La semana pasada no fue una semana normal, me atrevería a decir que pasará a la historia por la gran relevancia de los acontecimientos que ocurrieron y que sin duda cambiarán el rumbo de la región y específicamente de los Estados Unidos de Norteamérica. Hemos visto las redes sociales inundarse de contenidos sobre la despedida de los Obama. Considero que existe un reconocimiento auténtico, sin duda cargado de nostalgia, de muchos quienes pensamos que vivieron ocho años en la Casa Blanca con un sentido indiscutible de dignidad, tolerancia y quehacer público.

Pero bien dicen que no hay fecha que no llegué ni plazo que no se cumpla y fue así como el viernes pasado, 20 de enero del 2017, Donald Trump tomó posesión como el presidente número 45 en la historia de Estados Unidos. Y más allá de los dimes y diretes del llamado “Inauguration Day” el día de hoy quiero rescatar en este espacio la voz de millones de mujeres que tanto en Estados Unidos como alrededor del mundo salieron a clamar en una sola voz: no al odio. No a las divisiones y la segregación. No a la violencia y la xenofobia, no al racismo y la polarización.

Es una lucha por recordarle al presidente Trump, que si bien fue elegido democráticamente no encarna la representación de la mayoría de los ciudadanos a quien gobierna, que la dignidad, el amor y el respeto siguen siendo y deben seguir siendo el referente que conduzca a la humanidad.

Es conmovedor que millones de voces de mujeres alrededor del mundo se hayan unido en este momento para generar un evento de resonancia global. Women’s March congregó a mujeres en 670 ciudades del mundo las cuales tuvieron mayor repercusión en ciudades de Estados Unidos como Washington, Los Ángeles, Chicago y Nueva York. Pero también hubo movilizaciones en Roma, Tokio y en la Ciudad de México donde alrededor de 400 personas se manifestaron desde la embajada de Estados Unidos a la glorieta del Ángel de la Independencia.

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El reclamo va también en el sentido de exigir el pleno respeto a los derechos humanos de los migrantes y que los mecanismos de deportación y criminalización de los migrantes no forman parte de la solución a temas tan complejos que sin duda requieren mucho más que la construcción de un vergonzoso muro.

La comunidad mexicana en Estados unidos participó muy activamente en las marchas en distintas ciudades de ese país, tal es el caso de la diseñadora de costura mexicana, Carla Fernández quien elaboró unas mantas que portaron distintas mujeres mexicanas donde se pueden leer las consignas: “There are no ilegal humans. Only Inhuman Laws” así como “We are all mexican today”.

Quiero rescatar, por último, que esta marcha se hizo por mujeres, pero no sólo para mujeres. Es un movimiento que unió de manera pacífica y determinante lo que muchas personas pensamos todos los días y queremos decir. Desde adolescentes hasta mujeres mayores, desde niñas hasta mujeres de la mediana edad. Se nos olvida que la lucha por nuestros derechos y nuestras libertades es una lucha reciente y que hoy por hoy vemos con aprehensión una era donde nuestra voz puede ser acallada y nuestros derechos pisoteados. Vienen tiempos de importantes desafíos para las mujeres, pero el Women’s March es una muestra de que juntas seguiremos avanzando.

Hasta el próximo martes…

 

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