En medio de la gran volatilidad financiera que ha golpeado al peso y a muchos sectores de la economía mexicana, hay 10 millones de familias a quienes sí les beneficia un dólar caro. ¿Quiénes son? Rodrigo García Estebarena, director general de Western Union para México.

 

La recuperación económica de Estados Unidos tiene de cabeza a la economía mexicana en los mercados cambiarios, al Banco de México (Banxico) y a múltiples empresas que importan productos al país. Pero hay mexicanos que, lejos de preocuparse, se benefician con un peso débil.

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Son más de 10 millones de familias mexicanas a las que sí les conviene la fortaleza del dólar, comenta el director general de Western Union para México, Rodrigo García Estebarena, en entrevista con Forbes México.

“Los dólares que se están enviando son prácticamente los mismos, pero se traducen en más pesos, y por ello las familias se benefician”, dice el directivo.

Los beneficiarios del superdólar son familias de medianos y escasos recursos, con tres o cuatro miembros que se quedaron en el país luego de que su pariente migrara a Estados Unidos en busca de trabajo, explica García.

Estas remesas representan 50% de su ingreso familiar mensual. Pero, ¿a dónde llegan los dólares? Las entidades que aglomeran la mayor recepción de remesas, según Western Union, son:

  1. Michoacán
  2. Guanajuato
  3. Jalisco
  4. Distrito Federal
  5. Estado de México

Otras entidades receptoras importantes en México son Puebla, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Tamaulipas.

Hasta junio de 2015, 11 millones de mexicanos que trabajan en Estados Unidos —la mayoría, en el sector de construcción— enviaron 2,321 millones de dólares a sus familias en México, un crecimiento de 11% frente al mismo mes de 2014, de acuerdo con cifras de Banxico, mientras que el ticket promedio de envío oscila entre 290 y 300 dólares, según García.

El director de la remesadora ejemplifica con el primer semestre de 2015 y el mismo periodo del año pasado, que tuvo una variación porcentual de 0.01% de transacciones (seis millones por mes). Pero la mejoría de 2014 y 2015 en la economía estadounidense y su entorno laboral sí impacta en la cantidad de remesas que entran a México, con un crecimiento de 4% anual.

La empresa, con 50,000 puntos de transferencia en Estados Unidos y 10,200 de pago en México, tiene una proyección de remesas por 24,500 mdd para el cierre de 2015. Pero no todo es buenas noticias para los mexicanos, pues existe el riesgo latente de un aumento en los precios al consumidor.

 

Los riesgos de un peso débil

La mayor preocupación por la debilidad de la moneda mexicana es el incremento de precios al consumidor. Con un aumento de 10% en el tipo de cambio, la tasa de inflación anual sube 0.2%, según estimaciones de Barclays.

No obstante, al ser un fenómeno global, el impacto se generaliza en mercancías que dependen directamente del extranjero. Tal es el caso de compañías como Diageo, firma de bebidas alcohólicas premium, que ya incrementó sus precios ante la debilidad del peso, aunque por debajo de la inflación, es decir, 2.64% aproximadamente.

Pero esta apreciación del dólar, incluso, ha tenido repercusiones para diversas monedas internacionales, según el directivo de Western Union, que opera en más de 200 países, con 30 transacciones por segundo.

De julio de 2014 al mismo mes de 2015, el peso sufrió una depreciación de 22.7% frente a la divisa estadounidense. Además, los esfuerzos por detener al súper dólar han sido insuficientes. Desde marzo de 2015, Banxico ha subastado miles de millones de dólares para frenar la depreciación, pero esta medida no evitó que la moneda mexicana se vendiera en 17 pesos por billete verde en los bancos durante agosto.

 

Los retos después de la volatilidad

Uno de los principales retos para el mercado, según Western Union, vendrá cuando las condiciones económicas encuentren un reacomodo sin volatilidad.

México es el cuarto corredor de remesas en el mundo, sólo detrás de India, China y Filipinas. Por ello, la compañía, que registra ventas anuales de 5,000 mdd según Forbes, ha forjado alianzas con bancos mexicanos como Bancoppel y Banco Famsa.

Su estrategia consiste en aumentar las redes de pago en México, así como la incorporación de nuevos productos, como envíos a través de cuentas bancarias que ahorrarán traslados a clientes en zonas remotas.

Otra oportunidad que atender es el envío de remesas desde México a otras latitudes, pues esta actividad registra un ticket promedio aún más elevado —400 dólares por transacción— a países como Estados Unidos, China y Colombia, asegura el directivo.

“Es un área de mucha oportunidad no sólo para personas físicas, sino para morales que deciden importar bienes y utilizan el servicio para hacer pagos.”

Pero, por el momento, el tipo de cambio sigue volátil y los enviadores de México tienen que poner más pesos para que lleguen a Estados Unidos. “Es un desafío que debemos monitorear cuando el peso se estabilice.”

 

 

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