La biodiversidad y las políticas públicas

La biodiversidad de México.

¿Hasta dónde la pérdida de la biodiversidad limita el crecimiento económico? Aquí algunas reflexiones al respecto.

 

 

 

Por Viviana Macías Vences, Maestra en Planeación Ambiental, IIDSES-UIA.

 

 

¿Hasta dónde la pérdida de la biodiversidad limita el crecimiento económico?

Este fue el título de la Conferencia del Dr. José Sarukhán y a continuación comparto alguna de sus reflexiones.

El desvelo de los biólogos y de los ecólogos sobre la pérdida de la biodiversidad hoy es compartida o así debería de ser. Este asunto correspondería ocupar la agenda de las instituciones de comercio, de salud, de desarrollo, de relaciones con otros países, de seguridad nacional, de la planeación y de casi todas las disciplinas de la agenda de política pública. Aquí les comparto parte de los que fue la plática con el Dr. José Sarukhán Kermez, Coordinador de la Comisión Nacional para la Biodiversidad (Conabio) de México y una de las mentes más clara sobre la crisis ambiental por la que atraviesa México y el mundo.

La pérdida de la biodiversidad empezó con la revolución industrial y, desde entonces, ha habido un proceso acelerado de modificación a los ecosistemas terrestres y acuáticos. Hemos perdido especies de plantas, de animales, de insectos, de microorganismos y, al paso que vamos, según cifras de la Conabio, hacia mediados del siglo habremos perdido el 30% de todas las especies. Esto significa haber transformado miles de selvas, de bosques, de matorrales, de pastizales, de manglares, de lagunas y de arrecifes, en campos agrícolas, en zonas urbanas, en desarrollos turísticos destruyendo el hábitat de miles de especies. Y aunque la trasformación o la destrucción no sean completas, muchas veces el cambio en su composición es suficiente para su destrucción.

De acuerdo a estimaciones, México ha perdido alrededor del 50% de sus ecosistemas naturales. Con la pérdida de especies se pierde información valiosa que podría significar la cura a una enfermedad, se pierde también el alimento de otras especies en la cadena alimenticia y quizás sea el principio de una cadena de muertes súbitas. Se disipa también el equilibrio de un sistema natural y, por ende, se crean factores desequilibrantes dentro de este sistema.

Un ejemplo de ese desequilibrio lo podemos ver hoy en el desarrollo de enfermedades donde antes no las había. O en enfermedades que eran propias de una especie y que están mutando hacía otras especies; por ejemplo, hacía el ser humano.

Es así como la pérdida de la biodiversidad está afectando ya la salud humana. Algunos datos: se sabe que las tres cuartas partes de las enfermedades infecciosas, de los patógenos que afectan al ser humano, ha vivido en una especie que no es la humana. Estos “bichos” se cuentan por miles y son parte integral de los ecosistemas y, al cambiar éste, las especies cambian y algunas desaparecen, pero otras se fortalecen y se convierten en vectores más agresivos que atacan a otros seres vivos o incluso al ser humano. Al diluirse la frontera entre los ecosistemas, los organismos saltan de un ecosistema a otro, mutando a veces para fortalecerse.

La trasformación de los ecosistemas generan desequilibrios entre sus componente, lo que con frecuencia tiene implicaciones en la emergencia y en las dispersión de las enfermedades. Por eso, en los últimos 20-30 años estamos atestiguando epidemias que no se habían desarrollado antes, o por lo menos no con esta intensidad como las estamos padeciendo ahora.

Una simple ecuación económica nos dice que a mayor incremento de las enfermedades, mayor será el costo de los servicios de salud pública, el gasto en investigación se elevará, habrá mayor pérdida de vidas humanas. También se elevará el número de personas que migran de las zonas rurales a las urbanas, provocando una mayor demanda de servicios, entre otros.

Se van fragmentando las fronteras con las selvas y los patógenos se saltan de un ecosistema a otro.

El cambio climático es un factor que ha contribuido a la propagación de las enfermedades. El mosquito transmisor del dengue esta emigrando a zonas donde antes no se encontraba; enfermedades que eran típicas de zonas cálidas están teniendo sus manifestaciones en zonas más frías. Lo mismo está pasando con las especies invasoras: aves, árboles, arbustos están creciendo, están migrando a otro tipo de ecosistemas, siendo portadores de patógenos que se están adaptando a las nuevas condiciones climáticas, a esta nueva ciudad, a esta zona que no era su hábitat natural.

El Dr. Sarukhán nos compartió una verdadera preocupación, al mostraros una imagen donde aparecen brotes del Virus del Nilo en Estados Unidos y, de acuerdo a los análisis que tiene Conabio, “es cuestión de tiempo que el Virus del Nilo llegue a México por medio de las especies migratorias que vienen de Estados Unidos hacia México”. ¿Estamos preparados para afrontar este virus?

El especialista propone analizar el problema de una manera integrada, no propone soluciones inmediatas sin analizar la cadena de acontecimientos que hay detrás de un fenómeno como una nueva enfermedad. Al respecto, Edgar Morin, filósofo y director emérito del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS), propuso en 1972, “una ciencia del hombre que sepa integrar al hombre en la realidad biológica determinando sus caracteres originarios” (Morin y Hulot, 2007). Y sigue diciendo que para entender los fenómenos complejos necesitaremos una teoría de los sistemas auto-organizadores y de los ecosistemas, es decir, desarrollar algo que Morin llama una bioantropología, una sociología fundamental y una ecología generalizada (Morin y Hulton, 2007, p.21-22).

Para terminar, sólo resta recordar que México es un país megadiverso, ocupa uno de los primeros diez lugares de países más diversos del mundo. Su riqueza natural es todavía incalculable y tiene diversas amenazas que vienen principalmente de una falta de entendimiento de que los ecosistemas son sistemas complejos de vida y, al deteriorarlos al grado de modificarlos en su totalidad, podría traer modificaciones serías para el ser humano que en sí es también un sistema vivo y a la vez un ser social, político que consume, que migra y que demanda cada vez más satisfactores.

 

 

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Fuentes consultadas:

  • CONABIO http://www.conabio.gob.mx/
  • Morin, Edgar y Hulton, Nicolas; 2007, El Año I de la Era Eclógica, Contextos, Paidós, México,pp.145
  • Sarukhán K., José, Conferencia: ¿Hasta dónde la pérdida de la biodiversidad biológica limita el crecimiento económico? Miércoles 21 de agosto, 2013, Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

 

 

 

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