamérica se espera alcance un crecimiento de apenas 1.6% mientras en Centroamérica y el Caribe llegaría a 3.3% y 2.1%, respectivamente, serán los precios de las materias primas, los cuales continúan en picada ya que de esos commodities depende la economía de muchas naciones.

A ello se suma una posible recesión en la Unión Americana, que en palabras de los analistas será hasta la segunda mitad del 2019 cuando se tengan señales más claras de hacia a donde va la economía estadounidense. Sobre todo, se tendrán mayores herramientas para saber si Trump quiere hacer otra reforma fiscal, bajar más los impuestos y darle más impulso a la economía.

En un escenario de recesión, las economías latinoamericanas más expuestas serían las de México, el Caribe y Centroamérica debido a los flujos comerciales que mantiene con Estados Unidos. Para los países del Istmo —dice el economista de Barclays— el tema a seguir serán los indicadores de desempleo, puesto que eso impacta los flujos de las remesas que llegan a estos países, afectando el consumo y la actividad económica.

Estos factores, en su conjunto, tendrán que sortear los países de Latinoamérica, los cuales sin duda también terminarán afectando al sector empresarial pues los flujos de capitales volátiles tenderán a exacerbar los movimientos en los tipos de cambios de las monedas locales e internacionales.

Para los expertos esto producirá mayores presiones inflacionarias para las compañías con deuda en moneda extranjera y debilitará los indicadores de apalancamiento, es decir, las mediciones financieras que analizan la cantidad de capital que entra en forma de préstamos o evalúan la capacidad de una empresa para cumplir con sus obligaciones financieras.

Así las cosas, es un hecho que Latinoamérica reacciona a las noticias negativas en Estados Unidos, y no obstante que para los especialistas la perspectiva no es mala, debido a que las tensiones comerciales se han calmado un poco, sí estiman que una FED más agresiva en sus políticas podría dañar a los mercados financieros y expandir el riesgo por todos lados. “Los mercados van a levantarse, aunque con una mayor volatilidad dadas las noticias en materia política y geopolítica”, resume Esty Dwek, de Natixis IM.

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